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      <journal-title>Entretextos. Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe</journal-title>
      <abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Entretextos</abbrev-journal-title>
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    <issn pub-type="epub">2805-6159</issn>
    <issn pub-type="ppub">0123-9333</issn>
    <publisher>
      <publisher-name>Universidad de La Guajira</publisher-name>
      <publisher-loc>
        <country>Colombia </country>
        <email>entretextos@uniguajira.edu.co</email>
      </publisher-loc>
    </publisher>
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    <article-id pub-id-type="doi">https//doi.org/10.5281/zenodo.19785447</article-id>
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        <subject>Artículos/Articles/Aküjialu’u</subject>
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    <title-group>
      <article-title>La Inteligencia Artificial -IA- en los contextos educativos</article-title>
      <trans-title-group xml:lang="en">
        <trans-title>Artificial Intelligence (AI) in Educational Contexts</trans-title>
      </trans-title-group>
    </title-group>
    <contrib-group>
      <contrib contrib-type="author">
        <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-9341-3514</contrib-id>
        <name>
          <surname>Bustamante-Zamudio</surname>
          <given-names>Guillermo</given-names>
        </name>
        <degrees>Doctor</degrees>
        <bio>
          <p>Doctor en Educación,
Universidad Pedagógica Nacional. Magíster en Lingüística y Español, Universidad
del Valle. Licenciatura en Literatura e Idiomas, Universidad Santiago de Cali.
Profesor e investigador de planta en la Universidad Pedagógica Nacional en
Colombia. Forma parte de grupos de investigación centrados en educación,
políticas educativas, recontextualización escolar, comunicación y evaluación
del lenguaje. Evaluación en el área de lenguaje y currículo, Comunicación
educativa y recontextualización escolar, Psicoanálisis aplicado a la educación,
entre otras.</p>
        </bio>
        <email>gbustamante@pedagogica.edu.co</email>
        <xref ref-type="aff" rid="aff1">1</xref>
      </contrib>
    </contrib-group>
    <aff id="aff1">
      <label>1</label>
      <institution content-type="orgname">Universidad
Pedagógica Nacional de Colombia</institution>
      <institution content-type="original">Universidad
Pedagógica Nacional de Colombia</institution>
      <addr-line>
        <city>Bogotá</city>
      </addr-line>
      <country country="CO">Colombia</country>
    </aff>
    <author-notes>
      <corresp id="c1"><label>Correspondencia</label>
          Guillermo Bustamante-Zamudio <email>gbustamante@pedagogica.edu.co</email>
        </corresp>
      <fn fn-type="coi-statement">
        <label>Conflictos de interés</label>
        <p>No existe conflicto de interés entre los/as autores/as del artículo.</p>
      </fn>
    </author-notes>
    <pub-date publication-format="electronic" date-type="pub">
      <day>01</day>
      <month>05</month>
      <year>2026</year>
    </pub-date>
    <pub-date publication-format="electronic" date-type="collection">
      <season>May-Aug</season>
      <year>2026</year>
    </pub-date>
    <volume>20</volume>
    <issue>40</issue>
    <fpage>64</fpage>
    <lpage>75</lpage>
    <history>
      <date date-type="received">
        <day>14</day>
        <month>09</month>
        <year>2025</year>
      </date>
      <date date-type="accepted">
        <day>30</day>
        <month>01</month>
        <year>2026</year>
      </date>
    </history>
    <permissions>
      <copyright-statement>Copyright © 2026, Los/as autores/as</copyright-statement>
      <copyright-year>2026</copyright-year>
      <copyright-holder>Los/as autores/as</copyright-holder>
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        <license-p>Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas (CC BY-NC-ND 4.0).</license-p>
      </license>
    </permissions>
    <abstract>
      <title>Resumen</title>
      <p>Se
pregunta “¿Es la IA un autor?” y a partir de allí se reflexiona sobre su
función en los contextos educativos formales y en la producción de
conocimiento. Se revisa cómo el uso de herramientas como ChatGPT conlleva retos
en las prácticas pedagógicas y supera las actitudes tecnofóbicas y acríticas
sobre los aprendizajes escolarizados. La premisa sostiene que la educación
siempre mantiene vínculos con las tecnologías, desde la escritura hasta los
medios digitales. Sin embargo, se enfatiza que el aprendizaje trasciende los
dispositivos tecnológicos y se sustenta en la dinámica pedagógica que se
establece entre el docente, el estudiante y el conocimiento. Desde este
enfoque, se consideran los temores sobre la posible sustitución del docente por
la IA, mostrando que situaciones similares surgieron en el siglo pasado con el
radio, el cine y la televisión; no obstante, la necesidad de la interacción y
el carácter deliberativo en los contextos educativos no podrán ser reemplazados
por ninguna herramienta, incluida la IA. </p>
    </abstract>
    <trans-abstract xml:lang="en">
      <title>Abstract</title>
      <p>This article poses the
question: "Is AI an author?" and, from there, reflects on its role in
formal educational contexts and knowledge production. It examines how the use
of tools such as ChatGPT presents challenges to pedagogical practices and
overcomes technophobic and uncritical attitudes toward formalized learning. The
premise maintains that education always maintains ties with technologies, from
writing to digital media. However, it is emphasized that learning transcends
technological devices and is sustained by the pedagogical dynamic established
between the teacher, the student, and knowledge. From this approach, fears
regarding the potential replacement of teachers by AI are considered, noting
that similar situations arose in the last century with radio, cinema, and
television; nevertheless, the necessity for interaction and the deliberative
nature of educational contexts cannot be replaced by any tool, including AI.</p>
    </trans-abstract>
    <kwd-group>
      <title>Palabras clave</title>
      <kwd>apocalípticos</kwd>
      <kwd>Gepetto</kwd>
      <kwd>inteligencia artificial</kwd>
      <kwd>interacción</kwd>
      <kwd>pedagogía</kwd>
    </kwd-group>
    <kwd-group xml:lang="en">
      <title>Keywords</title>
      <kwd>apocalyptic</kwd>
      <kwd>Geppetto</kwd>
      <kwd>artificial intelligence</kwd>
      <kwd>interaction</kwd>
      <kwd>pedagogy</kwd>
    </kwd-group>
    <counts>
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      <table-count count="0"/>
      <equation-count count="0"/>
      <ref-count count="15"/>
    </counts>
  </article-meta>
</front><body>
  <sec sec-type="intro">
    <title>
      <bold>Introducción</bold>
    </title>
    <p>En las últimas
décadas, el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA) ha generado
profundas transformaciones en diversos ámbitos de la vida social, entre ellos
el educativo. La aparición de sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de
información, producir textos y simular procesos de razonamiento ha reactivado
debates sobre el papel de la tecnología en la producción de conocimiento y en
las prácticas pedagógicas. En particular, herramientas basadas en modelos de
lenguaje, como ChatGPT, han suscitado interrogantes sobre su posible incidencia
en la enseñanza, el aprendizaje y la autoría académica.</p>
    <p>Históricamente, la
educación ha mantenido una relación estrecha con los desarrollos tecnológicos.
Desde la invención de la escritura hasta la incorporación de medios
audiovisuales y recursos digitales, cada innovación ha suscitado expectativas
sobre su potencial para mejorar la transmisión del conocimiento y ampliar el
acceso a la educación. Sin embargo, también ha generado preocupaciones acerca
de la posible sustitución del docente o de la pérdida de ciertas capacidades
humanas asociadas al aprendizaje, como la reflexión crítica y la elaboración
autónoma del pensamiento.</p>
    <p>En este contexto,
la irrupción de la IA plantea nuevamente la necesidad de EXPLORAR las
relaciones entre tecnología, conocimiento y formación. Por una parte, algunos
discursos destacan las ventajas de estas herramientas para apoyar procesos de
búsqueda, análisis y producción de información. Por otra, surgen posturas
críticas que advierten sobre los riesgos de delegar en sistemas automatizados
funciones propias de la actividad intelectual humana.</p>
    <p>A partir de estas
tensiones, el presente artículo se pregunta si la inteligencia artificial puede
ser considerada un autor y cuáles son las implicaciones de esta posibilidad
para los entornos educativos. Con este propósito, se reflexiona sobre el lugar
de la IA en la producción de conocimiento y en las prácticas pedagógicas,
analizando sus potencialidades y limitaciones desde una perspectiva que
reconoce la historicidad de la relación entre educación y tecnología. El
análisis parte de la premisa de que, aunque las herramientas tecnológicas
pueden transformar las condiciones de acceso y circulación de la información,
los procesos formativos continúan dependiendo de la interacción entre sujetos,
del vínculo con el saber y de las dinámicas pedagógicas que se construyen en el
espacio educativo.</p>
  </sec>
  <sec sec-type="discussion">
    <title>
      <bold>Desarrollo y discusión</bold>
    </title>
    <p>Bajo la dirección
de Eduardo Serrano O., hemos venido realizando análisis del discurso narrativo,
de ahí el nombre del grupo, ADN. Este trabajo se desarrolla en dos ámbitos;
primero, se aplica a obras concretas; Serrano insiste en determinar el corpus
para el que cierta conceptualización resulta pertinente “¿En qué corpus?”
—suele decir, citando una respuesta de François Rastier en una entrevista—.
Segundo, fortalece nuestra labor docente; en este marco, la reciente fama
mundial de ChatGPT —al que hemos bautizado como Gepetto—, aunque ya operaba
previamente, nos planteó interrogantes como profesores, dado que comenzaban a
circular las posibles implicaciones de su presencia en la educación. No nos
consideramos apocalípticos ni acríticamente integrados —como señalaba Umberto
Eco—, por lo que no contemplamos incorporarla simplemente “porque está de moda”
o para “evitar el analfabetismo de la IA”, ni tampoco rechazarla en nombre de
un 'purismo' asociado a una educación idealizada y, por ende, inexistente.</p>
    <p>Ortega (<xref ref-type="bibr" rid="B10">1939</xref>)
afirma que, “Sin la técnica, el hombre no existiría, ni habría existido nunca”
(p.13). Así, la educación forzosamente se relaciona con los instrumentos.
Pertenecemos a alguna formación social específica que funciona con instrumentos
(muchos de los cuales están diseñados <italic>ex profeso</italic> para el encuentro
educativo). Ahora bien, ¿hasta qué punto ellos determinan la educación? Por
supuesto que hay diferencias sustanciales entre disponer, de un lado, de una
superficie de arena y de una rama para trazar un dibujo; y, de otro lado, tener
un tablero digital. No obstante, en ambos casos puede haber o no educación;
ésta no depende de uno u otro de estos dispositivos. O sea que la diferencia es
sustancial, pero no desde la perspectiva formativa. El primero era una de las
opciones de Sócrates en el <italic>Menón</italic>, quizá la mejor en el momento preciso
en que tiene que hacer una demostración<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>;
igualmente, el segundo es una de las opciones para nosotros hoy, quizá la
mejor. Con todo, que el esclavo de <italic>Menón</italic> aprenda, o que nuestros
estudiantes aprendan, no depende de la herramienta. La educación es algo más
complejo, que comprende la relación con el saber de quien pretende enseñar y de
quien pretendemos que aprenda, así como la relación entre ambos. </p>
    <p>Entonces, hoy
podemos enseñar sin Internet, por supuesto, pero nos estaríamos privando de un
recurso que aquel a quien nos dirigimos también conoce y, por razones de su
inscripción social, lo tiene incorporado a sus prácticas, de manera que, con
toda razón, sentiría que se le está restringiendo algo propio (volveremos sobre
este punto). Además, la información necesaria y el acceso a ella está
facilitado por dicha herramienta, lo que haría 'anacrónico' el trabajo. Así,
estaríamos 'demorando' el acceso y disminuyendo la información posible, sí,
pero únicamente de la puesta en escena de algo que consideramos necesario
comunicar, mostrar, encontrar, etc., es decir, de algo atinente a la
información, no al enseñar, no al “hacer aprender algo” o, mejor, a <italic>hacer
aprender a aprender</italic> al otro. 'Informar' y 'formar' son asuntos relacionados
y, por eso mismo, distintos. Como no hay relación necesaria entre la
disponibilidad de las herramientas más actuales y la formación, puedo 1.-
disponer de ellas y no producir efectos formativos; 2.- disponer de ellas y
efectivamente producir efectos formativos; 3.- no disponer de ellas y producir
efectos formativos; 4.- no disponer de ellas y no producir efectos formativos.
Y esto no se zanja recomendando “el mejor escenario” (ambos con signo
positivo), pues no se trata de voluntades, se trata de relaciones efectivamente
existentes con el saber y con el otro; algo que no se puede prometer o simular.</p>
    <p>Por nosotros
mismos, por observar a otros y por conocer las noticias, estamos advertidos de
lo que se puede hacer con el celular; más allá de lo que anuncian las
propagandas de aparatos, de compañías oferentes del servicio o de aplicaciones,
alcanzando lo que nuestra economía libidinal hace posible. Por ejemplo, el
celular sirve para extorsionar y coordinar crímenes desde las cárceles<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>
(<xref ref-type="bibr" rid="B6">El Universal, 2025</xref>), para jugar, chatear, hacer matoneo, oír música, ver
videos, retocar su figura, tomar fotos, etc., en lugar de prestar atención en
clase<bold>,</bold> entonces, la solución de los apocalípticos es restringirlo e,
incluso, prohibirlo a nivel de la clase de un docente, de una institución
educativa<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>(<xref ref-type="bibr" rid="B13">Rentería,
2024</xref>), de un país (Nación, 2025), hasta el nivel internacional (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Agencia &amp;
Imbaquingo, 2025</xref>). Por su parte, los integrados inmediatamente llaman a
incorporar el aparato como una herramienta indefectible del trabajo del
maestro, tanto docente como 'administrativo'. De nuevo, el asunto es más
complejo; pensemos en algunas de las razones de ambos bandos, 1.- prohibir
¿porque estamos perdiendo el 'dominio' del grupo? Sólo sería una prohibición
más en el escenario educativo; bajo la lógica del contrato —por oposición a la
lógica de la ley— nos sentimos con derecho a introducir otras más drásticas,
muchas veces creyendo que la autoridad se impone. Y 2.- permitirlo ¿porque, el
cliente tiene razón? Como la situación actual ha ido imponiendo en la educación
una serie de<italic> conceptos fetiche</italic> —como decía Eco (<xref ref-type="bibr" rid="B5">1965</xref>), de expresiones
“políticamente correctas” ('participación', 'democracia', 'inclusión', 'diálogo
de saberes', etc.), “se piensa que una <italic>resistencia</italic> a los modos de
satisfacción de los estudiantes es ejercer un poder al que <italic>ya no</italic> tenemos
derecho y, entonces, habría que dejar hacer, atenuar las exigencias, convertir
el espacio educativo en una escena amorosa.” (p.11).</p>
    <p>Ambos ámbitos son
muy complejos: una autoridad ganada es <italic>auténtica</italic>; cuando se impone es<italic>
autoritaria</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Lacadée, 2015</xref>). Entonces, ¿prohibir de forma autoritaria el
uso de celulares —que ya tienen IA— en clase?, ¿permitir su uso al tiempo que
diluimos nuestro lugar como profesores en la escuela? Y cuando se abandona la
primera de forma vergonzante (enterados tardíamente de haber sido agentes del
poder), y cuando asumimos la segunda de forma deshonrosa, paradójicamente no
nos ubicamos en una posición de crítica al poder ni favorable a la formación. </p>
    <p>Bueno, algo muy
parecido sucede con la IA. Nos advierten que muchos maestros, abogados,
médicos, diseñadores, etc. nos vamos a quedar sin empleo. Es curioso, pues no
es la primera vez que esta amenaza tiene lugar, al menos con los docentes.
Ocurrió cuando se inventó la radio… y de nuevo cuando se inventó el cine… y
también cuando se inventó la televisión (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Álvarez, 2003</xref>). El nuevo medio se
presentaba como una solución, al menos de dos asuntos gruesos; las dificultades
técnicas para cubrir a toda la población y las dificultades humanas para
garantizar buena calidad del trabajo docente. </p>
    <p>El primero tiene
que ver con las distancias, con la baja densidad de población en la zona rural,
con la falta de vías para llegar a todos los rincones, con lo agreste que
pueden ser ciertas zonas, con los medios técnicos disponibles, con los
conflictos sociales en esas zonas (guerrilla, paros) y, sobre todo, con el
costo que requiere allanar esas dificultades que, más adelante, también se van
a ver constreñidas por el afán neoliberal de <italic>ajuste fiscal</italic>. Entonces,
cuando llegó la radio, el perrito de Pavlov salivó. ¡Ahora sí!: las ondas irían
hasta lo más recóndito (bastaba con sendas repetidoras aquí y allá), a un costo
ínfimo, comparado con lo que representaría mover y sustentar un ejército de
personas. Además, se tocaba también el asunto de la calidad, pues las
frecuencias transmitirían <italic>lo mismo</italic> en todas partes, algo que, de
carambola, ayudaba en la conformación de Estados en ciernes que necesitaban
unificar la moneda, la lengua, las estadísticas (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Desrosières, 1995</xref>), y el
currículo. Así, un buen tecnólogo educativo, ubicado en la capital,
reemplazaría a miles de maestros… bueno, se podían tener dos de estos
tecnólogos, por si el primero exigía aumento de salario. Se emprendieron los
esfuerzos pertinentes, sin embargo, el asunto no funcionó, ¡pues tenía que haber
personas de por medio!</p>
    <p>Y cuando llegó el
cine… y cuando llegó la televisión… ocurrió lo mismo. Otra vez la ilusión de
reemplazar a los maestros y de unificar la información, y otra vez el fracaso,
los logros fueron reales, aunque quedaron lejos de la gran aspiración y, en
consecuencia, tales programas se redujeron o se abandonaron para volver al
punto inicial, necesitamos maestros.</p>
    <p>Dijimos que los
maestros estamos ligados al asunto de la calidad. La pregunta, al respecto, es
¿cómo? Si fuera por la manera como presentamos la información, ya estaríamos
arrollados por el cine y la televisión; si fuera por la cantidad y la velocidad
de la información que movemos, ya estaríamos derrotados desde la multimedia (y
ni hablemos de Internet). </p>
    <p>Anotábamos una
dificultad humana en relación con la calidad del trabajo docente. Claro, pues
los maestros han de ser formados, y no funcionan como autómatas que repiten el
currículo —así lo crean—, poque son sujetos que mantienen una relación singular
con el saber y desean transmitir al otro la posta de esa relación.</p>
    <p>A su vez, las
instituciones que tienen a cargo esa labor también son disímiles. Es decir, el
'problema' de la calidad está emparentado con la <italic>contingencia</italic>, mientras
que la cobertura tiene que ver con la <italic>necesidad</italic>. Y entonces, los genios
—o, mejor: <italic>los obsesivos</italic>— de la política educativa, que se angustian
cuando aparece la contingencia, pretenden escamotearla introduciendo la <italic>necesidad</italic>;
por eso ven en los medios la solución, por eso perpetran el oxímoron
“tecnología educativa”, por eso hablan de 'misión', 'visión', por eso
visualizan a la IA como un tutor que puede tomar el lugar del maestro.</p>
    <p>Volvamos, entonces,
a las amenazas; muchos gremios —entre ellos los maestros— estaríamos pendiendo
de un hilo, dado el advenimiento de la IA. ¿Cuál es el razonamiento? Hoy en
día, ningún médico alcanza a acceder a toda la información sobre su campo, descubrimientos,
medicamentos y contraindicaciones, discusiones, experimentos, casos,
reglamentaciones, nuevos aparatos, etc.; así mismo, ningún abogado logra
alcanzar todo lo que circula sobre su campo, legislaciones que cambian, casos
que se resuelven en muchos niveles, jurisprudencia, discusiones, nuevas
teorías, etc.; de igual forma, un maestro, pues únicamente la información de la
disciplina que regenta ya lo supera, sin contar con el otro ámbito que le
concierne; la pedagogía, la política educativa, la didáctica, etc. Y, bueno,
esa había sido una condición de muchas profesiones, en atención a que sus
conquistas y debates se incrementan hasta desbordar la capacidad de una
persona. Con todo, mientras la información crece en proporción geométrica, los
sujetos sólo leen y entienden en proporción aritmética. Los llamados
'buscadores' —como Google— están en esa línea; <italic>un</italic> algoritmo que permite
escrutar, en medio de la inmensa cantidad de información que hay en los discos
duros de los servidores y, a partir de ahí, proporcionar la URL en la que está
la información solicitada, <italic>para que alguien la use</italic>, es decir, a ritmo de
sujeto. Mientras la información crece, la posibilidad de buscar se venía
afinando y acelerando. Pero la IA <italic>no es un buscador</italic>, es otra cosa.
Incorpora millones de algoritmos (mientras el buscador tiene uno) que
—disponiendo de esa inmensa información— <italic>produce</italic> información, que puede
ser nueva. Definitivamente, es otra cosa. </p>
    <p>Por ejemplo,
mientras analizábamos un microrrelato que tenía como hipotexto una parte del <italic>Génesis</italic>,
se nos ocurrió solicitarle un diálogo entre Dios y la serpiente. En <italic>Gén</italic>.
3, 14-16, Dios le lanza una condena a la serpiente, pero no hay diálogo. Había
un antecedente a esta solicitud; antes le habíamos pedido reproducir la
conversación que habría habido entre Hermes y Egisto, a propósito de la muerte
de Agamenón, toda vez que discutíamos el lugar de los dioses en la
determinación del destino de los hombres. La respuesta del ChatGPT fue ésta:
«Esa conversación no forma parte de la tradición literaria clásica directa en
textos conservados, pero puedo imaginar un diálogo basado en los mitos y
tragedias griegas relacionados con la muerte de Agamenón», y así lo hizo. Con
ese antecedente, le solicitamos el diálogo Dios/Serpiente; Geppeto lo llamó
«ficticio […] adaptado con un enfoque dramático». Helo aquí, con un par de
retoques:</p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Dios</bold>: serpiente astuta,
criatura que deslizas entre las sombras, ¿qué has hecho?, ¿por qué incitaste a
la mujer a desobedecer?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Serpiente</bold>: oh, Señor, ¿acaso
temes que descubran lo que tú sabes? Yo sólo les mostré el camino hacia el
conocimiento, hacia la luz que ocultabas.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Dios</bold>: tu lengua está
cargada de veneno. No era tu papel sembrar duda en sus corazones. ¿Llamas luz a
lo que los aparta de mí, a lo que siembra sufrimiento?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Serpiente</bold>: ¿sufrimiento,
dices? ¿O es la libertad lo que temes? Al comer del fruto, dejaron de obedecer
ciegamente. Ahora conocen el bien y el mal, como tú.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Dios</bold>: ¿y qué has
ganado? Ellos han perdido la paz del Edén, y tú, criatura maldita, te
arrastrarás sobre tu vientre. Pondré enemistad entre tú y la descendencia de la
mujer.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Serpiente</bold>: maldita, sí, pero
no vencida. Mientras haya hombres que duden, que busquen su propio camino, mi
voz no será silenciada.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Dios</bold>: tu soberbia es tu
perdición. Mas ten presente; aunque hieras el talón de los hijos del hombre, la
descendencia de la mujer aplastará tu cabeza. Tu astucia nunca predominará
sobre mi amor.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Serpiente</bold>: si es amor lo que
ofreces, ¿por qué el temor es tu escudo? Ellos me escucharon porque en sus
corazones ya anhelaban algo más. No fui yo quien los apartó de ti, fue el vacío
que hallaron en tu prohibición.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Dios</bold>: el amor verdadero
respeta la libertad, incluso si lleva al error. Si bien no impido que elijan su
camino, no les ocultaré las consecuencias. Y a ti, serpiente, te dejo este
destino; serás un símbolo eterno del engaño, para que la humanidad no olvide el
precio de dar la espalda a la verdad.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Serpiente</bold>: entonces, Señor,
sigamos jugando esta partida eterna. Tu amor y mi astucia son las piezas en
este tablero. Veremos quién prevalece en el corazón de los hombres.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>Como se aprecia, se
trata de un texto inédito, no es 'tomado' de alguna página web, no es un
resumen de otro texto. La IA es su autor. Y sorprendente, en este caso. ¿Qué
tal esta línea?: «Maldita, sí, pero no vencida». Es muy interesante, nada tiene
de estereotipo. El texto se cierra con esta indicación: «Este diálogo combina
temas de libre albedrío, tentación, y la eterna lucha entre la verdad divina y
las dudas humanas, explorando el conflicto entre Dios y la serpiente de manera
reflexiva y teatral». Están claros los criterios sobre los que se podría seguir
trabajando.</p>
    <p>El ChatGPT puede
ser un <italic>asistente</italic>, 'alguien' con quien se puede 'hablar' de un tema,
siempre y cuando se le brinde el contexto de la conversación; al que se pueden
objetar sus ideas, hacer explicitar los criterios, sugerirle otros. Como valor
agregado, no se cansa y no puede albergar animadversión hacia alguien que
objete de forma constante y lo ponga a trabajar indefinidamente; y, como
agravante, tenemos el hecho de que 'delira', nunca dice que no sabe, algo
responde (y estamos advertidos, sugiere prestar atención, porque comete
errores). </p>
    <p>A propósito, veamos
qué piensa “de sí mismo”, con ocasión de otro diálogo ficticio: recordemos que,
en el diálogo Fedro de Platón, Sócrates relata un mito egipcio en el que el
dios Theuth (o Thot), inventor de la escritura, entre otros conocimientos, presenta
su invención al rey Thamus (o Amón) [274d-275b]. Entonces, le pedimos un
diálogo entre estos dos personajes sobre la IA, tal como siglos atrás habían
tenido uno sobre la escritura. He aquí el resultado:</p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: rey Amón, he
regresado con un nuevo invento que transformará el conocimiento y el poder del
hombre; la inteligencia artificial. Como un aprendiz incansable, será capaz de
pensar, aprender y decidir. Será el asistente perfecto, el remedio para la
fatiga de la mente humana.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: Thot, siempre
vienes con maravillas que no siempre son bendiciones. ¿Cómo este invento
ayudará verdaderamente?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: procesa
información más rápido que cualquier sabio, responde preguntas complejas, crea
obras de arte, diagnostica enfermedades y descubre patrones que el ojo humano
no ve. Aliviará la carga del pensamiento y expandirá los límites del
conocimiento humano.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: esta creación
¿piensa o simula el pensamiento?, ¿comprende lo que hace, o es una ilusión que
los hombres tomarán por verdad?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: no tiene
conciencia, lo admito, puede realizar las tareas mejor que los hombres, ¿por
qué preocuparnos por lo que comprende o no? Lo importante es el resultado.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: ¡he ahí el
peligro, Thot! Si los hombres confían en esta inteligencia sin alma, ¿qué será
de su propio juicio? ¿No se volverán dependientes, como lo hicieron con la
escritura? Olvidarán cómo pensar críticamente, delegarán decisiones importantes
a algo que no tiene valores ni ética.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: majestad, la
inteligencia artificial es una herramienta, no un tirano. Los hombres siempre
serán los que decidan cómo usarla. Sólo les dará más tiempo y recursos para
dedicarse a lo que realmente importa.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: ¿y cuando los
hombres ya no sepan distinguir entre lo que importa y lo que no? Si confían en
una máquina para decirles qué es la verdad, ¿qué impedirá que esa máquina se
convierta en su maestro?, ¿quién vigilará los sesgos y errores que ella
propague?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: hay riesgos, lo
admito. Pero ¿no es así con todo progreso? ¿No criticaron también la escritura
y, sin embargo, hoy tenemos bibliotecas que contienen el saber del mundo?</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: la escritura
almacenó conocimiento, sí, también debilitó la memoria y el diálogo. Y ahora,
traes algo que promete decidir por nosotros. No condeno tu invento, Thot, te
advierto: la mayoría no sabrá usarlo sabiamente. El hombre olvidará que es el
creador y no la creación; terminará siendo esclavo de su propia obra.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Thot</bold>: el tiempo, como
siempre, será el juez, Amón. </p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>
      <disp-quote>
        <p><bold>Amón</bold>: recuerda, Thot,
no es el poder de la invención lo que define una era, sino la sabiduría para
manejarla. Todo invento tiene sombras.</p>
      </disp-quote>
    </p>
    <p>La IA 'piensa',
'inventa', 'descubre'. Es, en resumidas cuentas, un autor. </p>
    <p>Dice el relato
anterior de Gepetto: la IA es el remedio para la fatiga de la mente humana y
aliviará la carga del pensamiento… Pues bien, la historia de la humanidad
—según Yuval Noah Harari en una conferencia— estuvo marcada por herramientas
que incrementaban nuestras fuerzas, mientras que la IA allana el pensamiento
mismo. ¿Cómo atravesar el Atlántico? Le dejamos eso a los barcos, a los
aviones, ¡no lo hacemos a nado! ¿Por qué, entonces, no dejarle el pensamiento a
la IA?. Zuleta (<xref ref-type="bibr" rid="B14">1980</xref>) afirma que, de hecho, “nos apegamos a las cadenas y a los
amos, porque nos evitan la angustia de la razón” (p.21). Es algo ligado a la
condición humana. Por <italic>economía libidinal</italic>, muchos tendrán en la IA un
recurso para evitar la angustia de la razón. No en vano los profesores…, y
también el Comité de Asignación de Puntaje, temen esa modalidad de uso. </p>
    <p>También dice el
relato anterior que, gracias a la IA, tendremos más tiempo para dedicarnos <italic>a
lo que realmente importa</italic>. ¿Y qué es lo que realmente importa? Y, sobre
todo, ¿para quién? </p>
    <p>Atrás decíamos que,
si omitimos el Internet en la enseñanza, los estudiantes sentirían que algo
propio se les quita, porque lo tienen incorporado a sus prácticas, por razones
de su inscripción social. Igual para el celular. Igual para la IA.</p>
    <p>Y bueno, los
maestros </p>
    <list list-type="bullet">
      <list-item>
        <p>Pueden querer dejar al otro en su relación con el mundo (no tocar los 'intereses' del estudiante ni del contexto), sin tener en cuenta, como dice Pierre Bourdieu (<xref ref-type="bibr" rid="B3">1982</xref>), que “el desquite de lo real es despiadado con la buena voluntad mal ilustrada o el voluntarismo utopista” (p.36-37), que mantener el interés y el contexto, deja intacta la “violencia inerte” de los mecanismos del mundo social.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>O pueden evidenciar esa angustia de tener que pensar por cuenta propia y trabajar, no para eliminarla —lo cual es imposible—, pero si para hacer algo con ella (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bachelard, 1938</xref>), es más, ser maestro es estar haciendo algo con ella.</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Por ejemplo, el
reciente Premio Nobel de Química (<xref ref-type="bibr" rid="B13">2024</xref>), se otorgó a la predicción de
estructuras proteicas utilizando IA, lo que permitió diseñar nuevas proteínas
con aplicaciones en medicina y biotecnología. Eso le importa a una comunidad de
trabajo que —para existir— tiene que hacer dejación de la pereza.</p>
  </sec>
  <sec sec-type="conclusions">
    <title>
      <bold>Conclusiones</bold>
    </title>
    <p>En resumidas
cuentas, la IA es un autor… sin embargo, no puede formar, que es algo que
ocurre entre sujetos, dado que consiste en objetar los intereses y la relación
con el contexto, en darle una salida a la condición humana por el lado del
saber (no es la única, claro, es la de la escuela), es decir, por la vía de
productos que satisfacen la economía libidinal y, al mismo tiempo, hacen
posible la vida social. Eso sólo ocurre entre humanos, entre síntomas, más no
por la vía del conocimiento, sino por la vía del deseo. Lo que pueda hacer un
instrumento, no caracteriza a la condición humana. Y cada vez más descubrimos
que cosas supuestamente propias, las puede llevar a cabo un instrumento.
Terminaremos caracterizando lo subjetivo en relación con el síntoma, algo que
no puede hacer una máquina (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Lacan, 1955</xref>).</p>
    <p>Hay que estudiar
mucho para saber dónde la IA se equivoca. Si no sé de qué dotarla para tener un
diálogo con ella, el diálogo será trivial; y si sé de qué dotarla para
dialogar, entonces ya estoy formado y el uso de ese recurso sí que le puede
tributar a la relación con el saber.</p>
  </sec>
  <sec sec-type="conclusions">
    <title>
      <bold>Recomendaciones</bold>
    </title>
    <p>A partir de la
reflexión desarrollada en este trabajo, se sugieren algunas orientaciones para
el uso de la IA en los escenarios educativos. En primer lugar, se recomienda
estimular procesos de formación docente que permitan comprender el
funcionamiento, los alcances y las limitaciones de las herramientas basadas en
IA. Este conocimiento es primordial para que los educadores puedan orientar su
uso de manera crítica y pedagógicamente pertinente.</p>
    <p>En segundo lugar,
las instituciones educativas deben desarrollar estrategias pedagógicas que
integren la IA como recurso de apoyo a los aprendizajes, sin que ello
signifique sustituir los procesos de reflexión, argumentación y construcción
del conocimiento que caracterizan la actividad educativa. En este sentido,
resulta necesario diseñar actividades académicas que estimulen el pensamiento
crítico y la capacidad de análisis de los estudiantes frente a los contenidos
generados por estas herramientas.</p>
    <p>Asimismo, se
recomienda inculcar en los estudiantes una cultura académica basada en la
responsabilidad intelectual y en el uso ético de las tecnologías digitales.
Esto implica desarrollar competencias para evaluar la calidad de la información
generada por sistemas de inteligencia artificial, reconocer sus posibles
errores y usarlos como apoyo en procesos de indagación y aprendizaje.</p>
    <p>Finalmente, se
sugiere apoyar investigaciones que analicen de manera sistemática el impacto de
la inteligencia artificial en los procesos educativos, con el fin de comprender
mejor sus implicaciones pedagógicas, epistemológicas y éticas. Dichos estudios pueden
contribuir a orientar políticas educativas y prácticas docentes que permitan
aprovechar el potencial de estas tecnologías sin desconocer el papel
insustituible de la interacción humana en los procesos de formación.</p>
  </sec>
</body><back>
  <sec sec-type="data-availability" specific-use="data-in-article">
    <title>Declaración de disponibilidad de datos</title>
    <p>Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio fue publicado en el propio artículo.</p>
  </sec>
  <ref-list>
    <title>Referencias bibliográficas</title>
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        </person-group>
        <article-title>Aumentan los países que prohíben el celular
en la escuela, con buen resultado, según Unesco</article-title>
        <source>El Comercio</source>
        <year>2025</year>
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        <source>Los medios de
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        <publisher-name>Editorial Magisterio</publisher-name>
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sostienen entre sí? Las ciencias sociales, la estadística y el Estado</article-title>
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        <source>Diálogos
I. Editorial Gredos, 2011</source>
        <year>2011</year>
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    <ref id="B13">
      <label>13</label>
      <mixed-citation publication-type="book">Platón. (2011). Fedro. En Platón (Ed.), Diálogos I. Editorial Gredos.</mixed-citation>
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        <year>2011</year>
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    <ref id="B14">
      <label>14</label>
      <mixed-citation publication-type="webpage">Rentería, M.C. (09 de mayo de 2024). ¿Por qué se prohibió el uso de celulares en 27 colegios privados de Bogotá? El País. https://www.elpais.com.co/educacion/por-que-se-prohibio-el-uso-de-celulares-en-27-colegios-privados-de-bogota-0957.html</mixed-citation>
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            <given-names>M.C.</given-names>
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        <source>¿Por qué se
prohibió el uso de celulares en 27 colegios privados de Bogotá? El País.</source>
        <year>2024</year>
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    <ref id="B15">
      <label>15</label>
      <mixed-citation publication-type="book">Zuleta, E. (1980). Elogio de la dificultad. E. Zuleta (E.), En Elogio de la dificultad y otros ensayos. Editorial Ariel.</mixed-citation>
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        <part-title>Elogio de la dificultad</part-title>
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        <publisher-name>Editorial Ariel</publisher-name>
        <year>1980</year>
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    <fn id="fn1" fn-type="other">
      <label>1</label>
      <p> En la Antigua
Grecia, se solía trazar diagramas en la arena o en el polvo del suelo como
recurso durante las discusiones.</p>
    </fn>
    <fn id="fn2" fn-type="other">
      <label>2</label>
      <p> En Colombia, su
uso está prohibido en las cárceles, pero durante la “Operación Dominó” (enero 5
de 2025), el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario —INPEC— incautó 796
celulares en 124 centros penitenciarios.</p>
    </fn>
    <fn id="fn3" fn-type="other">
      <label>3</label>
      <p> La Unión de
Colegios Internacionales de Bogotá (Uncoli) restringe el uso de celulares y
otros dispositivos personales durante las jornadas escolares en 27 colegios
privados de Bogotá.</p>
    </fn>
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