
Eduardo Meireles Brito en “La Luz” de Matanzas, Cuba
Eduardo Meireles Brito in "La Luz" in Matanzas, Cuba
Eduardo Meireles Brito jünain “Jüsimo’u” Matanzas, Cuba
Resumen
Con la premisa de incentivar la investigación acerca de instituciones pedagógicas en Matanzas, Cuba, y para homenajear a personalidades que sobresalen en este ámbito, dados los limitados estudios que existen al respecto, se analizó la obra pedagógica de Eduardo Meireles Brito, en la dirección del colegio “La Luz” (1899-1917). Se identificaron sus aportes a la historia de la educación en esta ciudad y se destacaron figuras sobresalientes de la ciencia, la cultura, el deporte y otras esferas vinculados a este centro escolar. Se observó el entorno económico, político y social, y se precisaron cuestiones poco conocidas de la historia de vida del maestro; asimismo, se reconoció su humanismo y su contribución al desarrollo humano y social de su época, con repercusión en las futuras generaciones de matanceros. El análisis de documentos y las entrevistas fueron importantes métodos empleados en el estudio. Con el objetivo de ilustrar su concepción sobre la educación, se expusieron citas del propio Meireles, extraídas de textos suyos, manuscritos y publicados. Se demuestra la presencia de un sistema coherente de principios didácticos en la obra pedagógica de este insigne maestro, con resultados positivos en su aplicación. En ello reside la novedad científica de esta investigación.
Palabras clave: colegio “La Luz”, Eduardo Meireles Brito, principios didácticos.
Abstract
To encourage research on pedagogical institutions in Matanzas, Cuba, and to honor outstanding figures in this field, given the limited research available on the subject, the pedagogical work of Eduardo Meireles Brito, during his tenure as director of the "La Luz" school (1899-1917), was analyzed. His contributions to the history of education in this city were identified, and outstanding figures in science, culture, sports, and other fields associated with this school were highlighted. The economic, political, and social environment was examined, and little-known aspects of the teacher's life were clarified. His humanism and contribution to the human and social development of his time, with repercussions for future generations of Matanzas residents, were also recognized. Document analysis and interviews were important methods employed in the study. To illustrate his conception of education, quotes from Meireles himself, taken from his handwritten and published texts, were presented. The presence of a coherent system of didactic principles in the pedagogical work of this distinguished teacher, with positive results in its application, is demonstrated. This is the scientific novelty of this research study.
Keywords: “La Luz” School, Eduardo Meireles Brito, didactic principles.
Palitpütchiru'u
Ji’ireeya eme’echajaa jaa’in a’yatawaa meraajusalü jünainjee ekirajiapülee ekirajülii chayaa Matanzas, Cuba, otta jüpüla awaajaa wayuuirua eekana yaletatwalüin a’yataa’in jünain ekirajawaa, mayaasüje’e nnojoluinyaletüin nekirajaaya paala, analaanüsü nü’yataala Eduardo Meireles Brito, najapulu’uiwa’aya ekirajiapïlee “Asimo’u” (1899-1917). Ayaawatünüsú nüinala jünain jüchikua ekirajawaa julu’u mmakaa tüü jee jüyaleraain nachikua wayuuirua jünain atüjalaa, akua’ipaa, mi’ira jee waneirua chuntaanaka julu’u ekirajiapuleeka tüü. Ananajünüsü jukua’ipa aletsee, aluwataaya jee akua’ipama’a, jee apansaajünüsü kasa meraajuka nüchikua ekirajüiai; otta jia’aya ayaawatünüsü wayuwaa eeka nünain jee nüpaala jünain amuloujaa wayuwaa jee wayuujirawaa wanaajiraa nümaa, ojuittaaka achiki joolu’u namüin na matanzaje’ewoliikana. Jüsanaaya karaoutakaa jee tü asakiriaakat anakua’ipatsü a’yataalee. Ji’iree aküja nikiirujutu juchikua ekirajawaa, achuntaanüsü nüshajala niakaiya Meireles, ayuluushi jou’ujee nükaraloutse niaka’iya, nüshajala najapüchikijatü jee awalakajuushi. Ja’ayasü jukua’ipa wanee kasa pansaasü ju’utianain ju’unajiria wanee a’yataala ekirajawaamajatü nutuma ekirajüi müleushikai chií, ojuitiraka anasü ashanalaainjatü. Yalaka’aya ja’alain kasa mochoojuusatkaa julu’u a’yatawaakaa
Pütchi katsüinsükat: Ekirajiapülee “Asimo’u”, Eduardo Meireles Brito, jikii ju’unajiria ekirajawaa
Introducción
Para comprender la trayectoria de la pedagogía en Cuba resulta necesario remontarse a sus principales referentes: José Agustín Caballero, Félix Varela Morales, José de la Luz Caballero, Rafael María de Mendive, José Martí y Enrique José Varona, entre otros, quienes establecieron lineamientos que influyeron en el modelo pedagógico cubano (Addine, 2021; Pichs, 2019). Asimismo, resulta pertinente considerar las fuentes locales, en tanto comparten elementos contextuales –temporales, espaciales o culturales– que favorecen el arraigo territorial y permiten interpretar los procesos históricos y científicos desde una perspectiva situada (Castro & Rodríguez, 2020).
Durante el periodo decimonónico existieron en la provincia de Matanzas instituciones educativas que se mantuvieron operativas desde la época colonial hasta la etapa de la República Neocolonial, e incluso continuaron funcionando después del triunfo de la Revolución cubana, el 1.º de enero de 1959 (González, 2017).
Durante la etapa colonial sobresalió el colegio “La Empresa”, fundado por los hermanos Guiteras junto a otros colaboradores, reconocido por contar con un cuerpo docente de alto nivel. En 1869 fue clausurado por las autoridades coloniales, quienes lo acusaban de inculcar ideales patrióticos; según el Diario de La Marina, constituía “un nido de víboras”. En ese mismo periodo adquirieron notoriedad los colegios “San Vicente de Paúl”, “Las Normales”, “San Carlos”, “El Salvador”, “El Progreso” y “El Siglo XX”, los cuales jugaron un papel activo en el desarrollo educativo local (González, 2017).
En 1863 abrió sus puertas el Instituto de Segunda Enseñanza, que operó bajo esa denominación hasta 1959, cuando, tras el triunfo de la Revolución, su alumnado fue trasladado a un preuniversitario en el campo. Posteriormente, sus instalaciones albergaron la Secundaria Básica “José Luis Dubrocq”, la cual retomó su carácter preuniversitario décadas después (Cabrera, 1993). Otro ejemplo de continuidad institucional lo ofrece el colegio privado “El Porvenir”, fundado en 1868 en Pueblo Nuevo por el poeta y pedagogo Antonio Luis Moreno. A su fallecimiento, el maestro José Tomás Rodríguez Díaz asumió la dirección y mantuvo su legado en la Escuela Nacional No. 8, que más tarde adoptó el nombre “Centro Escolar Antonio Luis Moreno” (Hernández, 2009).
En el siglo XX emergieron nuevas figuras, entre ellas Eduardo Meireles Brito, conocido por su labor como fundador y director del colegio “La Luz” de Matanzas. Su trayectoria fue reconocida por Medardo Vitier Guanche, quien lo calificó como “reputado maestro” en el prólogo de su obra Ideas y palabras, manifestando así el aprecio por su aporte pedagógico (Meireles, 1937).
Síntesis de su biografía
Eduardo Meireles Brito nació en La Habana en 1865. Desde joven se destacó como dramaturgo, al escribir para el teatro en verso y prosa. Entre sus obras se puede mencionar La entrega del mando, que obtuvo gran éxito en Puerto Rico. También es el autor de Los matrimonios, obra referida en la Bibliografía cubana del siglo XIX de Carlos M. Trelles, como un “juguete cómico en un acto y en prosa. Original de Eduardo Meireles. Estrenado en el Teatro Alhambra” (Trelles, 1914, p. 246).
Los juguetes y El Anillo de Cobre se representaron en “El Recreo” (25 de febrero de 1887) y en “La Estrella” (14 de junio de 1889) de Pueblo Nuevo, en Matanzas, respectivamente. En el juzgado es otra pieza de un acto, escrita en 1892; y Matanzas en camisón es de 1894.
Además, escribió poesías como Una mujer bonita, en la que dibuja –con sensibilidad– la tristeza y abatimiento de una mujer ciega y también incluye símbolos de identidad (la palma real y la bandera) como manifestación de su amor a la patria. Asimismo, incursionó en el periodismo. Fue fundador de La Política y de La Palabra, en Camagüey.
En Matanzas, fue profesor del curso Preparatorio en el Instituto de Matanzas. Desde el 16 de septiembre de 1920, fue nombrado como profesor Auxiliar Interino de la asignatura “B” (Inglés) y como Catedrático Supernumerario de la Facultad de Letras desde el 2 de mayo de 1922. También impartió Geografía e Historia Universal (1922), Gramática Castellana (1926), Gramática y Aritmética (1926).
Su prestigio lo llevó a adquirir responsabilidades como miembro de tribunales de oposición, de exámenes de ingreso y otros. Fue reconocido por sus contemporáneos como un excelso maestro. Ejemplo de ello es su inclusión en el apartado de los educadores y animadores de cultura del Libro de Cuba, como un autodidacto de sólida cultura gramatical que se consagró a su colegio “La Luz”.
Entre sus libros se hallan: Etimología y Lecciones (1899, manuscrito), Colegio “La Luz” de Primera y Segunda Enseñanza, incorporado al Instituto Provincial de Matanzas (1911, dado a conocer en Matanzas por “La Pluma de Oro”) e Ideas y Palabras (1937, editado por Ricardo de la Torre y Huerta, en los Talleres Tipográficos de Carasa).
Meireles falleció a las 11:00 a.m. del 10 de febrero de 1934, en su casa (Santa Teresa No. 71, Matanzas), víctima de nefritis crónica.
Método
Se recurrió a fuentes documentales disponibles en el Archivo Histórico Provincial de Matanzas, el Archivo Nacional de Cuba, el Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo Valdor”, la Biblioteca Nacional José Martí y el Museo Provincial “Palacio de Junco”. Asimismo, se incorporaron testimonios orales relevantes al objeto de estudio.
La investigación se diseñó con carácter exploratorio, de aplicación contextual y con orientación histórica. Se adoptó un enfoque cualitativo, en correspondencia con el análisis documental de fuentes con valor historiográfico (Hernández-Sampieri et al., 2021). Se desarrollaron entrevistas dirigidas a investigadores, profesionales de museos, docentes y descendientes de exalumnos de la institución educativa. El enfoque general respondió al materialismo dialéctico como perspectiva filosófica orientadora (Álvarez, 2019). Entre las herramientas empíricas se incluyeron el análisis documental y las entrevistas. Desde el plano teórico se aplicaron procedimientos como el tránsito de lo abstracto a lo concreto, los procesos de análisis-síntesis, inducción-deducción y el razonamiento histórico-lógico (Bonilla-Castro & Rodríguez, 2020). Para el tratamiento de la información se emplearon técnicas de fichaje bibliográfico, de contenido y de entrevista.
Evolución histórica del colegio “La Luz”
Desde el siglo XIX, Matanzas fue reconocida como “La Atenas de Cuba” debido a su notable dinamismo cultural, en el cual la educación ocupó un lugar destacado (Dollero, 1919). Durante las primeras décadas del siglo XX, el colegio privado “La Luz”, fundado en 1904 por Eduardo Meireles Brito, se consolidó como una de las instituciones educativas más reconocidas de la ciudad. Su sede inicial estuvo ubicada en Tello Lamar 6, según consta en diversas fuentes hemerográficas y documentales.
Hasta 1917, Meireles dirigió este claustro educativo. En septiembre de ese año, los exalumnos Joaquín Añorga y Florencio Calderón se encargaron de su reapertura. En 1921, la institución se trasladó al edificio previamente ocupado por el Instituto Provincial de Matanzas, frente al parque de La Libertad.
Entre 1930 y 1941, la dirección estuvo a cargo de Carmen Angla de Mendiondo, y posteriormente fue asumida por Delia Díaz de Villar. En esta etapa, el plantel contó con docentes como Hilda Santamarina, Mario González Darna, Gabriel Villar Roces y Salvador de la Torre. En 1959, la rectoría fue asumida por el matrimonio conformado por Hilda Santamarina y Jaime González Alonso.
Fuentes bibliográficas empleadas durante la gestión de Meireles y aspectos administrativos conexos
El emblema institucional exhibía el nombre del plantel y una antorcha, alegoría de la luz, la vida y la claridad (Archivo Histórico Provincial de Matanzas, s.f.).
Entre los manuales de aula utilizados se distinguían títulos de León Gérardin, E. Caustier, Vidal Morales y Morales, Alfredo M. Aguayo y Carlos de la Torre. También se recurrió a obras de difusión internacional, tales como Aritmética teórica y práctica de M. P. Leyssenne (1902), Ortografía castellana de Miguel Garmendia (1905), Manual de Literatura de Gil de Zárate (1910), Nociones elementales de Lógica de Mateo I. Fiol (1908) y Orden y libertad, lectura popular sobre política de Pablo Mantegazza (1895).
El centro disponía además de una biblioteca bien surtida que albergaba clásicos de la narrativa española, inglesa y francesa, tratados de pedagogía contemporánea y textos científicos. Entre los volúmenes más consultados figuraban El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (Cervantes, 1605/1898), Un viaje alrededor del mundo (Verne, 1873) y diversos atlas de geografía que estimulaban el interés pedagógico de discentes y docentes.
El calendario lectivo se extendía desde el 1.º de septiembre hasta los exámenes de junio. Las actividades académicas se organizaban en dos turnos: 08:00-11:00 h y 13:00-15:00 h (Reglamento interno, 1920). Las pruebas parciales, orales o escritas, se efectuaban el último viernes de cada mes.
Las familias podían retirar a sus hijos sin expresar motivo; por su parte, la dirección estaba facultada para separar a los estudiantes que acumularan ausencias injustificadas, llegadas tardías reiteradas, actos de desobediencia o conductas que alteraran la disciplina interna (Reglamento interno, 1920).
Personalidades de la ciencia y la cultura vinculadas al colegio “La Luz”
Eduardo Meireles Brito reconocía públicamente a “los alumnos de este centro escolar que hubieran obtenido constantes notas de sobresaliente y distinguido por su conducta ejemplar” (Meireles, 1911, p. 11). En sus aulas se formaron destacados representantes de la ciencia y la cultura, quienes, desde los primeros grados, incorporaron saberes y valores que proyectaron posteriormente en sus trayectorias profesionales.
Uno de los antiguos estudiantes fue Israel Marcos Moliner Pendón, quien en su artículo Los intelectuales matanceros: Eduardo Meireles Brito, publicado en El Imparcial, evocó su experiencia formativa:
“También he sido alumno de este ‘grave’ profesor; su clase es admirable, con la ventaja de que la enseñanza adquirida allí es sólida. Quien haya pasado por la clase del profesor Eduardo Meireles tiene que recordar con alegría los ratos pasados entonces” (Moliner, s.f., s/n).
Entre los egresados del colegio se encuentran figuras como Luis Joaquín Añorga y Larralde, doctor en Pedagogía y en Filosofía y Letras; Félix Cabarrocas, arquitecto y Académico de Número en la Sección Escultura de la Academia Nacional de Artes y Letras; y Mario Emilio Dihigo y Llanos, médico cirujano. También pasaron por sus aulas Joaquín Fortún y Fortún, procurador y periodista; Ramón González Gándara, doctor en Filosofía, Ciencias y Letras; Julio Ortiz Pérez, profesor de Obstetricia; Alfonso Forn Jimenís, poeta; José Russinyol, educador; Pedro Castillo, clínico; Octavio Pagés, ginecólogo; los cirujanos Antonio J. Font Tió y Luis Tapia Dávila, así como el matemático Mario O. González (Hernández, 2009).
Resultados
Las entrevistas aportaron datos de mucho interés para esta investigación. Aunque se aprovechó la espontaneidad del diálogo, se empleó una guía previamente elaborada. Todos los entrevistados identificaron el colegio con el inmueble que ocupó desde 1921; desconocían su ubicación anterior en la calle Tello Lamar, donde radicó en sus primeros 18 años. La totalidad de las personas entrevistadas conocían a Eduardo Meireles Brito como maestro destacado en la ciudad.
Los entrevistados fueron: el doctor en Ciencias Históricas Arnaldo Jiménez de la Cal; Griela Vitier Byrne, educadora; Deykis García, especialista del Archivo Histórico Provincial; Silvia Godoy Hernández, especialista del Centro Provincial de Patrimonio; Mireya Cabrera Galán, museóloga y especialista del Museo Provincial “Palacio de Junco”; Joaquín García Dihigo, profesor de la Universidad de Matanzas y descendiente de Mario Emilio Dihigo Llanos (alumno del colegio, con notas sobresalientes); Israel Moliner Castañeda (profesor y fundador de los estudios afrocubanos en Matanzas); así como los alumnos del colegio: Yara Hidalgo-Gato Bello, Francisco Vázquez Fernández y Zenaida Vázquez.
El análisis de los documentos fue primordial. En el Centro de Información del Museo Provincial “Palacio de Junco” se consultaron los manuscritos: Lecciones de Meireles de Etimología, Gramática y Geografía; así como el Catálogo del colegio, con valiosos datos acerca de las pensiones, el inmueble, el reglamento, etc.
En el Archivo Provincial de Matanzas se tuvo acceso a fuentes primarias, tales como: Actas Capitulares, Base de datos de Consulado y Extranjería (Hacienda-Pasaportes), Misceláneas de Expedientes, Libros de Actas de las Juntas de Catedráticos, Expedientes del Personal Facultativo y Memorias del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas.
En la Biblioteca Nacional José Martí y el Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo Valdor” se trabajó con las publicaciones de Eduardo Meireles: Ideas y Palabras, Colegio “La Luz” de Primera y Segunda Enseñanza incorporado al Instituto Provincial de Matanzas y Dos poesías de Eduardo Meireles.
La revisión de documentos en el Archivo Nacional de Cuba, incluyó los fondos: Instrucción Pública, Gobierno Superior Civil, Gobierno General, Secretaría de Hacienda, Escribanías, Personalidades, Intendencia General de Hacienda, Real Consulado y Junta de Fomento, así como Donativo y Remisiones. El hallazgo más importante se realizó en su departamento de hemeroteca, donde se conserva un ejemplar del artículo de Meireles “El Padre Félix Varela”, en El Fígaro.
El Certificado de Defunción de Meireles se solicitó y obtuvo en el Registro Civil de Matanzas. Las alusiones relativas a su deceso no se habían encontrado en libros ni publicaciones seriadas, solo procedían de fuentes orales exploradas en las entrevistas. La búsqueda fue difícil y requirió de semanas. Finalmente, se localizó el documento, confirmando el 10 de febrero de 1934, como el día del fallecimiento del maestro. Con esta información, se pudo proceder a la localización de su bóveda en la Necrópolis de San Carlos. Esto se había complejizado debido a que Meireles no tuvo descendientes.
Con todo lo antes explicado, se ratifica así la importancia y necesidad del análisis de documentos, lo que permitió la profundización en la obra pedagógica del maestro.
Obra pedagógica de Meireles
Eduardo Meireles Brito fue educador ejemplar. Eso se puede asegurar a partir de su ejercicio en la trasmisión de información científica y cultural a sus discípulos, con una visión integradora y generalizadora; pero partiendo de su experiencia vivencial. Además, defiende los preceptos de su institución y exige su desempeño ejemplar.
Un aspecto relevante de la actuación del maestro, fue la unión en las aulas de varones y hembras, desde el año 1912.
(...) las pusieron bajo la tutela de su espíritu severo y dulce, bajo la sombra de su corazón nobilísimo, y hoy se le ve el caso singular, –único en Cuba en escuelas no oficiales–, de que se reúnan en unas mismas aulas niñas y niños, sin malicia, sin peligro, sencillamente, candorosamente, con solo esta denominación genérica para todos, hembras y varones ¡Niños! He aquí un mentís rotundo y definitivo a los que niegan la posibilidad en Cuba de la coeducación de los sexos (Callejas, 1914, p. 501).
Otro elemento a destacar es el valor que le concedía a la comunicación y confianza con los alumnos. Daba libertad a los estudiantes, para estimular valores como la responsabilidad y la decisión, a la vez que adquirían seguridad para actuar en cada momento. Eso favorecía la independencia del escolar y lo comprometía a cumplir con las regulaciones del centro al que pertenecía.
El profesor también se preocupó por los efectos negativos que puede ejercer en los menores la visualización de películas permeadas de violencia, lo que puede convertirlos en individuos agresivos, inseguros o desequilibrados.
También hemos observado que un cincuenta por ciento de los alumnos de este Colegio, asiduos concurrentes a espectáculos cinematográficos, padecen de afecciones visuales, que producen un parpadeo habitual acompañado de los más ridículos visajes. A esto podemos agregar, haciéndonos eco de lo que la Autora ha leído en algunos periódicos, que autoridades de ciertos países extranjeros han prohibido la entrada a los niños en los cinematógrafos, en evitación de grandes males para el futuro; según esas autoridades, con las cuales estamos de acuerdo, el espíritu del niño se habitúa a las grandes emociones; es espectador diario de crímenes, tragedias, adulterios, robos, envenenamientos, etc. Y esto le embarga el espíritu y extravía su moral. Verdad es que no todas las películas que se exhiben en los cinematógrafos son tales, pero son las que más abundan (Meireles, 1911, p. 22).
Ese es un tema de gran vigencia, teniendo en cuenta la dinámica de la contemporaneidad y el acceso de los niños, adolescentes y jóvenes a los medios de comunicación y a la tecnología. Es frecuente que observen películas y programas de televisión que no están concebidos para sus edades; por eso los pedagogos, psicólogos, sociólogos y educadores recomiendan que se supervise lo que consumen y se haga una selección adecuada de programas educativos que propicien la formación de las futuras generaciones.
Por otra parte, como profesor de idioma y estudioso de la gramática, Meireles estimula la enseñanza razonada y profunda; en su libro Ideas y Palabras aborda estudios de lenguaje y estimula la enseñanza práctica y moderna. Además, le concede un valor muy alto al uso del diccionario para el aprendizaje de un idioma y a la etimología en la explicación y la asimilación de las ciencias. Su propuesta hace pensar en lo que hoy se conoce como mapas conceptuales.
Si se toma como ejemplo su lección El Amor y la Gramática, es posible analizar la didáctica en Meireles. A partir del rechazo de su alumna Rufina por los estudios gramaticales, el maestro la estimula y le hace ver la importancia de esta disciplina. De esta forma se evidencia la atención diferenciada de las particularidades de cada estudiante como lo plantea el principio del carácter colectivo de la enseñanza y la atención de las particularidades individuales de los estudiantes.
Meireles cuestiona a la joven acerca del rol de las féminas en la sociedad y sus aspiraciones personales. Ella se refiere a su interés por constituir un hogar. El profesor crea una situación hipotética en la que un joven pretendiente comete errores continuamente al hablar; y el maestro pregunta a su alumna si ella lo aceptaría como esposo. Con esa actividad, se estimula el debate y la joven acepta que es totalmente necesario estudiar el idioma y usarlo adecuadamente.
Se emplea el tema del amor –conocido y universal– para explicar la importancia del estudio de la gramática, lo que atrapa el interés de los jóvenes. Se puede aquí hablar del principio de la unidad de lo concreto y lo abstracto, que significa que en la enseñanza es indisponible hallar el principio de partida en los hechos y observaciones de lo singular o concreto y determinar después el tránsito a lo general o abstracto, o a la inversa.
Otro principio es el del carácter científico de la enseñanza y su accesibilidad. Sobre la necesidad de comenzar por los aspectos que ofrezcan menos dificultades, para que progresivamente se apropien de los conocimientos más complejos, Meireles defendió la idea de trasmitir el conocimiento de manera ascendente y dialéctica, dando prioridad a su evolución y devenir. Recomendó “hacerle amena y entretenida la instrucción, marchando siempre de lo conocido a lo desconocido y de lo fácil a lo difícil” (Meireles, 1911, p. 24).
El principio del carácter consciente y activo de los estudiantes bajo la guía del docente se evidencia en la lección de Meireles cuando no impone las ideas a la estudiante, sino que dialoga con ella y la estimula para que saque sus propias conclusiones. Por otro lado, el papel del docente como guía del proceso, lo sitúa de ejemplo ante el alumno, por lo que debe ser respetuoso y prudente.
La esencia del principio de la solidez de la asimilación de los conocimientos y desarrollo multilateral de las capacidades cognoscitivas de los estudiantes radica en estimular la memoria no como la repetición mecánica de la información, sino mediante la deducción, clasificación y generalización, de manera racional.
En sentido general, Meireles estimula con su lección el estudio sistemático y regular, y demuestra a Rufina la necesidad de conocer el idioma y de aplicar los conocimientos en la práctica de la vida cotidiana.
Tendencias pedagógicas contemporáneas en el colegio “La Luz”, de Eduardo Meireles Brito
Como se conoce, en la Pedagogía Bancaria o Tradicional la transmisión del conocimiento se efectúa de manera unidireccional, del maestro hacia el alumno. El segundo se limita a escuchar y desempeña un rol pasivo con dependencia cognoscitiva y escaso desarrollo del pensamiento teórico. En cambio, el docente juega el papel fundamental y central.
Los métodos empleados en “La Luz” se alejan de lo antes explicado. Meireles le confiere gran importancia al diálogo, lo que permite la comunicación y la reflexión. En su colegio el estudiante no es un ente pasivo, sino que es un agente activo que transforma y participa. No recibe una enseñanza paternalista con un aprendizaje receptivo y memorístico.
Cumpliendo uno de los más trascendentales preceptos de la Moderna Pedagogía, este colegio no emplea las lecciones de memoria, para que el alumno las repita en forma de rezo; esto está completamente abolido por los más eminentes pedagogos. Las lecciones de este Plantel son minuciosamente explicadas por los profesores hasta que los alumnos las hayan comprendido, terminadas las explicaciones y satisfechas las preguntas de los alumnos, siguen los ejercicios teóricos prácticos, confiando a la memoria las experiencias sacadas de la lección (Meireles, 1911, p. 13).
Otro elemento que lo diferencia de los pedagogos tradicionalistas, es que Meireles valora la participación de la familia y la sociedad en la educación de los niños y jóvenes, en contraposición con los anteriores, quienes consideraban que “solo la escuela forma”:
Está probado hasta la evidencia, que cuando los padres obran de común acuerdo con los profesores y ambos velan asiduamente por el niño, el progreso de la enseñanza logra una beneficiosa realidad […] Se suplica a los señores padres de los alumnos que hagan estudiar en sus casas a los niños, porque de lo contrario la labor del maestro resultaría deficiente. Los padres no deben olvidar que la labor de la escuela por sí sola, sin la cooperación de los familiares, resulta poco productiva o casi nula (Meireles, 1911, p. 23-25).
La preocupación por la creación de condiciones de vida adecuadas para la permanencia de los alumnos en el colegio es también una premisa de la Escuela Nueva que está presente en “La Luz”.
Montado este colegio con todos los adelantos que exige la Moderna Pedagogía, puede ofrecer a los sres. padres de familia toda clase de garantías en la educación, higiene e ilustración de los alumnos que se confíen. La situación topográfica de este colegio, la amplitud de sus aulas y dormitorios, la ventilación de todo el edificio y, por último, su servicio sanitario, son ventajas de indiscutible mérito para la salud presente y futura de los alumnos (Meireles, 1911, p. 12).
Los beneficios de la libertad son reconocidos por Meireles, como luego lo defiende la Pedagogía Liberadora. El maestro asegura que la libertad no está reñida con el decoro y la decencia.
Hoy los grandes pedagogos, los que velan por la Humanidad, empezando por el niño, condenan el encierro diario de los educandos. La libertad bien dirigida nunca ha sido incompatible con la moral (Meireles, 1911, p. 21).
Pero no limita el concepto al espacio físico y la convivencia También explica la necesidad de propiciar determinada “libertad” en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de manera que se logre mayor autonomía e independencia del alumno, para:
No cansar la mente del alumno obligándolo a una constante y excesiva atención. Dejarle espontaneidad en sus movimientos e irlo disciplinando conforme a su carácter (Meireles, 1911, p. 23).
Cuando Meireles plantea: “El hombre no puede vivir aislado; la vida de la humanidad sería imposible sin el auxilio que mutuamente se prestan los hombres” (Meireles, 1926, p. 101), se evidencia en su método un rasgo distintivo del Enfoque Histórico Cultural que consiste en la preocupación por formar al hombre para la vida en sociedad.
Además, valoraba la necesidad de la educación moral del educando.
En fin, “La Luz” desarrolló un proceso educativo apartado de la Pedagogía tradicional, con la influencia innegable de la Escuela Nueva, y con algunos métodos e ideas que luego distinguieron a tendencias como la Pedagogía Liberadora, la Cognoscitiva y el Enfoque Histórico Cultural.
Algunos de los aportes de Eduardo Meireles Brito a la historia de la educación en Matanzas, durante la dirección del colegio “La Luz”
La obra pedagógica de Eduardo Meireles Brito en la dirección del colegio “La Luz” contiene aspectos novedosos en el proceso docente-educativo, que constituyeron primicias o que trascendieron por su valor formativo y científico; en ello radican sus aportes, entre los que se hallan:
- Empleó el cinematógrafo como medio de enseñanza, con películas educativas; esa práctica resulta muy avanzada y sorprendente, teniendo en cuenta que lo hizo en las dos primeras décadas del siglo pasado.
- Unió hembras y varones en las aulas, también conocida como coeducación de los sexos; él fue pionero en este proceder, en el país.
- Propuso que no se enseñe la lengua en sus componentes, sino que se integren de manera coordinada y dinámica, mientras se analiza una situación presentada a los estudiantes. Hoy se aboga por enseñar la gramática del texto con enfoque comunicativo y algunas personas pudieran pensar que es algo nuevo; sin embargo, con este estudio se demuestra que existe desde hace muchos años, de ahí la importancia del conocimiento de los antecesores.
Algunos de sus contemporáneos percibieron el mérito del maestro e iniciaron modestos esfuerzos, en aras de su reconocimiento. Una muestra de la admiración que han sentido los matanceros por Meireles, desde el siglo pasado, es la solicitud para poner su nombre al antiguo colegio privado “Luisa”, situado en Daóiz No. 100, entre Manzaneda y Zaragoza. En el Fondo de Miscelánea de Expedientes: Escuelas privadas, del Archivo Histórico Provincial (legajo 49, número 1028) se encuentra el documento (del 24 de abril de 1943), mediante el cual su director Octavio Marino Ramos Cabreras pide nombrarlo “Meireles”, lo que finalmente fue aprobado.
Una escribanía que perteneció al maestro se exhibe en la exposición permanente de la Sala de la Ciudad del Museo Provincial “Palacio de Junco” (Figura 1). Este es un discreto avance en el reconocimiento a la labor de este insigne educador; lo fundamental será continuar divulgando su obra y aplicar aquellos aspectos que, muchos años después, pueden contribuir al perfeccionamiento de la labor educativa de las nuevas generaciones de maestros.

Figura 1. Escribanía perteneciente a Eduardo Meireles Brito, en Museo “Palacio de Junco”
Conclusiones
La experiencia pedagógica desarrollada por Eduardo Meireles Brito al frente del colegio “La Luz” de Matanzas se sustentó en principios de orden, planificación y coherencia didáctica, alejándose de prácticas improvisadas y mecánicas.
El proyecto educativo de este centro emblemático se distinguía por ofrecer condiciones organizativas favorables, una selección cuidadosa de contenidos y bibliografía pertinente, así como por el desarrollo de estrategias de evaluación rigurosas. Además, se evidenciaba un interés sostenido por la formación ética del estudiantado.
Diversas personalidades relevantes del ámbito científico y cultural de la ciudad se formaron en sus aulas, lo cual da cuenta del impacto de su legado en generaciones posteriores.
La labor pedagógica de Meireles constituye hoy una referencia valiosa para el ejercicio profesional docente, en tanto integra exigencia académica, compromiso ético y visión formativa.
Referencias bibliográficas
Addine, F. (2021). Modelos pedagógicos en la historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación.
Álvarez, C. M. (2019). Pedagogía y política: Una mirada desde el materialismo dialéctico. Editorial de Ciencias Sociales.
Archivo Histórico Provincial de Matanzas. (s.f.). Emblema del colegio La Luz [Documento inédito].
Bonilla-Castro, E., & Rodríguez, P. (2020). Más allá del dilema de los métodos: La investigación en ciencias sociales (6.ª ed.). Editorial Norma.
Cabrera, M. (1993). Cronología histórica del municipio de Matanzas [Manuscrito mecanografiado].
Callejas, F. (1914). Meireles y el Colegio “La Luz”. El Fígaro.
Castro, M., & Rodríguez, L. (2020). Historia local y educación: Perspectivas y desafíos. Universidad de La Habana.
Cervantes Saavedra, M. de. (1898). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (Obra original publicada en 1605). Imprenta de la Real Academia.
Centro de Información del Museo “Palacio de Junco”. (s.f.). Primera versión de historia del municipio de Matanzas (1899–1958) (Tomo II).
Dollero, A. (1919). Cultura cubana: La provincia de Matanzas y su evolución. Editorial Cultura.
Fiol, M. I. (1908). Nociones elementales de lógica. Imprenta Moderna.
Garmendia, M. (1905). Ortografía castellana. Tipografía Iberia.
González, R. (2017). Educación y transformación social en Cuba: De la colonia a la Revolución. Editorial Ciencias Sociales.
Hernández, L. (2009). Figuras ilustres de Matanzas. Editorial Arte y Ciencia.
Hernández, M. (2009). La obra pedagógica de Eduardo Meireles Brito, en la dirección del colegio La Luz de Matanzas (1899–1917) [Tesis de maestría, Universidad de Matanzas].
Hernández-Sampieri, R., Mendoza, C., & Fernández, C. (2021). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta (7.ª ed.). McGraw-Hill.
Historial de un colegio. (s.f.). Revista Blanco y Azul (Suplemento de El Imparcial).
Imparcial. (s.f.). Historial de un gran colegio.
La Lucha. (1923). Magazín La Lucha.
Leyssenne, M. P. (1902). Aritmética teórica y práctica. Imprenta Rodríguez.
Mantegazza, P. (1895). Orden y libertad: Lectura popular sobre política (instrucción moral y cívica). Editorial La Juventud.
Meireles, E. (1889). Etimología y lecciones [Manuscrito]. Matanzas.
Meireles, E. (1911). Reglamento del Colegio “La Luz”. Tipografía Moderna.
Meireles, E. (1889). Etimología y Lecciones. Matanzas. Manuscrito.
Meireles, E. (1911). Colegio “La Luz” de Primera y Segunda Enseñanza incorporado al Instituto Provincial de Matanzas. Matanzas: La Pluma de Oro.
Meireles, E. (1923a). El Padre Félix Varela. El Fígaro, La Habana, 40(12), 158.
Meireles, E. (1923b). Varela y Morales, Félix. Conexión Cubana. Diccionario de Cubaliteraria. [Consulta: 5 mayo 2008]. Disponible en: http://www.cubaliteraria.com
Meireles, E. (1926). Ideas y Palabras. Tomo I. Matanzas: Imprenta A. Estrada.
Meireles, E. (1937). Ideas y Palabras. La Habana: Talleres Tipográficos de Carasa.Moliner, I. M. (s.f.). Los intelectuales matanceros: Eduardo Meireles Brito. El Imparcial, s/n.
Moliner, I. (s/f). Los intelectuales matanceros: profesor Eduardo Meireles Brito. El Imparcial.
Moliner, I. (1945). Dos poesías de Eduardo Meireles. Matanzas: Impresos Ramón Solés Atenas de Cuba.
Pichs, Y. (2019). José Martí y la formación del pensamiento pedagógico cubano. Revista Cubana de Educación, 35(2), 45–60.
Reglamento interno del Colegio La Luz. (1920). Tipografía La Aurora.
Trelles, C. M. (1914). Bibliografía cubana del siglo XIX (Vol. II). Imprenta y Papelería de Rambla y Bouza.
Verne, J. (1873). Un viaje alrededor del mundo. Biblioteca Mundial.
Zárate, G. de. (1910). Manual de literatura. Imprenta Española.
Biodata
Maitte Hernández Pérez: Licenciada en Letras de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Máster en Ciencias de la Educación Superior. Profesora Asistente de la Universidad de Matanzas. Es miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba y Profesora de la Editorial UM. Imparte docencia de pregrado y posgrado.
Ana Laura Matos Guerrero: Licenciada en Letras de la Universidad de La Habana. Máster en Didáctica de las Humanidades. Profesora Asistente de la Universidad de Matanzas. Es miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba y Jefa de Departamento de la Editorial UM. Imparte docencia de pregrado y posgrado.
Raciel García Rodríguez: Licenciado y Máster en Bibliotecología y Ciencias de la Información, Universidad de La Habana. Profesor Asistente de la Universidad de Matanzas. Es miembro de la Asociación Cubana de Bibliotecarios y Jefe de Grupo de Trabajo Observatorio Tecnológico. Imparte docencia de pregrado y posgrado.
Marcelina Moreno García: Licenciada en Educación Especialidad Matemática. Máster en Didáctica, mención Matemática por el ISP “Juan Marinello”. Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora Titular de la Universidad de Matanzas. Es miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba y Directora de la Dirección de Información Científico-Técnica de la Universidad de Matanzas. Imparte docencia de pregrado y posgrado.

Entretextos. Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe, publicación cuatrimestral editada por la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de La Guajira, Riohacha, Colombia.
ISSN 0123-9333 (impreso) / ISSN 2805-6159 (En línea)
Ciudadela universitaria; Km 5 Vía a Maicao, Telf.: (0957) 283887 - 285302 - 285296
[email protected] / [email protected]
Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0.
