Pensar la sociedad en La Guajira: producción de conocimiento e institucionalización académica en la Universidad de La Guajira
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Pensar la sociedad en La Guajira: producción de conocimiento e institucionalización académica en la Universidad de La Guajira

Thinking Society in La Guajira: Knowledge Production and Academic Institutionalization at Universidad de La Guajira
Alexis Carabali Angola[email protected]0000-0001-8735-6963 1
1 Universidad de La Guajira, Colombia
Revista Human@s Guajira, eISSN 3115-2589, vol. 1, n.o 2, sep-dic, 2026, e22086861
Universidad de La Guajira, Colombia

ARTÍCULO DE REFLEXIÓN

Recibido: 12-04-2026        Aceptado: 15-05-2026        Publicado: 01-09-2026
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RESUMEN

Este artículo examina la trayectoria de la producción de conocimiento social sobre La Guajira y analiza el papel de la Universidad de La Guajira en la consolidación de un campo académico regional de reflexión sobre territorio, extractivismo, interculturalidad, desigualdad y crisis socioambiental. A partir de una revisión documental cualitativa de literatura académica, literatura gris y documentos institucionales, se identifican tres momentos en la configuración de este campo: una fase inicial de aproximaciones históricas y etnográficas, un segundo momento centrado en el conflicto socioambiental y el extractivismo, y una etapa reciente caracterizada por enfoques situados, decoloniales e institucionalmente más densos. Se argumenta que la Universidad de La Guajira ha pasado de ser un escenario de formación profesional regional a constituirse en actor de producción de conocimiento social situado. En esa medida, la consolidación de una agenda investigativa propia en torno a problemas estratégicos del departamento ha generado condiciones epistémicas e institucionales para pensar una formación doctoral en ciencias sociales con anclaje territorial.

Palabras clave La Guajira; producción de conocimiento; ciencias sociales; Universidad de La Guajira; extractivismo; institucionalización académica
ABSTRACT

This article examines the trajectory of social knowledge production about La Guajira and analyzes the role of Universidad de La Guajira in consolidating a regional academic field of reflection on territory, extractivism, interculturality, inequality, and socio-environmental crisis. Drawing on a qualitative documentary review of academic literature, grey literature, and institutional documents, it identifies three moments in the configuration of this field: an initial phase of historical and ethnographic approaches; a second moment centered on socio-environmental conflict and extractivism; and a recent stage characterized by situated, decolonial, and institutionally denser approaches. It argues that Universidad de La Guajira has shifted from being a regional professional-training setting to becoming an actor in the production of situated social knowledge. To that extent, the consolidation of its own research agenda around the department strategic problems has generated the epistemic and institutional conditions for envisioning doctoral training in the social sciences with a territorial anchoring.

Keywords La Guajira; knowledge production; social sciences; Universidad de La Guajira; extractivism; academic institutionalization

INTRODUCCIÓN

La Guajira se ha convertido en uno de los territorios más relevantes para el análisis de las ciencias sociales en Colombia. Su condición fronteriza, la centralidad del pueblo wayuu frente a la diversidad cultural del territorio, la expansión histórica del extractivismo carbonífero, las disputas por el agua, la desigualdad territorial, la crisis humanitaria y, más recientemente, la transición energética, han configurado un escenario complejo para pensar las tensiones entre desarrollo, Estado, naturaleza, derechos étnicos e interculturalidad. En ese sentido, La Guajira no es solo un territorio afectado por conflictos contemporáneos; es también un espacio desde el cual se han formulado y se siguen formulando preguntas fundamentales para las ciencias sociales del país.

Sin embargo, el modo en que se ha investigado socialmente La Guajira no ha sido estable. La producción de conocimiento sobre el departamento ha transitado desde aproximaciones históricas, etnográficas y culturales hacia agendas más explícitamente críticas sobre minería, despojo, gobernanza, justicia territorial y epistemologías situadas. En esa trayectoria, la Universidad de La Guajira ha comenzado a desempeñar un papel cada vez más visible, no únicamente como institución formadora, sino como actor que contribuye a la construcción de una agenda regional de investigación anclada en los problemas del territorio.

Este artículo sostiene que la producción de conocimiento social sobre La Guajira ha alcanzado un nivel de acumulación temática e institucional que permite hablar de un proceso de consolidación de un campo académico regional. En ese proceso, la Universidad de La Guajira ha sido un actor clave, al articular formación, investigación y reflexión territorial. Desde esta perspectiva, la discusión sobre una formación doctoral en ciencias sociales no debe leerse como una ampliación burocrática de la oferta, sino como una derivación de la densidad epistémica alcanzada por el territorio y por la universidad en su relación con él.

El propósito de esta reflexión es analizar la trayectoria de la producción de conocimiento social sobre La Guajira entre 1980 y 2025 y examinar el papel de la Universidad de La Guajira en la institucionalización de ese campo. Para ello se adopta una lectura institucional-epistemológica, apoyada en una revisión documental cualitativa de literatura académica, tesis, informes de organizaciones sociales, documentos de derechos humanos y materiales institucionales, que no busca inventariar de manera exhaustiva la bibliografía disponible, sino identificar los momentos significativos en la configuración del campo y reconocer cómo dialoga con procesos de institucionalización académica regional. Esta lectura parte del supuesto de que los textos permiten rastrear problemas, categorías, énfasis y cambios en las formas de nombrar el territorio (Bowen, 2009), y reconoce el valor de la literatura gris en contextos de conflicto socioambiental, donde los informes de ONG, colectivos ambientales, observatorios y plataformas de incidencia han contribuido de manera decisiva a la formulación de problemas públicos y a la apertura de agendas de investigación (Acevedo & Rojas, 2021; Scribano & De Sena, 2020). El corpus se organizó en torno a tres ejes: las transformaciones en los objetos de investigación social sobre La Guajira, los enfoques interpretativos predominantes en distintos momentos y los indicios de institucionalización académica de esas discusiones en la Universidad de La Guajira.

DESARROLLO

La Guajira como territorio-problema

Desde finales del siglo XX, La Guajira comenzó a ocupar un lugar cada vez más visible en la discusión nacional sobre desarrollo, periferia y conflicto territorial. La expansión carbonífera alrededor de Cerrejón modificó no solo la economía regional, sino también las relaciones entre territorio, recursos, poblaciones étnicas y acción estatal. Los estudios sobre minería y territorio mostraron que el llamado progreso extractivo reorganizó usos del suelo, generó procesos de desplazamiento, produjo tensiones con comunidades wayuu y afrodescendientes, e introdujo nuevas formas de desigualdad y subordinación (De Daza & Narváez, 2009; Alaniz Rodríguez & Hernández Lara, 2021).

Con el tiempo, La Guajira dejó de aparecer únicamente como enclave minero y comenzó a ser interpretada como territorio de conflicto socioambiental. La minería fue leída no solo en términos económicos, sino como forma de apropiación diferencial del agua, del espacio y de la capacidad de decisión territorial. En esa línea, autores y organizaciones sociales comenzaron a describir la región como un caso emblemático de despojo, sacrificio ambiental y acumulación desigual. Los debates sobre la desviación del arroyo Bruno, los reasentamientos y la contaminación de fuentes hídricas reforzaron esta lectura crítica (CENSAT Agua Viva, 2010; CINEP & CENSAT Agua Viva, 2023).

Posteriormente, la crisis humanitaria de la niñez wayuu, la desnutrición, la falta de agua potable y la judicialización del abandono estatal ampliaron la centralidad analítica del departamento. La Sentencia T-302 de 2017 de la Corte Constitucional marcó un punto de inflexión, al reconocer una violación estructural de derechos fundamentales en el territorio. Desde entonces, La Guajira pasó a ser también un caso de análisis sobre fallas estatales, ciudadanía diferenciada y desigualdad territorial extrema.

Más recientemente, la llamada transición energética justa ha reactivado y reformulado muchas de estas preguntas. La llegada de proyectos eólicos a territorios wayuu ha puesto sobre la mesa debates sobre consulta previa, gobernanza territorial, reparto de beneficios y reproducción de lógicas extractivas bajo una retórica verde (Rodríguez & Calderón, 2024; Ulloa, 2021). Así, el departamento continúa funcionando como un territorio-problema para las ciencias sociales, pero también como un espacio desde el cual estas deben interrogar sus propios marcos interpretativos.

Trayectorias de investigación social sobre La Guajira

De la descripción histórico-etnográfica a la economía política del territorio

Las primeras aproximaciones contemporáneas sobre La Guajira se concentraron en la historia regional, la organización social del pueblo wayuu, la territorialidad y la relación entre frontera, cultura y economía. Si bien estas investigaciones no formulaban todavía de manera sistemática una crítica al desarrollo extractivo, sí sentaron bases importantes para comprender la singularidad del departamento y la centralidad de sus actores étnicos en cualquier análisis de largo plazo.

A partir de los años noventa, y con mayor fuerza en el siglo XXI, la producción académica comenzó a incorporar enfoques de economía política y geografía crítica. La minería, el agua, el despojo territorial y la reconfiguración de la vida comunitaria se volvieron objetos centrales. La Guajira comenzó a ser leída como caso paradigmático del extractivismo latinoamericano y de sus consecuencias sobre pueblos indígenas y afrodescendientes, ecosistemas frágiles y estructuras de desigualdad históricamente sedimentadas (Forero Lloreda et al., 2017; Hernández, 2018).

El giro socioambiental y la articulación con la literatura gris

Un rasgo notable del campo social guajiro es que el análisis social no se desarrolló únicamente en la academia. Informes de organizaciones ambientales, centros de investigación aplicada, observatorios ciudadanos y redes de defensa territorial desempeñaron un papel decisivo en la producción de evidencia y en la formulación de marcos interpretativos. La literatura gris documentó impactos acumulativos, litigios, procesos de consulta y formas de resistencia, y muchas veces abrió preguntas que luego fueron retomadas por artículos académicos.

En este sentido, la producción de conocimiento sobre La Guajira se configuró como un campo que se nutrió de diversas fuentes. La frontera entre investigación, incidencia y denuncia fue con frecuencia porosa. Lejos de ser una debilidad, esto revela una especificidad del campo de lo social en La Guajira: la urgencia territorial obligó a que la producción de conocimiento social dialogara estrechamente con la defensa de derechos y con la visibilización de daños socioambientales.

Hacia enfoques situados y decoloniales

En los últimos años, la producción sobre La Guajira ha comenzado a complejizarse en otra dirección. Ya no se trata solo de describir impactos del extractivismo o analizar variables socioeconómicas, sino de preguntarse por los regímenes de conocimiento que han organizado la comprensión del territorio. Conceptos como epistemicidio, representación socioespacial, justicia cognitiva y saber ancestral han ganado espacio en la interpretación de la región (Pérez & Hipuana, 2024; Daza & Carabalí-Angola, 2024).

Este giro no implica abandonar los análisis sobre minería, pobreza o agua. Implica reconocer que esos problemas también son disputas por la legitimidad del conocimiento, por la capacidad de nombrar el territorio y por el lugar que ocupan los saberes wayuu y étnicos frente a la racionalidad técnica del Estado, las empresas y parte de la academia. La Guajira emerge así como un escenario fértil para pensar no solo conflictos territoriales, sino también conflictos epistémicos.

La Universidad de La Guajira como actor de producción de conocimiento social

La Universidad de La Guajira fue creada en 1976, en un contexto de débil institucionalidad regional y limitada oferta de educación superior. Durante varias décadas, su papel principal estuvo asociado a la formación profesional y al fortalecimiento de la presencia universitaria en el departamento. No obstante, en la medida en que los conflictos territoriales se hicieron más densos y las demandas de análisis crítico crecieron, la universidad comenzó a desarrollar de forma más visible un papel como espacio de reflexión sobre la sociedad regional.

La creación del programa de Trabajo Social en 1995 y de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas en 2002 fue especialmente importante. Esos hitos permitieron que la universidad comenzara a formar profesionales con capacidad de lectura crítica de los problemas del territorio. A partir de allí, las preguntas sobre extractivismo, conflicto social, educación, ruralidad, derechos étnicos, comunicación, salud y representación del territorio fueron entrando en la agenda académica institucional.

Más que una simple diversificación de programas, este proceso muestra una transformación del papel de la universidad. La Guajira dejó de ser únicamente el contexto donde la universidad opera y empezó a convertirse en el problema que la universidad investiga, interpreta y discute. Esa mutación es clave: supone una relación más reflexiva con el territorio y la producción de agendas situadas.

En años recientes, esta dinámica se ha profundizado con la expansión de programas, el fortalecimiento de semilleros, grupos, líneas de investigación y ejercicios de formación avanzada. La emergencia de trabajos sobre agua y comunidades wayuu, transición energética, salud intercultural, conflicto territorial, producción cultural y representación del territorio indica que la Universidad de La Guajira ha empezado a consolidar un espacio académico propio, en el que las ciencias sociales no se limitan a importar marcos interpretativos, sino que los ponen a prueba desde problemas regionales concretos.

Esto no significa que el campo esté plenamente consolidado ni exento de fragilidades. Persisten retos en investigación, publicación, articulación interprogramática y formación avanzada. Sin embargo, sí es posible afirmar que la universidad ha entrado en una fase distinta: la de una institucionalización relativa de la producción de conocimiento social regional.

De la agenda regional al horizonte doctoral

Una de las implicaciones más importantes de este proceso es que la formación de maestría comienza a resultar insuficiente frente a la complejidad de los problemas que el territorio plantea. La Guajira demanda investigación avanzada sobre temas como transición energética, justicia territorial, consulta previa, gobernanza intercultural, crisis hídrica, migración, desigualdad estructural y reconfiguración de economías regionales. Se trata de problemas que exigen densidad teórica, capacidad metodológica avanzada y acumulación investigativa sostenida.

En este marco, pensar un Doctorado en Ciencias Sociales desde la Universidad de La Guajira no constituye una simple expansión de oferta académica. Constituye una respuesta a una acumulación concreta de problemas y capacidades. La universidad ha ido construyendo un lugar desde el cual es posible producir conocimiento sobre el territorio con mayor cercanía analítica, mayor sensibilidad intercultural y mayor compromiso con los debates regionales.

La legitimidad de una apuesta doctoral se sostiene, entonces, en tres elementos. Primero, en la densidad y persistencia de los problemas sociales del departamento, que no pueden seguir siendo abordados solo desde investigaciones externas o de corto alcance. Segundo, en la emergencia de una agenda académica situada que ha ido tomando forma dentro de la universidad. Tercero, en la necesidad de fortalecer la capacidad regional de producir conocimiento de alto nivel desde el Caribe y no únicamente sobre el Caribe.

En esta perspectiva, el doctorado no sería solo un nuevo nivel de titulación. Sería una forma de profundizar la institucionalización de un campo de conocimiento social territorialmente anclado, capaz de dialogar con comunidades, instituciones, procesos sociales y debates contemporáneos de las ciencias sociales.

SÍNTESIS

La trayectoria de la investigación social sobre La Guajira muestra un proceso de transformación importante. El departamento pasó de ser leído principalmente desde aproximaciones históricas, culturales y etnográficas a convertirse en un espacio central para debates sobre extractivismo, conflicto socioambiental, desigualdad territorial, derechos étnicos y producción situada de conocimiento. En esa evolución, la relación entre literatura académica y literatura gris ha sido fundamental, pues ambas han contribuido a conformar un campo híbrido y críticamente fértil.

La Universidad de La Guajira ha acompañado y, cada vez más, protagonizado parte de ese proceso. Su evolución institucional, la apertura de programas del campo social y el fortalecimiento de agendas de investigación vinculadas al territorio evidencian que la universidad ha dejado de ser solo un espacio de formación profesional para convertirse en actor de producción de conocimiento sobre la región.

Desde esta lectura, la discusión sobre un Doctorado en Ciencias Sociales adquiere un fundamento claro. No se trata únicamente de ampliar cobertura o de responder a lógicas administrativas, sino de reconocer que en La Guajira existe una acumulación temática, territorial e institucional que demanda formación doctoral avanzada. En ese sentido, la universidad regional puede afirmarse como lugar legítimo de enunciación científica, crítica y situada en el Caribe colombiano.

Pensar la sociedad en La Guajira, por tanto, implica también pensar las condiciones institucionales para producir conocimiento desde el territorio. Esa es, en última instancia, la apuesta epistemológica y académica que este artículo busca destacar.

Declaraciones

Conflictos de interés

No existe conflicto de interés entre los/as autores/as del artículo.

Declaración de disponibilidad de datos

Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio fue publicado en el propio artículo.

REFERENCIAS

Acevedo, A., & Rojas, N. (2021). El valor de la literatura gris: informes de ONG y think tanks en la investigación cualitativa en contextos de conflicto. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 19(1), 1-17.
Alaniz Rodríguez, L. D., & Hernández Lara, O. G. (2021). El Cerrejón en La Guajira colombiana: infraestructura, reconstrucción de mediaciones y excedencia en comunidades wayuu y afroguajiras. Revista CS, (33), 11-44.
Bowen, G. A. (2009). Document analysis as a qualitative research method. Qualitative Research Journal, 9(2), 27-40.
CENSAT Agua Viva. (2010). Conflictos socioambientales por la explotación minera en Colombia. CENSAT.
CINEP, & CENSAT Agua Viva. (2023). ¿Cerrejón siempre gana? CINEP / CENSAT.
Corte Constitucional. (2017). Sentencia T-302 de 2017.
Daza, A. R., & Carabalí-Angola, A. C. (2024). La representación socioespacial del territorio desde el saber ancestral wayuu. Cuadernos de Geografía, 33(1), 50-62.
De Daza, J. M., & Narváez, L. E. M. (2009). Los wayuu, la tierra y la política del carbón en La Guajira. Palobra, (9), 145-162.
Forero Lloreda, E., Mattos Orozco, R., & Amador Arévalo, A. A. (2017). La Guajira como territorio de espacios basura. Letras Verdes, (22), 315-333.
Hernández, E. (2018). Minería y desplazamiento: el caso de Cerrejón en Hatonuevo. Ciencia Política, 13(26), 97-125.
Pérez, K. M., & Hipuana, L. A. I. (2024). Epistemicidio y resistencia wayuu: disputas por el conocimiento en territorios intervenidos. Comparative Cultural Studies, (18), 1-11.
Rodríguez, A., & Calderón, K. (2024). Impactos de los proyectos de energía eólica en comunidades wayuu de La Guajira. Margens Interdisciplinar, 8(12), 241-266.
Scribano, A., & De Sena, A. (2020). Uso de datos secundarios en la investigación cualitativa. Sociedade e Estado, 35(3), 783-801.
Ulloa, A. (2021). Transformaciones radicales socioambientales frente a la destrucción renovada y verde. Revista de Geografía Norte Grande, (80), 13-34.

Biodata

Alexis Carabali Angola

Antropólogo de la Universidad del Cauca, especialista en Cultura y Sociedad, magíster en Estudios del Caribe en la Universidad Nacional de Colombia (sede San Andrés) y doctor en Antropología de la Universidad de los Andes de Mérida, Venezuela. Se desempeña como docente investigador de la Universidad de La Guajira, donde integra el grupo de investigación Territorios Semiáridos del Caribe. Su labor académica se centra en la antropología del territorio, la diversidad cultural, el territorio, la arqueología, la ruralidad y el desarrollo, con especial atención al pueblo wayuu y a las comunidades del Caribe seco colombiano. Dirigió el proyecto "Lineamientos para el Ordenamiento Territorial Marino y Costero de La Guajira desde la Diversidad Cultural" (2017–2020) y es autor del libro "El camino de los indios vivos: tres aproximaciones para una antropología del territorio wayuu" (2020, Universidad de La Guajira)

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