
Se socializa una experiencia de formación doctoral en Ciencias de la Educación por la Universidad de Matanzas. Tiene como contexto investigativo el proyecto científico: “Gestión universitaria para la promoción de la cultura de la profesión en el capital humano de las ciencias biomédicas de la universidad médica matancera” (PI), específicamente la tarea de investigación: “Estudios históricos acerca de la educación médica en Matanzas, Cuba” que se desarrolla en la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas. El artículo tiene como objetivo demostrar la necesidad del estudio del humanismo práctico en el pensamiento médico-pedagógico matancero en la formación médica contemporánea.
A doctoral training experience in Educational Sciences is socialized at the University of Matanzas. Its research context is the scientific project: “University management for the promotion of the culture of the profession in the human capital of the biomedical sciences of the Medical University in Matanzas” (PI), specifically the research task is: “Historical studies about the medical education in Matanzas, Cuba” that is developed at the University of Medical Sciences in Matanzas. The article aims to demonstrate the need to study practical humanism in medical-pedagogical thought in contemporary medical training in Matanzas.
La investigación doctoral “El humanismo práctico en el pensamiento médico- pedagógico matancero. Necesidad en la formación médica” (Torriente, 2022), desarrollado en el programa de Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad de Matanzas, justifica su actualidad y trascendencia desde la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente en los objetivos 3 y 4. En el objetivo 3 “Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades” (ONU, 2018, p.23), en la meta 3.c “Aumentar considerablemente la financiación de la salud y la contratación, el perfeccionamiento, la capacitación y la retención del personal sanitario en los países en desarrollo, especialmente en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo” (ONU, 2018, p.26).
En el Objetivo 4 “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (ONU, 2018, p. 27) y en la meta 4.3 “De aquí a 2030, asegurar el acceso igualitario de todos los hombres y las mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria”. (ONU, 2018, p.30)
En Cuba, la implementación de dichos ODS, se concreta en la política estatal, en la actualización y perfeccionamiento del modelo económico-social para consolidar el proyecto social socialista. En el cual se sostiene la necesidad de “Garantizar que la formación de especialistas médicos brinde respuesta a las necesidades del país y a las que se generen por los compromisos internacionales”, (ANPP, 2016, p.13) ante el desafío de un mundo unipolar y la política agresiva de la actual administración estadounidense contra los impactos del desempeño de los médicos cubanos en el contexto internacional.
El acto médico es un ejercicio de humanitarismo que se basa en una insustituible relación de confianza mutua entre el médico y su paciente, cuyas dimensiones humanas y de espiritualidad deben ser individualmente consideradas y atendidas (Hernández, 2013). Ello ha impactado en la comunidad científica internacional de disímiles formas a lo largo de la historia de la medicina (Valdez, 2004) (Lifshitz, 2021) (Lamrani, (2021). Existe un consenso sobre el ideal del desempeño del profesional de la medicina –al menos en una visión desde la teoría-, que exige el desarrollo de un modo de actuación profesional específico, ya delineado en la primera década del siglo XXI: la formación integral. Porque:
En medicina, el extraordinario avance del conocimiento y el veloz desarrollo de la tecnología, que superan a la misma fantasía, ha complicado el panorama para lograr el comportamiento ideal del profesional moderno y una de las consecuencias indeseables es lo que muchos denominan la “deshumanización de la medicina”. (Berríos, 2008, p.319)
En Cuba, la preocupación por la modelación del desempeño profesional del estudiante de medicina (Salas y Salas, 2014) (Cantor y Altavaz, 2019) (Mora, Santiesteban y Gamboa, 2020) con su correspondiente evaluación integradora (Acosta, García y Bacardí, 2016) y formativa (Domínguez, E. 2010), constituye una expresión del perfeccionamiento del plan de estudio de la carrera básicamente en los últimos diez años (MES, 2013) (Minsap, 2019). Todo ello llevó a la convicción de la necesidad de formar un capital humano (Vela, Salas, Quintana, Pujals, González, Hernández, et al., 2018) altamente calificado que responda a las exigencias y demandas del proceso salud-enfermedad. En Matanzas específicamente, se han socializado experiencias investigativas que lo corroboran. (Álvarez, 2017)
Además de la formación científico-técnica, específica de la carrera de Medicina, la integralidad se sostiene en el carácter axiológico del sistema de influencias que recibe el estudiante. En este contexto, la educación universitaria tiene entre sus documentos normativos el Programa Director para el Sistema de Educación en Valores de la Revolución Cubana (MES, 2012) que refiere la jerarquización de los valores:
Patriotismo, antimperialismo, dignidad, humanismo, solidaridad, responsabilidad, laboriosidad, honradez, honestidad, justicia, todos los cuales son reconocidos en el proceso formativo de los estudiantes en la carrera de Medicina y sirven de sustento a las directrices del trabajo educativo de las instituciones para la Educación Superior a partir de las dimensiones: curricular, político-ideológica y de extensión universitaria. (MES, 2008, p.2)
En el caso específico de la educación médica superior, el Manual Metodológico para el trabajo educativo y la extensión universitaria (2009), constituye el referente metodológico para la educación en valores. Ello se complementa con el Programa Director para el Reforzamiento de Valores fundamentales de la Sociedad Cubana (2006) y su actualización en el Programa Director para el Sistema de Educación en Valores de la Revolución Cubana (2012), que constituyen una guía formativa.
El artículo que se presenta tiene como objetivo: demostrar la necesidad del estudio del humanismo práctico en el pensamiento médico-pedagógico matancero (1865-2021) en la formación médica contemporánea.
La investigación que sustenta el artículo tiene un carácter cualitativo. Se desarrolla desde un enfoque marxista-leninista orientado hacia el empleo de:
Métodos científicos generales del nivel teórico y empírico. Entre los teóricos: histórico-lógico, analítico-sintético, inductivo-deductivo y sistematización con la finalidad de determinar nuevas relaciones teóricas. Entre los empíricos: las entrevistas históricas para la recopilación de información cualitativa mediante el testimonio directo de ex discípulos y/o compañeros de trabajo; la observación directa de las autoras para vivenciar el periodo de estudio más reciente y la discusión de grupos focales con el fin de recopilar datos cualitativos sobre proyecciones y prácticas humanistas. Los datos obtenidos y los criterios elaborados se someten a la triangulación con el objetivo de contrastar los puntos de vista sobre el objeto de estudio.
Técnicas de investigación histórica: análisis documental, para la localización de documentos, artículos, textos, cursos de eventos, monografías, compendios y tesis, vinculados con la obra científico-pedagógica y que permiten relacionarla con la psicología. El fichado bibliográfico, dirigido a la identificación y registro de la información. La crítica de las fuentes: para la determinación de la esencia de la obra científico-pedagógica, desde el análisis crítico de las fuentes consultadas.
Se obtuvo un sistema de conocimientos con potencial epistemológico, metodológico, axiológico y teleológico necesario para la formación médica. Desde el punto de vista epistemológico se definen las categorías fundamentales de la investigación: acto médico, modo de actuación profesional, humanismo práctico, humanismo práctico en la tradición del pensamiento médico matancero y contribuciones del humanismo práctico en el pensamiento médico-pedagógico matancero. Constituyen referentes metodológicos las concepciones sobre el desarrollo del humanismo práctico de Pablo Guadarrama y el proceder metodológico del propio autor para el estudio de la condición humana aplicado al estudio de la tradición del pensamiento médico- pedagógico matancero.
El sustento axiológico radica en la determinación de una plataforma ético-profesional para la formación de un buen médico, que se concreta en el humanismo práctico específicamente en el desarrollo de un sistema de valores y actitudes. Lo teleológico radica en el hecho de identificar una renovación en la tradición del pensamiento médico-pedagógico matancero, en los impactos del estudio de la tradición humanista en el pensamiento médico-pedagógico matancero y en la determinación de la ausencia de una práctica formativa que permita revelar esencias de la tradición progresista del pensamiento médico-pedagógico en las actuales generaciones de médicos en formación profesional inicial.
En la tercera década del siglo XXI urge prestar atención a la formación integral de los estudiantes de la carrera de Medicina, al desarrollo de convicciones, actitudes y valores. Que no viva frívola y cómodamente al margen de los problemas económicos, sociales y políticos de la patria; que se preocupe, sufra y luche por el destino histórico del país.
Dentro de los tres perfiles del Modelo del Profesional para la Formación Médica, se consigna el valor humanismo, como componente esencial en el médico. (MINSAP, 2014, p.6). Para los mexicanos Oseguera y Araújo (2006) el humanismo es el conjunto de valores, actitudes y prácticas que promueven una auténtica vocación de servicio a los demás. Por ello el valor humanismo se corresponde con la significación positiva que tiene para el sujeto el modo de concebir al ser humano como centro o elemento principal en todo lo existente y actuar en consecuencia con ello, teniendo como finalidad contribuir a la solución y al mejoramiento humano.
Los cubanos Tortoló y Matienzo (2002), en esencia, señalan que el humanismo es colocar en primer lugar con desvelo el dolor ajeno, brindándole ayuda desinteresada a quien lo necesite. Es sensibilidad, no discriminar, actuar de manera justa, sacrificada, solidaria, para anteponer los intereses colectivos a los personales. Permiten entender el humanismo como la “actitud y acción que contribuye a la regulación de la conducta de los individuos” (Torriente, 2019). De ahí que la nueva cualidad que se presenta como categoría esencial de la investigación sea el humanismo práctico.
El humanismo práctico es aquel que no se limita simplemente a identificarse con las penurias de los hombres en determinadas circunstancias de esclavitud, explotación o discriminación, sino el que indica las vías e instrumentos para lograr de manera efectiva la eliminación de tales formas de enajenación, y además lo experimenta a través del heroico ejemplo personal. (Picarela tomado de Guadarrama, 2014, p.319)
Al tener en cuenta la necesidad planteada en la carrera de Medicina de desarrollar el valor humanismo, clave en la formación de la personalidad del médico con una proyección social, este es una prioridad, pues “El médico tiene en sus manos la vida y la salud de las personas”. (Castro, 1999, p.13)
Varios autores han desarrollado investigaciones sobre los valores en relación con el ejercicio de la profesión del médico, Sánchez (2005); Licourt, Fuentes, Menéndez y Pérez, (2007); Rodríguez (2008); Jiménez, Mendoza (2009); Brizuela, González y González, (2011); Capdesuñer (2012); Naipe (2013) y Pérez (2015). Los cuales han contribuido a la teoría de que la figura del docente es primordial para la formación y desarrollo de los valores en los estudiantes de la carrera de Medicina.
Para formar un “buen médico” (MINSAP, 2014, p.2), cuyo rasgo distintivo sea la educación en el valor humanismo, es imprescindible que los profesores y docentes dominen los aspectos esenciales de la pedagogía (Rodríguez y Vidal, 2010) (Zerquera y Rodríguez, Lago. 2011) (Díaz, 2014) (Lomelí y Ricardo, 2016).
Deben poseer cualidades excepcionales en toda su actuación, al tener en cuenta que la formación de valores constituye un problema pedagógico complejo, comprensible a partir de un análisis psicológico de la naturaleza del valor en su función reguladora que es necesario formar, educar y desarrollar en el proceso docente-educativo de la universidad de ciencias médicas. Un objetivo fundamental en la formación docente de los profesionales de la salud es que contribuyan a satisfacer adecuadamente las necesidades actuales y futuras de salud.
Resulta imprescindible afianzar la dignidad humana, la sinceridad, el sentido de la justicia, el optimismo hacia la solución de los problemas de salud que debe enfrentar en el ejercicio de la profesión, la responsabilidad para asumir cada tarea, la solidaridad para compartir conocimientos y prácticas de sanación, así como el altruismo dado por la capacidad de poner en peligro la vida ante situaciones de salud complejas. Para garantizar tales demandas sociales a la profesión y al profesional que se forma se necesita un Plan de Estudio que lo fomente.
El Plan de Estudio “E” Carrera de Medicina tiene como objetivo fundamental
Formar un Médico General que podrá desempeñarse en los puestos de trabajo relacionados con la atención a las personas, familias, grupos poblacionales, comunidad y en instituciones de la atención primaria, así como en otras instituciones donde se presten servicios de salud, docencia e investigación por médicos generales, integrando los aspectos establecidos en los campos de acción. (MINSAP, 2019, p.7)
En tal sentido, es necesario formar profesionales integralmente preparados para comprender y transformar la sociedad en que viven.
En el Modelo de formación profesional, el ideal profesional
Se ha estructurado para que el egresado pueda disponer de: una sólida preparación científica y técnica; una amplia formación humanista; oportunidades para desarrollar su pensamiento científico, sustentado en la dialéctica materialista; un sistema de valores en correspondencia con los que refrenda la sociedad cubana contemporánea, el cual aporta el marco ético de su actuación profesional. (MINSAP, 2014, pp.3-4)
En esencia, una amplia formación humanista (Betto, 2016) lleva implícita el desarrollo de valores como la solidaridad, la cooperación, la lucha por la justicia, la defensa de la dignidad de todos los seres humanos y la preservación ambiental. Todo ello cimentado en la convicción de que el profesional de la Medicina debe entregarse a su profesión con altas dosis de altruismo, sensibilidad, responsabilidad y compromiso con el ser humano, su salud y preservación como especie. Se reafirma la concepción de la educación del Médico General, sustentada en el modelo de formación humanista (Mendoza, Martínez y Rodríguez, 2009) (Arellano, Sémper y Cañete, 2021), supone la formación de un ideal humano y la consideración de todos los factores a tener en cuenta para que tal aspiración se convierta en realidad.
Además de las influencias educativas que recibe el estudiante de Medicina en la formación profesional inicial, como resultado del intercambio de experiencias con los agentes educativos, resulta vital comprender en la historia de la medicina y como resultado del objetivo eminentemente humanitario de esta, que la labor del médico ha estado regida por principios y requisitos éticos-morales. Para Hubble
El principio ético rector de las ciencias médicas-Primun non nocere (no hacer daño)- y el humanismo expresado por medio de la integralidad de la atención del médico al paciente que incluye en sí el respeto, la comprensión y el afecto. (Hubble, 1966, p.474)
Por la necesidad de desarrollar un humanismo práctico cualitativamente superior, el socialista, cuya base teórica es la Filosofía Marxista Leninista y lo mejor de la tradición del pensamiento universal, latinoamericano y cubano, es que en Cuba el profesional de la Medicina debe tener una sólida preparación clasista, revolucionaria, crítica y creadora que le permita enfrentar los complejos problemas de la contemporaneidad en lo profesional y lo social. A ello se integra la cultura de la profesión. (Del Huerto, Romero, Velazco, Alonso, Triana, Cañete y Semper, 2022)
Como parte de la cultura de la profesión, en Matanzas, es necesario conocer las raíces y esencias que hacen de la profesión médica un baluarte de humanismo ante la sociedad cubana. Se debe profundizar en los orígenes y evolución de los planes de estudio de la carrera de Medicina (Sosa, Sosa y Fernández, 2019), las características esenciales del pensamiento (Secada, 2020) y la obra médico-pedagógica (Sosa, 2021), las formas organizativas de la docencia que llegaron a configurar una pedagogía médica (Creagh, Creagh, Cazull, Creagh, 2020) cuyos resultados impactan en el desempeño de los galenos con un amplio reconocimiento internacional en la actualidad.
Sin embargo, el estudio de las figuras representativas de la medicina y la pedagogía médica matanceras es la base para la identificación de acciones y prácticas humanista, por lo que constituye una necesidad como parte de las influencias educativas que recibe el estudiante en su formación profesional inicial. La obra (Pérez y otros, 2009) médico- pedagógica (Sosa, 2021) de una figura representativa de la educación médica, se entiende como
Las ideas y acciones prácticas ejecutadas desde la labor como médico y profesor, en respuesta a necesidades educativas y de la salud pública cubana en el contexto histórico en que vivió, en relación con las demandas del desarrollo de la educación y la Medicina en su época, así como el alcance axiológico de esa obra en la formación actual de los nuevos profesionales de la salud. (Sosa, 2021, pp.16-17)
Y es una contribución esencial a la cultura de la profesión y a la formación integral humanista.
Cuando se aborda el problema del individuo en el contexto, se debe tener en cuenta, que todo individuo es él mismo, pero al mismo tiempo es miembro de una familia y de una clase, pertenece a cierta cultura, está insertado en asociaciones políticas, tiene su círculo de amistades y se despliega al mismo tiempo en ámbitos como la escuela, la fábrica, el círculo social o el club. (Buenavilla, 2006)
Una figura representativa de la educación médica en Cuba, es aquella que, en su quehacer médico-pedagógico, se dedicó a la medicina con un sustento pedagógico que es necesario estudiar en su contexto histórico, a partir de los aportes teóricos y prácticos que en el campo de la salud pública realizó y que poseen vigencia para la educación médica cubana. Los principios, valores y la ética con la que condujo su accionar constituyen un modelo en la formación del nuevo profesional de las ciencias médicas en Cuba (Sosa, 2021). Por tanto, legó una obra médico-pedagógica:
Resultado del quehacer científico, investigativo, reflexivo, de producción teórica y desempeño en la práctica médica y docente de un profesional de la salud, en favor de la formación de sujetos ya sea de forma escolarizada o no en un contexto histórico determinado. (Sosa, 2021, p.16)
En las ciencias médicas en particular, el estudio de la historia revela la existencia de un número considerable de personalidades que se destacaron en la pedagogía, la política y en diferentes esferas del desarrollo social (Sosa, Alfonso y Pestana, 2019). Ellos realizaron una contribución a la educación médica sustentada en las ideas y acciones prácticas ejecutadas desde la labor como médico y profesor, en respuesta a necesidades educativas y de la salud pública cubana en el contexto histórico en que vivió, en relación con las demandas del desarrollo de la educación y la Medicina en su época, así como el alcance axiológico de esa obra en la formación actual de los nuevos profesionales de la salud. (Sosa, 2021)
En el tema que se propone, tiene como punto de partida el análisis del valor humanismo práctico en el pensamiento médico-pedagógico matancero. Las figuras seleccionadas obedecen a diferentes razonamientos, no sólo se destacaron en el desarrollo de las ciencias médicas sino también en la pedagogía, la política y en diferentes esferas del desarrollo social. Lo anterior se constata en Apuntes históricos sobre el desarrollo de la Salud Pública matancera desde 1793 hasta 1959 (Sosa, Sosa, Valdés, Fernández y Dueñas, 2019). Se declaran los criterios de selección siguientes:
Precursores y formadores de la docencia médica de la época y que trasciende.
Precursores de los métodos de la enseñanza actual.
Precursores y fundadores de su especialidad.
Ejercieron la medicina de forma pública.
Se despojaron de todas sus comodidades (ética, valores, convicciones).
Fundaron instituciones médicas y académicas.
Fundaron revistas.
Formaron parte del Gobierno.
Reconocimiento social.
Fueron identificadas 30 figuras representativas de la profesión médica con reconocido desempeño en diferentes especialidades y en la pedagogía médica fundamentalmente de la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX. Entre las especialidades de mayor representatividad se encuentran: Pediatría, Cirugía, Estomatología, Bacteriología, Higiene y Epidemiología, Oftalmología, Neuropediatría, Microbiología, Patología, Ginecobstetricia, Farmacología, Neurología, Medicina Interna y Urología.
Las figuras representativas son: Manuel Jacinto Presas y Morales (1845-1874); Angel Arturo Aballí Arellano (30/9/1880-22/7/1952); Oscar Amohedo Valdés (10/11/1863- 27/9/1945); Enrique Buenaventura Barnet y Roque de Escobar (14/7/1855-23/9/1916); Pedro Estanislao Betancourt Dávalos (6/8/1858-19/5/1933); Gabriel Casuso y Roque (1850-1923); Tomás Vicente Coronado Interián; (22/1/1855-26/12/1928); Juan Nicolás Dávalos Betancourt (6/11/1857-4/12/1910); Mario Emilio Dihigo Llanos (8/8/1895-27/2/1978); Francisco María Fernández Hernández 18/6/1886-1937); Juan Santos Fernández Hernández (22/7/1847-6/8/1922); Horacio Ferrer Díaz (4/3/1876- 6/3/1960); Joaquín Pascual Gispert (10/4/1913-15/3/2006); Juan Guiteras y Gener (4/1/1852-28/10/1925); Eusebio Hernández y Pérez. (18/1/1853-23/11/1933); Domingo L. Madan y Bebeagua; Fernando Méndez Capote (27/9/1853- 30/6/1947); Ramón Luis Miranda y Torres (29/6/1839–27/1/1910); Juan Calixto Oxamendi y Valdés (4/10/1829–24/6/1885); Benigno Souza Rodríguez (21/5/1872-19/6/1974); José Ignacio Torralbas Manresa (23/1/1842–6/12/1903); José A Valdés Anciano (31/3/1867-21/3/1923); Juan Bruno Zayas y Jiménez (15/10/1825-15/7/1885); Joaquín Barnet y Ruíz (1842-28/3/1886); Pedro M Cartaya y García (1828–1898); Federico Gálvez Alfonso (2/5/1829-21/1/1889); Federico Grande Rossi (14/12/1866- 11/7/1942); Joaquín García Lebredo y Lladó (18/8/1833–26/11/1889); Enrique Florencio Lluria Despau (24/2/1863-6/10/1925).
Las figuras correspondientes al siglo XXI guardan relación con los procesos de epidemias, la pandemia por Covid-19 que signaron la atención médica en el primer cuarto de siglo.
La selección del período (1865-2021) se sustenta en dos ideas básicas:
-Las contribuciones al humanismo práctico desarrolladas en la segunda mitad del siglo XIX y durante la República Burguesa solidificaron el patrimonio inmaterial del pensamiento y obra médico-pedagógica cubanas actuales y sentaron las bases de una formación de médicos humanistas reconocida a nivel internacional. Este constituye la base de la cultura de la profesión en Matanzas (Del Huerto, Romero, Velazco, Alonso, Cañete y Semper, 2022). Es un incentivo en la formación de los estudiantes de la carrera de Medicina. (Zaldívar, Fuentes y García, 2020) -Con el triunfo revolucionario el 1ro de enero de 1959 y el desarrollo del humanismo práctico como una necesidad en el ejercicio de la profesión médica cada vez más humanista, se experimenta una renovación en la tradición del pensamiento médico-pedagógico.
Sin embargo, entrada a la tercera década del siglo XXI, los impactos del estudio de la tradición humanista del pensamiento y la obra médico-pedagógica matanceras no alcanzan la concreción y relevancia que la tradición legada merece. Aunque incontables son los artículos, ponencias, capítulos de libro y resultados de la formación académica de posgrado en esta área, socializados en diferentes contextos académicos, se carece de un proceder para integrar su impacto a la formación profesional médica y, por tanto, establecer pautas que muestren su presencia en la formación médica actual.
El criterio anterior, por solo citar un ejemplo, se corrobora en la presentación del texto Reseñas biográficas de figuras significativas en la Historia de Cuba. Material didáctico para docentes y estudiantes (2011):
Su principal propósito es ofrecer 200 síntesis biográficas de figuras de la política, de la ciencia y de la cultura en su más amplio concepto, que han tenido significativa participación en el decursar histórico de nuestra patria, por sus aportes a la creación de nuestra identidad nacional. Si bien no todas ellas han desempeñado un papel progresista, en el decursar histórico de nuestra sociedad, no es posible excluirlas de este recuento, dada su participación en hechos significativos de la misma. (Quintana y Herrera, 2011, p.3)
Quien presenta el tema doctoral –autora principal-, toma como base para la investigación la tesis de maestría en Didáctica de las Humanidades titulada El desarrollo del valor humanismo en los estudiantes de la carrera de Medicina, desde la asignatura Filosofía Marxista Leninista (2019). Dicha experiencia investigativa, en contraste con el sentido de la enseñanza de las humanidades médicas, su enfoque humanista (Guemez, 2013) (Hernández, 2013) (Orellana, 2014) (Pérez, 2017, 2020) (Palacio, 2018) (Navarro, 2018) (Torriente, 2018, 2019)(Columbié, 2019) lo que advierte la ausencia de una práctica formativa que permita revelar esencias del legado progresista en las actuales generaciones de médicos en formación profesional inicial.
De ahí que se propone un modelo educativo que contribuya a la formación humanista del médico, en la que el humanismo es el valor que se desarrolla en el proceso de enseñanza aprendizaje de la teoría y práctica de las figuras representativas en el ejercicio de la Medicina y la formación médica en la historia de la Medicina en Matanzas (1902-1958).
En el orden teórico, se profundiza en un sistema de conocimientos, habilidades y valores, ideas, conceptos y representaciones relativas a la necesidad de aprendizajes que constituyen esencias de la cultura de la profesión médica, con sentido innovador y de trascendencia de una época. Entre ellos: adelantos científicos, habilidades profesionales trascendentes, reconocimiento social, características de la profesión médica, particularidades de la enseñanza de las disciplinas médicas, etc. con los indicadores de impacto.
En el orden práctico se diseñan acciones sustentadas en la relación teoría-práctica, con impacto en la superación científico-metodológica de los agentes socializadores de la formación médica y educativa para los estudiantes de la carrera de Medicina. Todas dinamizadas en los contextos e instancias que tipifican la formación médica, medibles en la configuración del modo de actuación profesional.
La novedad científica de la investigación se identifica en concebir una articulación dinámica centrada en la relación entre los indicadores que revelan la existencia de contribuciones al humanismo práctico en la tradición del pensamiento médico- pedagógico matancero (1865-2021) y su impacto en la formación del profesional de la medicina.
El empleo de la dialéctica materialista en articulación con los métodos de carácter teórico, empírico y de técnicas de investigación histórica, permiten la comprensión del proceder investigativo para demostrar la necesidad del estudio del humanismo práctico en el pensamiento médico-pedagógico matancero en la formación médica contemporánea. La determinación de los contenidos en los que se afianza además la actualidad, pertinencia e importancia del tema de investigación contribuirán a profundizar en la necesidad de la investigación en la formación médica como cultura de la profesión y a la historia de la educación médica en Matanzas.
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