
Juguemos en el bosque / Libertad, Libertad, Canto a La Paz
Let's play in the woods / Freedom, Freedom, song to Peace
Wemi'ijaai ja'akapünaa mojuuikaa / Taashii, e'iranii jüpüla anajirawaa
Juguemos en el bosque
Inmensa estepa verde, alma de la vida,
gracia de la naturaleza, bendecida por el universo,
el planeta tierra, Olofi baña con lágrimas bendita.
Espíritu alegre, dicha gozosa y prospera,
árbol frondoso y madre que amamanta la existencia,
protectora longeva de vida eterna que,
amamos con fraternidad.
Hábitat natural, territorio celestial,
morada de hermanos terrenales y seres sobrenaturales,
a los cuales cantamos y con ellos jugamos.
Mi grito salvador de la hermandad,
retumba en los cielos, mensaje de alegría, esperanza y fe,
iluminado por las estrellas y cuerpos celestiales,
abrazados como amigos queridos.
Libertad, Libertad, Canto a La Paz
En el fondo del corazón del espesor selvático bautizado por maría,
está un pueblo que se llama libertad, territorio de paz,
en homenaje a la cultura de la población que armonía respira
y contagia con cariño a propios y vecinos.
Recuerda la memoria de los cimarrones libertarios,
recorriendo los caminos bañados de matorrales,
refrescantes sagrados de la vida de los pobladores,
y alimento gozoso de miradas seductoras del manojo vegetal excepcional
que, divierte a quienes suelen visitar.
El mítico ternero cinco patas, deformante de la humanidad,
santifica el camino bendecido por el paso lento del burro extinguido,
incansable en el recorrido, cargando el peso del destino.
La naturaleza lo viste de pie a cabeza,
sombra benigna iluminada por el crepúsculo violeta de la luz solar,
aflorando la diversidad propia de su hermosa territorialidad,
enorgulleciendo a nativos, nacidos por mandato divino.
El mar baña el ser de un pueblo sumergido en las aguas de la libertad,
mandato inexorable de una colectividad, esperanzada en una mejor mañana,
cultivada en el jardín de rosas, donde brotan aromas que enamoran.
El ondular de su oleaje impacta las papilas gustativas,
olor a pescado estimula el apetito para el mangar disfrutar,
de las manos de sabedoras maravillosas que todo sazonan alegrando el paladar, seduciendo llegar al santuario del territorio libertario.
Cantan y juegan a la escalera humana, pensando en la unidad
para el cielo tocar y prolongar la vida en el más allá,
culto a la tradición yoruba-palenquera y su cosmovisión de mundos,
rindiendo homenaje al legado africano, alimentado a diario.
Gozan con la champeta y otros géneros musicales,
niños, jóvenes y mayores, hombres y mujeres,
saben interpretar con la teranga que invita a bailar,
en el festival de la bulla y baile cantao tradicional.
El carro de la participación comunitaria y su variada expresión de identidad cultural,
salvaguarda la memoria libertaria, impregnada de recuerdo milenarios,
regados como agua manantial del fondo marino en el suelo fértil, del cual emanan frutos de paz y alegría.
Biodata
Rubén Darío Hernández Cassiani: Historiador, filósofo y poeta. Docente Universidad de Cartagena. Integrante de Proceso de Comunidades Negras. Director Instituto Manuel Zapata Olivella. Miembro de la red de Investigadores afrodescendientes de América Latina y el Caribe.