
En el cruce de tendencias, gustos, motivaciones de los seres humanos en escenarios convulsos de la tercera década del siglo XXI, caracterizados por los efectos sobresaturados de la información mediática en las redes sociales se hace cada vez más compleja la educación de niños, adolescentes y jóvenes que saquen a flote las mejores cualidades cognitivas y morales de ellos, desde la primera infancia hasta la adultez.
En el cruce de tendencias, gustos, motivaciones de los seres humanos en escenarios convulsos de la tercera década del siglo XXI, caracterizados por los efectos sobresaturados de la información mediática en las redes sociales se hace cada vez más compleja la educación de niños, adolescentes y jóvenes que saquen a flote las mejores cualidades cognitivas y morales de ellos, desde la primera infancia hasta la adultez.
En este contexto se articulan con mayor fuerza e intencionalidad los esfuerzos en el cumplimiento de los objetivos y metas de la Agenda 2030, en particular el 4, que identifica las metas y propósitos para una educación inclusiva y equitativa de calidad que propicie oportunidades de aprendizaje permanente para todos. De ahí que, cuando estamos en presencia de una generación que adquiere competencias para la vida, más allá del espacio áulico, cuando la paz está amenazada por doquier, se impone como necesidad existencial de formar y educar para la identidad cultural.
Educar la sensibilidad de nuestros niños, adolescentes y jóvenes de hoy a favor de preservar la especie humana y no de su extinción, requiere que el desarrollo del talento lleve aparejados valores ciudadanos, en los que la sensibilidad vaya unido a la resiliencia, la innovación a la crítica, la creatividad a la ecología.
Las conceptualizaciones en torno a la educación literaria y la formación de lectores, marcada por los desafíos de las tecnologías y los audiovisuales, constituye el núcleo dinamizador para este Dossier de la revista Entretextos de la Universidad La Guajira.
El planteo teórico-práctico de Barbero de hace casi 20 años, se denota en toda su intensidad que en el ser y devenir:
[…] estamos ante una generación que, …. crecientemente se siente más a gusto escribiendo en el computador que en el papel. …. los jóvenes responden con una cercanía hecha no solo de facilidad para relacionarse con las tecnologías audiovisuales e informáticas sino de complicidad cognitiva y expresiva: es en sus relatos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que encuentran su ritmo y su idioma. (2005, p. 70).
De ahí que se requiere que la transformación de que se habla para la escuela en la pospandemia, proyecte cambios en la mirada al rol de la escuela, dé espacio a lo que este mismo autor llama empatía apoyada en una «plasticidad neuronal» de los adolescentes y jóvenes que son nativos digitales. La escuela que trabaja para el presente reclama toda la creatividad y el talento de sus actores sociales para salvar la especie humana.
Por ello, fomentar la lectura literaria es un buen elemento para germinar el desarrollo de personalidades sensibles, creativas, críticas, resilientes, innovadoras y ecológicas.
En el campo de la educación la lectura literaria, el buen uso de la comunicación, demanda de nuevas miradas para formar los ciudadanos con valores cívicos, éticos, de participación social que exige el mundo actual, en que lo afectivo- cognitivo y comportamental se revelen en armonía e integración, en un pensamiento crítico y una actitud valorativa ante las angustias de este mundo, lecturas que los ayuden a conectarse con la realidad, a comprenderla, sensibilizarse con las necesidades y angustias de los demás.
No se puede prescindir de la literatura en la formación humana, ella ofrece una ruta crítica y creativa para comprender el mundo y a los que en él habitan. Escritores como Vargas Llosa, (2001), investigadores como Bustamante Zamudio (2022), pedagogos investigadores como Montaño (2022), revelan la necesidad de dar espacio a la lectura literaria en la escuela.
De acuerdo con Martos (2021, p.3) “la percepción de la literatura en el contexto del s. XXI se tiene que abrir o nutrir de su aproximación a las otras artes (música, cine, plástica, artes del espectáculo…), y también al mundo de la comunicación audiovisual y por supuesto del universo digital” (p. 3). De ahí que ofrece a las humanidades una dimensión para facilitar el diálogo entre las diversas voces del concierto formativo en los ecosistemas educativos en el ser y devenir de la identidad cultural.
La institución educativa, anclada en una comunidad, se constituye en un ecosistema, cuyos elementos y organizaciones deben aunar acciones encaminadas al logro de las más aspiraciones sociales y genera experiencias derivadas de las múltiples interrelaciones sociales que posibilitan dar respuesta a la formación humana atendiendo a la transversalización de los ejes estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 (PNDES 2030).
En este Dossier hallará el perfil sobre la figura de la gran pedagoga de la literatura, Rosa Mañalich (La Habana, 1944- 2023), una vida dedicada a educar literariamente para la paz, la convivencia y la ciudadanía. Las reseñas de libros insertados responder al extraordinario valor que se ofrece a la literatura, la comprensión en el universo de las humanidades. Las pinceladas que aparecen publicadas tienden un puente de Matanzas y México, por lo que revelan de sus valores patrimoniales. Los artículos y argumentos que se integran en este número, seleccionados del Taller Internacional Las disciplinas humanísticas en Educación, desarrollado en la Universidad de Matanzas, Cuba.
Agradecemos a la Universidad La Guajira y al Consejo Editorial de la Revista Entretextos por promover este dossier.
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