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        <journal-title>Entretextos. Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe</journal-title>
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        <publisher-name>Universidad de La Guajira</publisher-name>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5281/zenodo.16884356</article-id>
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          <subject>Artículos/Articles/Aküjialu’u</subject>
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        <article-title>Memorias y reflexiones de una maestra rural<sup><xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></sup></article-title>
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          <trans-title>Memories and reflections of a rural teacher</trans-title>
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            <surname>Galindo López</surname>
            <given-names>Olga América</given-names>
          </name>
          <degrees>Magister</degrees>
          <bio>
            <p><bold>Olga
América Galindo López</bold><bold>: </bold>Magister en Ciencias de la Educación Superior. Normalista, Escuela
“Carlos de la Torre y Huerta”, Matanzas, Cuba. Unión de Historiadores de Cuba.
Filial Matanzas.</p>
          </bio>
          <email>og751025@gmail.com</email>
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        <label>1</label>
        <institution content-type="orgname">Universidad de Matanzas</institution>
        <institution content-type="original">Universidad de Matanzas, Cuba</institution>
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          <city>Matanzas</city>
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        <country country="CU">Cuba</country>
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        <month>09</month>
        <year>2025</year>
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        <season>Sep-Dec</season>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>19</volume>
      <issue>38</issue>
      <fpage>86</fpage>
      <lpage>102</lpage>
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        <copyright-statement>Copyright © 2025, Los/as autores/as</copyright-statement>
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<license-p>Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas (CC BY-NC-ND 4.0).</license-p></license>
      </permissions>
      <abstract>
        <title>Resumen</title>
        <p>Las memorias y reflexiones de una maestra rural, centra su objetivo en
las vivencias de la autora, cuando aún sin concluir sus estudios de magisterio
en la Escuela de Maestros Primarios de Matanzas, decide incorporarse en los
meses de noviembre y diciembre de 1960 al Curso de Adaptación al Medio Rural a
desarrollarse en San Lorenzo, en el mismo corazón de la Sierra Maestra con el
fin de iniciar su trabajo como maestra en un aula del oriente cubano. La
ponencia aborda elementos de una historia muy poco conocida sobre el papel que
jugó este curso y las motivaciones de los miles de jóvenes que llevarían el pan
de la enseñanza a las zonas más intrincadas del paisaje oriental. Expone la
labor docente educativa como maestra rural desarrollada por la autora entre
1961 y 1962 en la Finca La Cana, Barrio Yarey de Vázquez, Puerto Padre,
Oriente, así como su participación en la Campaña de Alfabetización. La
investigación se realizó a partir de la metodología cualitativa que caracteriza
a la historia de vida como expresión de la investigación biográfica, de tipo
descriptiva, pues reconstruye una parte del quehacer docente educativo de la
autora como maestra rural. Cuenta con la bibliografía actualizada que es propia
de este tipo de estudio. </p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <title>Abstract</title>
        <p>Memories and
Reflections of a Rural Teacher focuses on the author's personal experiences
when, despite not having completed her teacher training at the Primary
Teachers' School in Matanzas, she decided to join the Rural Environment
Adaptation Course held in San Lorenzo during November and December of 1960.
This course took place in the very heart of the Sierra Maestra and marked the
beginning of her work as a teacher in a classroom in eastern Cuba. The paper
explores a little-known chapter of history regarding the role this course
played and the motivations that led thousands of young people to bring the gift
of education to the most remote areas of the eastern region. It presents the
author's work as a rural teacher from 1961 to 1962 at La Cana Farm, Yarey de
Vázquez neighborhood, Puerto Padre, in the eastern part of the country, as well
as her involvement in the National Literacy Campaign. The study follows a
qualitative methodology aligned with the life history approach, a form of
biographical research. It is descriptive in nature, as it reconstructs part of
the author's educational practice as a rural teacher. It includes an updated
bibliography appropriate for this type of research.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <title>Palabras clave</title>
        <kwd>curso de adaptación al medio
rural</kwd>
        <kwd>formación como maestra</kwd>
        <kwd>formación axiológica</kwd>
        <kwd>labor docente educativa</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <title>Keywords</title>
        <kwd>rural environment
adaptation course</kwd>
        <kwd>teacher training</kwd>
        <kwd>educational teaching work</kwd>
        <kwd>axiological
education</kwd>
      </kwd-group>
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      </counts>
    </article-meta>
  </front>
  <body>
    <sec sec-type="intro">
      <title>
        <bold>Introducción</bold>
      </title>
      <p>Volver a esos años
felices de mis inicios como maestra rural, es narrar un fragmento de una vida
dedicada a educar. Ser maestro no es una mera profesión, sino es un servir a
los que se enseñan, es una experiencia que reconforta. Sé es maestro, cuando se
ama lo que se hace, cuando se tiene vocación para ello, cuando enseñar se
convierte en un sentido de vida. Maestra nunca he dejado de ser, en los inicios
en una pequeña aula rural y más tarde en otros niveles de enseñanza en donde
impartí mis conocimientos, motivada siempre por el recuerdo de maestros que
dejaron en mí, esa semilla que poco a poco fue germinando.</p>
      <p>Memorias y
reflexiones de una maestra rural, es un relato autobiográfico donde están
trazos fundamentales de mis recuerdos. Retoma el pasado, va a los inicios desde
mi contexto familiar, y se detiene en al papel que jugó en mí, el Colegio Irene
Toland, como preparación para los estudios de magisterio. </p>
      <p>Aborda los primeros
años en la Escuela Normal desde 1957 hasta 1960, se detiene en los cambios que
se producen en la educación cubana al triunfo de la Revolución el primero de
enero de 1959 y profundiza en lo que es el objetivo central de mi trabajo, el Curso
de Adaptación al Medio Rural desarrollado en lo más profundo de la Sierra
Maestra, en los meses de noviembre y diciembre de 1960. Quizás este curso no
fue tan importante por el contenido didáctico y pedagógico que se impartió en
él, sino por lo que impactó en mí, el vivir en contacto con ese campesinado,
conocer de cerca sus realidades y valorar en su justa medida el porqué era tan
necesario el papel del maestro en las zonas más apartadas del país.</p>
      <p>La ponencia muestra
también la experiencia vivida como maestra rural en lo que fue mi primera
escuela en la Finca La Cana, Barrio Yarey de Vázquez, Puerto Padre, Oriente
durante los años 1961 y 1962. Enfrentar un aula multigrado de segundo a sexto
grado fue un reto, pero a la vez una enseñanza para el futuro. Se aceleraba el
aprendizaje de la madurez, por primera vez emprendería sola lejos de mi familia
un nuevo camino, en el que siempre hubo un espacio reservado a la amistad.  Junto a mi trabajo docente y como parte de
él, participaría también en la Campaña de Alfabetización, no solo como maestra
sino como Responsable de Cuartón, al frente de los Brigadistas Conrado Benítez
que fueron asignados para alfabetizar en la finca. </p>
      <p>Cambios en mi vida
personal me llevaron a concluir la labor como maestra rural en 1962, pero
muchos años más tarde en 1989, en visita que realicé a la Finca La Cana tuve la
gran alegría de conocer que mis dos alumnos de sexto grado eran maestros, la
semilla que había sembrado había fructificado.</p>
      <p>En la investigación
se asume la metodología cualitativa que caracteriza a la historia de vida que
no es más que: </p>
      <p>
        <disp-quote>
          <p>(…) la forma en que una persona narra de manera profunda las experiencias de
vida en función de la interpretación que ésta le haya dado a su vida y el
significado que se tenga de una interacción social...Ésta revela las acciones
de un individuo como actor humano y participante en la vida social mediante la
reconstrucción de los acontecimientos que vivió y la trasmisión de su
experiencia vital. (Chárriez, 2012,
53) </p>
        </disp-quote>
      </p>
      <p>La historia de vida
como expresión de la investigación biográfica, es de tipo descriptiva, así como
temática pues reconstruye solo una parte del quehacer docente educativo de la
autora explorando a fondo lo que fue el Curso de Adaptación al Medio Rural y el
papel que jugó esta como maestra rural.
</p>
    </sec>
    <sec sec-type="intro">
      <title>
        <bold>Desarrollo</bold>
      </title>
      <p>Mi primera infancia
transcurrió apacible, éramos una pequeña familia de clase media, aunque no
exenta de estrecheces. Mi papá Claudio Ángel<sup><xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref></sup>  maestro de profesión sostenía la casa
económicamente, mi mamá Berta atendía todos los quehaceres del hogar  y la educación de mi hermano mayor Ramón y la
mía. Aunque ambos supieron inculcarme valores 
de responsabilidad, de honestidad, de desinterés, de amor al trabajo y
a  los animales, mi padre a pesar del
poco tiempo que tenía, pues daba clases de geografía, historia y cívica en el
Colegio Irene Toland<sup><xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref></sup>
en horas de la mañana  y atendía por la
tarde el aula número 8 de la Escuela número 5 situada en el Distrito Escolar de
Matanzas fue un verdadero maestro para mí, quizás sin saberlo él, comencé a
admirar su conducta cotidiana, su laboriosidad, su vocación para enseñar, su
civismo, cualidades  de las que me fui
apropiando. </p>
      <p>Al comenzar mis estudios, el kindergarten lo cursé en
una pequeña aula que radicaba en la Casa de Beneficencia de Matanzas.<sup><xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref></sup>Al
terminar ese curso, pasé a la Escuela Primaria Anexa a la Normal<sup><xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref></sup>.
Mi maestra allí fue Antonia Leal de la que guardo un grato recuerdo. A partir
del segundo grado comencé a estudiar en lo fue mi verdadera escuela, el Colegio
Irene Toland. En ella permanecí hasta que me gradué de Bachiller Elemental.
Como era un colegio privado para abonar mi matricula, mi padre que formaba
parte del claustro desde 1935, debía cuidar el estudio de los alumnos pupilos
en horas de la tarde noche. </p>
      <p>Al cambiar de escuela tuve que adaptarme a las nuevas formas de enseñar
que tenían en este centro, recuerdo que en el segundo grado debía escribir con
una pluma estilográfica y un tintero para cargarla. Esto me costó trabajo y
buenos regaños, pues ensuciaba con tinta las hojas de las libretas, pero ya en
tercer grado, todo fue distinto, tuve ante mí, una maestra que se convirtió en
mi paradigma fue Nize Fernández<sup><xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref></sup>,
ejemplo de lo que era enseñar con dulzura, trasmitir valores, ser creadora, y
enérgica cuando tenía que serlo. En 1949, fue nombrada directora del Colegio
Irene Toland, por primera vez una mujer cubana ostentaba ese alto cargo.</p>
      <p>Seguí estudiando hasta culminar la enseñanza primaria,
buenos profesores me acompañaron a lo largo de esta travesía, pero nunca olvidé
a Nize. Mi aspiración era continuar en la escuela hasta culminar el
Bachillerato, para hacerlo debía presentarme a examen al Instituto de Segunda
Enseñanza, pues, aunque el colegio era privado se regía por los mismos
programas de los Institutos Oficiales. Examiné y comencé el Bachillerato, ya
los estudios fueron más fuertes y empecé a delimitar mis intereses, tenía mucha
más facilidad para las asignaturas de ciencias sociales que para las de
ciencias exactas. </p>
      <p>Además, la propia vida me llevó a valorar cuál era mi realidad, mis padres por mucho que se
esforzaran no podían pagarme una carrera universitaria, a mí me gustaba el
magisterio, el ejemplo de mi maestra Nize seguía presente en mí y aún se había
profundizado más. Iba alcanzado una sólida preparación que me serviría para el
futuro tomase el camino que tomase, por eso decidí, que en 1957 cuando
terminara el Bachillerato Elemental entraría a la Escuela Normal de Matanzas.
Me gradué con buenos resultados académicos en el Bachillerato y cerré un
capítulo de mi vida, dije adiós al Colegio en el que había pasado parte de mi
niñez y mi adolescencia y emprendí un nuevo camino, con una visión del mundo ya
más definida y con valores que, aunque traía desde la casa, la escuela había
fortalecido.</p>
      <p>La Escuela Normal de Matanzas, desde su fundación fue
heredera de una tradición pedagógica, contó siempre con un claustro de
profesores de altísima calificación. En la investigación aún no publicada del
doctor Mario Castro Ramos sobre la Escuela Normal de Matanzas 1918 -1959, se
profundiza tanto en los directores que tuvo la escuela, así como en los
profesores que componían el claustro por asignaturas. (Castro, s/f.)</p>
      <p>En la Escuela Normal durante el primer año recibí
asignaturas de cultura general, al traer yo la base de los estudios de
Bachiller, no me resultó difícil enfrentarme a esos nuevos contenidos. Al comenzar el segundo año hubo dos asignaturas que
centraron mi atención, la geografía e historia universal impartida esta última,
por Saúl Vento Almohalla<sup><xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref></sup>,
el estudio de Grecia y en particular todo lo referido a Creta, ha quedado en mi
memoria a más de sesenta años de recibido. 
</p>
      <p>Al triunfar la Revolución Cubana el primero de enero
de 1959, yo cursaba el segundo año de la carrera, al calor de esos días, la
Cátedra de Estudios Sociales del centro, comenzó a ofrecer información sobre
los acontecimientos históricos que ocurrían en el país, para que los
normalistas estuviéramos lo más actualizado posible.  Se iniciaban cambios profundos que alterarían
todo el sistema hasta entonces imperante. La educación era uno de los problemas
más serios que presentaba el país. </p>
      <p>El día 5 de enero es nombrado el doctor Armando Hart
Dávalos, ministro de Educación, y de inmediato comenzó a atender lo que era a
su juicio imprescindible, un plan urgente de Alfabetización.  Razonaba Hart:</p>
      <p>La población de más de nueve años de Cuba es de 4,4
millones de habitantes, de los cuales un millón son analfabetos, lo que
representa el 23,6% de analfabetismo con respecto a la población total,
alcanzando el 41,7 % en relación con la población rural y el 11,6 % en relación
con la población urbana” (Hart, 2013, 331).
</p>
      <p>Dada esta situación el 3 de abril de 1959 anunció en
conferencia de prensa la creación de 5000 aulas rurales en el país e informó
que a su Ministerio se le había asignado cien millones de pesos para atender
las necesidades del mismo, pero la realidad es que esto no era suficiente. </p>
      <p>Por esta razón el 27 de agosto de 1959 al hacer la
apertura del Primer Congreso de Maestros Rurales el entonces Primer Ministro
Fidel Castro, hace la propuesta, de que con los mismos recursos que hay para
crear 5000 aulas, se construyan 10000 y que con iguales recursos que hay para
emplear 5000 maestros se empleen 10000, pero con la condición que estos
ganarían la mitad del salario que se le paga al maestro en este momento. Señala
además que se les aumentaría progresivamente todos los años hasta alcanzar el
sueldo normal. Los maestros estuvieron de acuerdo con la proposición, Castro
(1959).</p>
      <p>Al iniciar el tercer año de la carrera, mi
participación en la vida de la escuela se hizo más activa, se crearon en
aquella época los Consejos Estudiantiles de Curso y comencé a trabajar en
ellos. El profesor de educación moral y cívica, Mario Castro<sup><xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref></sup>
eje de  muchas de las actividades de la
cátedra de Ciencias Sociales,  se
convirtió  para mí,  al igual que lo fue  Nize Fernández, en un paradigma de lo que
debía ser un maestro. Lo admiré y respeté porque supo con energía, pero con
afabilidad y entereza enfrentar los cambios que de forma continua se producían
en el país. </p>
      <p>En septiembre de
1959 el Consejo de ministros promulgó tres leyes muy importantes para el futuro
de la educación cubana, a través de ellas además de normar y orientar el nuevo
curso académico, se dejaban creadas diez mil aulas de la enseñanza común, así como
se permitía la transformación de fortalezas y cuarteles en escuelas y ciudades
escolares. (Buch &amp; Suárez, 2004, p. 268)</p>
      <p>El 23 de diciembre
del año 1959 se aprobó la Ley No. 680 que dispone la realización de la Reforma
Integral de la Enseñanza. En ella se exponen los fines generales de la
educación y los objetivos de cada nivel. En uno de sus preceptos establece: </p>
      <p>“La aspiración
última y suprema de la educación habrá de consistir en que el individuo viva
para un ideal de vida en que se cultiven plenamente, de modo equilibrado y
armónico, los valores físicos, intelectuales, éticos y estéticos, así como los
valores vocacionales, con vista a la superación del ser humano, dentro de un
enfoque socialmente integrado.” (Cantón, Duarte, 2006, 56). </p>
      <p>Por esta misma ley
se declaran extinguidas las Escuelas Normales de Maestros Kindergarten,
Escuelas del Hogar y se crean las Escuelas de Maestros Primarios. </p>
      <p>A pesar de todo lo
realizado en cuanto a educación, todavía en 1959 no se lograba resolver la
situación de tantos niños sin escuelas, y tantos analfabetos, sobre todo en la
zona rural, Esa es la razón que lleva, a que el máximo líder de la Revolución
Cubana, Fidel Castro el 22 de abril de 1960 frente a las cámaras de televisión,
pida a los jóvenes que lo ayuden a resolver el problema de la educación en las
regiones montañosas y otros complejos lugares del país. </p>
      <p>A esta convocatoria
de Fidel se presentaron miles de muchachos, ya el 3 de mayo se formaba el
primer contingente. Nacían así los Maestros Voluntarios, que partirían hacia
Minas del Frío a prepararse, a este contingente, les seguirían dos más. El 29
de agosto de 1960 Fidel se reúne en el acto de graduación con los maestros
voluntarios del primer contingente.  En
un largo y extenso discurso, les indica cuál sería el papel que debían jugar
como educadores, les explica sin ocultar dificultades previsibles, el deber que
tienen de abrir horizontes, en la lucha por elevar la cultura en las montañas y
en los campos. Anuncia Fidel que el año próximo sería el “Año de la Educación”.
Cuba se movilizaría por entero para lograr erradicar el analfabetismo. Castro
(1960).</p>
      <p>El 10 de octubre de
1960 el doctor Armando Hart, ministro de Educación, convocó a los alumnos de
cuarto año de nuestra escuela. Nos explica que a pesar de todo lo que se ha
hecho, continua la necesidad de maestros que lleven el pan de la enseñanza por
llanos y montaña, por esa razón nos propone culminar la carrera,
incorporándonos de forma voluntaria al Curso de Adaptación al Medio Rural que
se desarrollaría entre los meses de noviembre-diciembre de este año,  en San Lorenzo<sup><xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref></sup>,
en el corazón de la Sierra Maestra. Esto permitiría que, al término de este,
pudiésemos trabajar, ya como maestros en ejercicio, en aulas del oriente
cubano. </p>
      <p>El objetivo del
curso está concebido para que los estudiantes de cuarto año de la Escuela de
Maestros Primarios se acerquen al medio rural, y conozcan las realidades del
campo cubano y puedan adaptarse a él, mucho más rápido. Señala el Doctor Hart
que el mismo terminaría con el ascenso al Pico Turquino. Aclara que el salario
sería de 67.50 pesos y tendríamos derecho a un carnet de transporte para viajar
gratuitamente desde el lugar donde se nos situé hasta nuestras provincias.</p>
      <p>Muchos de los
estudiantes, se sintieron motivados, pero no era posible dar una respuesta en
ese momento, por eso el ministro de Educación planteó que todos los que
estuviesen dispuestos a incorporarse, debían dirigirse por escrito, al director
del Instituto Superior de Educación para mostrar su disposición. Los que
acepten, recibirían las orientaciones sobre cómo sería el traslado hasta San
Lorenzo y qué se debía llevar para subsistir estos dos meses que dure el curso.
</p>
      <p>Para mí
la decisión desde el primer momento estaba tomada, pero debía consultarla, por
una parte, con mis padres y por otra con mi novio. Para mis padres era difícil
dejarme partir, al igual que para mi novio, pero todos sabían que ya era hora
de dejarme volar, de dejar que me enfrentase por mí misma a situaciones nuevas,
tenía ya 19 años y casi una carrera terminada. Recuerdo solo que mi padre me
dijo, si das el paso es para no regresar, a no ser por fuerza mayor. Le escribí
una carta a la persona indicada para expresarle mi disposición a trabajar como
maestra en un aula oriental y comencé a preparar lo que suponía sería necesario
para el viaje. </p>
      <p>Al
conocer de mi disposición me informaron que el curso comenzaría el 15 de
noviembre, que, desde la terminal de trenes de la Habana, partirían dos trenes
que irían recogiendo por provincias a los miles de jóvenes que asistirían al
mismo. Los estudiantes matanceros debíamos abordar el tren en Unión de Reyes.<sup><xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref></sup>
Además por escrito, orientaron cuestiones imprescindibles para una vida en
campaña. De más está decir que a mi mamá, todo le parecía poco, por eso, en mi
mochila no cabía nada más.</p>
      <p>En un
principio muchos estudiantes se dispusieron a incorporarse al curso, pero al
acercarse el día fijado no llegamos a veinte. Casi todo el grupo estaba
compuesto por mujeres, iban muy pocos hombres. 
Hubo un caso curioso una pareja de novios, ambos estudiantes de la
escuela se casaron para que los padres los dejasen ir. A algunas de las
muchachitas las conocía, éramos amigas, otras eran de diferentes grupos de
cuarto año y nos conocimos en esos días. Todos nos hicimos uno, hembras y
varones. Íbamos a convivir durante dos meses lejos de la casa, teníamos que
apoyarnos y así fue. Pienso en el poderoso imán que entreteje las redes de la
amistad, la generosidad compartida hizo fortalecer los lazos que nos fueron
uniendo.</p>
      <p>Al fin
llegó el 15 de noviembre, muchos de nuestros padres fueron a Unión de Reyes a
despedirnos, el tren que tomamos venía ya bastante lleno, de La Habana iba un
grupo numeroso. Nadie sabía dónde nos dejaría el tren, cómo llegaríamos a San
Lorenzo, pero todos estábamos imbuidos de un ideal, cantábamos el estribillo
del Himno de los Maestros Voluntarios “Las aulas de los montes nunca más se
cerrarán”.</p>
      <p>El
viaje era largo, todos llevamos algo de alimento para comer por el camino, pues
casi ninguno de los que allí íbamos conocía más allá de su terruño, no
queríamos dormir, pero el sueño nos fue venciendo hasta que llegamos a Bayamo<sup><xref ref-type="fn" rid="fn11">11</xref></sup>.
Nos bajamos del tren en que veníamos, esperamos al otro y en muy poco tiempo
todos los estudiantes reunidos, nos dirigimos en guaguas a Caney de las
Mercedes<sup><xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref></sup>.  En una finca  
de trescientas caballerías de extensión, la Revolución estaba
construyendo la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, a la que asistirían niños
campesinos entre diez y trece años, que vivían dispersos por toda la Sierra
Maestra, allí aprenderían distintos oficios y profesiones.</p>
      <p>Del
Caney de las Mercedes partimos para San Lorenzo, nos recogieron las mochilas en
unos camiones, de lo que todos nos alegramos mucho y emprendimos el camino
hacia nuestro objetivo. El guía era un antiguo combatiente del Ejército
Rebelde, joven al igual que nosotros, serio, pero a la vez jovial, acostumbrado
a subir y bajar lomas. Esta sería la primera prueba de resistencia física para
todos nosotros, recuerdo que cuando el cansancio nos rendía, siempre el guía
nos decía, ya estamos cerca, pero más de 60 kilómetros nos separaban del Caney
a San Lorenzo.</p>
      <p>Eran más de las cinco de la tarde cuando yo arribé al campamento, ya los
primeros estudiantes habían almorzado, a pesar de eso, para todo el que llegaba
había un plato caliente de frijoles blancos que nos pareció la gloria. Después
de satisfecha el hambre recorrí el campamento. Las barracas en las que
viviríamos estos dos meses eran viviendas rústicas, sin paredes, solo con el
techo de fibrocemento y más de ocho horcones que la sostenían. Dentro de cada
una de ellas había palos para colgar las hamacas y las mochilas. Eran tres
barracas para las muchachas y dos para los varones. Como el grupo de Matanzas
era pequeño, las muchachas tuvimos que integrarnos con compañeras de Camagüey y
una parte de las estudiantes orientales. El campamento tenía también, lejos de
las barracas, un grupo de letrinas, en uno de los costados estaba la cocina y
el almacén donde se guardaba la comida y en el otro una gran plazoleta donde
nos reuniéramos todos en horas de la mañana antes de comenzar las actividades
diarias.</p>
      <p>Después de terminado el recorrido solo me faltaba ubicarme en la
barraca, pero los camiones que traían las mochilas se demoraron, el nuestro
llegó bastante tarde y eso dificultó que pudiésemos armar las hamacas antes que
anocheciera, ya cuando estas llegaron, la barraca estaba casi llena y yo solo
pude colocar la mía en los dos horcones de afuera. La realidad fue que yo no
sabía hacer nudos fuertes para que la hamaca quedara bien puesta y me fui
resbalando y esa primera noche dormí tapada con el nylon en el suelo de la
nave. Para recibirnos se organizó en el centro del campamento una fogata y se
cantó y se bailó, algunas de las matanceras salieron, pero yo me sentía muy
triste, recuerdo que lloré y me prometí a mí misma que iba a aprender lo
suficiente para poder subsistir en ese medio. </p>
      <p>Al fin amaneció, eran apenas las siete de la mañana cuando nos
despertaron, desayunamos y los funcionarios del Ministerio que estaban a cargo
del curso, nos reunieron a todos en la gran plazoleta para explicarnos como se
había concebido este. Si la idea era que nos adaptásemos al medio rural, las
actividades debían estar acorde a esto. Cada barraca tendría un responsable,
este se encargaría de formar equipos, en dependencia del número de estudiantes
que hubiese.</p>
      <p> A cada equipo se le asignaría
diferentes tareas relacionadas con la vida diaria del campamento. Debíamos
buscar todo lo que se fuese a cocinar a Minas del Frío, subir la Loma de La
Vela no era nada fácil, pero era la única forma de llegar. Si llovía era mucho
peor “perdíamos la moral” como le llamábamos a caernos en el fango, siempre se
iba con un grupo de varones, pero así todo era un esfuerzo considerable. Otro
grupo estaría encargado de cocinar con leña, cuando nos tocaba había que
levantarse a las cinco de la mañana para preparar el desayuno que se servía a
las siete. </p>
      <p>Una de las tareas más complejas era buscar el agua (ver foto 1), para
llenar los tanques, había que hacer una larga fila y cubo a cubo llenarlos, a
esto le llamamos la Conaca. Al grupo que le tocaba la limpieza de las barracas
debía enfrentarse a limpiar también las letrinas, tarea que gustaba muy poco.
También nos hablaron del aseo personal, en el río que pasaba cerca nos
bañaríamos y se lavaría la ropa. Las matanceras generalmente íbamos juntas. </p>
      <p>Las clases se recibirían a orillas del río, por equipos, estas
comprendían aspectos de organización escolar preferentemente el trabajo con las
aulas multigrado, que es lo más frecuente en el medio rural, también se
tratarían aspectos sicológicos de los niños de edad primaria, y conocimientos
de cultura general. Muy en especial se estudió la obra martiana, el artículo
Maestros Ambulantes sería uno de los más trabajados, la máxima martiana de “Ser
cultos es el único modo de ser libre” (Martí, 1975, 289), era más que una
frase, era un sentido para la vida del maestro en formación. “¡Urge abrir
escuelas normales de maestros prácticos, para regarlos por valles, montes y
rincones!” (Martí.1975, 291).  Era esa la
aspiración de este curso, abrir el apetito del saber, en esos seres olvidados,
en ese campesinado que ávido de conocimientos ansiaba tener un maestro que lo
enseñase. </p>
      <p>
        <fig id="f1">
          <label>Foto 1</label>
          <caption>
            <title>Clases a orillas del río</title>
          </caption>
          <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-86-gf1.png">
            <alt-text>Clase al aire libre a orillas de un río con cascada: una maestra de pie frente a un grupo numeroso de estudiantes sentados sobre las rocas.</alt-text>
          </graphic>
        </fig>
      </p>
      <p>
        <fig id="f2">
          <label>Foto 2</label>
          <caption>
            <title>Camino a Pico Turquino</title>
          </caption>
          <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-86-gf2.png">
            <alt-text>Joven con mochila al hombro en un camino de tierra rumbo al Pico Turquino; paisaje boscoso en blanco y negro</alt-text>
          </graphic>
        </fig>
      </p>
      <p>Creo que lo que
más aprendí en ese tiempo que pude estar cerca del campesinado, fue entender
por qué se insistía tanto en eliminar el analfabetismo, elevar la cultura era
una manera de hacer más libre al hombre. Viví la experiencia de niños y adultos
que nunca habían visto el cine, que vivían en bohíos miserables, niños
subalimentados y muchos de ellos llenos de parásitos. El acercamiento a ese
medio me hizo ganar conciencia, ver el mundo desde otra óptica. Mis cartas
muchas de ellas escritas al atardecer a orillas del río expresaban mi sentir.</p>
      <p>Junto a todas las tareas orientadas por los
profesores, una más fue, la de organizar actividades con la comunidad que
teníamos a nuestro alrededor. Cada barraca a través de diferentes iniciativas
atrajo al campamento tanto a niños como a sus padres, se hicieron
escenificaciones que mostraron cuáles eran los valores a los que se aspiraba.
Ser responsable, honesto, sincero, amar al trabajo y a la naturaleza, ser
disciplinado. Se enseñaba de una forma práctica.</p>
      <p>El curso avanzaba,
terminaba noviembre y ya se empezaba a rumorar que, en los primeros días de
diciembre, sería el ascenso al Pico Turquino, se comentaba que el ministro de
Educación Doctor Armando Hart, visitaría el campamento y subiría con el grupo
al Turquino. Yo tenía temor, padecía de presión baja, era muy menuda,
resistiría, escribí mis preocupaciones a la casa todos me dieron ánimos.</p>
      <p>Al fin el 7 de diciembre
llegó al campamento, el doctor Hart para escalar junto a los maestros de San
Lorenzo, el Pico Turquino (ver foto 2). Venía con él, la directora Provincial
de Educación de Matanzas, la doctora. Nereyda Dujarric.  Para los matanceros, significó de gran
alegría la presencia suya junto a nosotros. Todos sabíamos que nos
enfrentábamos a una prueba difícil, escalar la montaña más alta de Cuba, 1974
metros, con valles profundos y montañas de crestas agudas, con ríos, bosques y
desfiladeros, pero a pesar de eso todos queríamos vencer.</p>
      <p>Mochila al hombro con
tabletas de chocolate y latas de salchicha como alimento, cantimplora en la
cintura, en fila comenzamos a salir del campamento, el guía iba indicando por
donde era mejor avanzar, estoy nerviosa, podré, tengo mil dudas, pero camino siguiendo
al grupo, las matanceras vamos juntas, conversamos, todavía no se siente el
cansancio, ascendemos, pero son colinas ligeras. Alguien decide tirarnos unas
fotos, me alegro, será un bello recuerdo al paso de los años.</p>
      <p>El paisaje es hermoso, hay
un cielo azul que compite con el mar, cruzamos un pequeño río, ya el grupo
empieza a dispersarse, el guía avanza, pero seguimos caminando, somos tantos
que no hay manera de perderse. Conversamos cuando podemos,
porque ya las pendientes son más altas, el cansancio empieza a sentirse, el
clima empieza a cambiar y va escondiéndose el sol. Alguien se acerca y nos
trasmite la orientación del guía, pasaremos la noche en este lugar, debemos
descansar y seguiremos temprano en la mañana. </p>
      <p>Buscamos entre la vegetación un lugar donde poder
dormir, ponemos la hamaca en el suelo, nos comemos una lata de salchicha y un
pedazo de tableta de chocolate y nos tapamos con el nailon que trajimos y
tratamos de descansar.  El cansancio nos
vence y dormimos un rato, pero ya a medianoche nos despertamos, sentimos que,
hace un frio intenso y las nubes comienzan a cubrirnos por completo, estamos
dentro de ellas, a eso le llamamos el I4. 
No nos volvemos a dormir porque estamos viviendo una experiencia
única.</p>
      <p>Cuando ya comienza
a clarear el día, nos preparamos para continuar, mientras más temprano es mejor
para caminar, estamos todavía lejos de la cima del Turquino. Sentimos el canto
de las aves, la noche ha quedado atrás y un nuevo día nos espera. La vanguardia
del grupo va lejos, pero los seguimos, comenzamos a ascender, montaña de cresta
aguda, valles profundos y de nuevo una cumbre que hoy sé que se llama la Loma
del Joaquín. Aquí si necesitamos ayuda de los varones que nos acompañan, porque
la falda de esta montaña es vertical, estamos ante el Paso de las Angustias,
siento que me elevan y me enfrento a un camino estrecho de solo dos metros de
ancho, a ambos lados hay vegetación, pero en lo más profundo existe un vacío
enorme. A pesar del temor que nos provoca, me detengo a contemplar el paisaje. </p>
      <p>Ya hemos subido,
según alguien dice, 1630 metros, pero aún estamos lejos. El esfuerzo es grande
y ya siento un profundo agotamiento, pero aún nos falta una dura prueba
remontar el Regino, para descender de forma brusca, por una ladera casi
vertical conocida como Paso de los Monos, porque solo agarrándose de los
árboles se puede bajar. A estas alturas me preguntó cómo he logrado escalar
hasta aquí.</p>
      <p>Al fin después de
nuevas subidas y bajadas llego, estoy en la cima, busco el busto de Martí, y
recuerdo la frase que aparece en la base del monumento “Escasos como los montes
son los hombres que saben mirar desde ellos y sienten con entrañas de nación o de
humanidad”. Conversamos, estamos todos felices, nos abrazamos. Encuentro a uno de los “cinco picos<sup><xref ref-type="fn" rid="fn13">13</xref></sup>”
y le propongo un cambio, un par de guantes por una lata de leche condensada,
acepta y me la tomo a pulso. Después ya satisfecha el hambre, me siento mejor. Nos retratamos con la Directora Provincial de
Educación, será este un bello recuerdo para épocas futuras. No veo a Hart, pero
sé que está allí, se despiden, un helicóptero les espera.  Estamos un rato más, hasta que el guía nos
indica que debemos empezar a bajar. Ya es tarde y parece que la lluvia nos va a
acompañar, amenaza tormenta y así fue, no sé las veces que “perdimos la moral”,
gracias al apoyo de nuestros compañeros pudimos llegar a Minas del Frío,
envueltas totalmente en fango. </p>
      <p>Llegamos al
campamento ateridas de frío, a pesar de eso nos lavamos, comimos algo y a
descansar. Los días siguientes se fueron muy rápidos, seguimos la rutina
diaria, pero lo importante ahora era determinar cuál sería nuestra ubicación
futura. Nos dijeron los lugares donde hacían falta maestros. Algunas de las
muchachitas matanceras decidimos seleccionar Las Tunas y el municipio de Puerto
Padre para mantenernos cerca unas de las otras, así lo hicimos y ya con las
escuelas asignadas se dio por terminado el Curso. </p>
      <p>Tomaríamos los días
finales de diciembre de vacaciones y en los primeros días de enero de 1961
comenzaríamos nuestra labor ya como maestras en ejercicio. Se cerraba así una
etapa de mi vida y comenzaría a hacerse realidad mi sueño de ser maestra.     </p>
      <p>El regreso a la
casa fue corto y más aún cuando debía partir los primeros días del año 1961,
para asumir mi primera aula. Decir que no estaba preocupada, sería mentir,
comenzar mi carrera lejos de la casa, enfrentarme a lo desconocido siempre trae
temor, pero para eso me había preparado, para eso fui a la Sierra, ascendí el
Turquino, ahora era el momento de demostrar que podía, que era capaz de cumplir
el sagrado deber de enseñar. Lo primero que hice fue hablar con mi padre para
oír sus consejos, también me acerqué a mis profesores de la Escuela de Maestros
Primarios, de la cual recién había egresado, en busca de orientaciones
sugerencias y bibliografía que me pudieran facilitar para la preparación de mis
clases. Sabía que tendría mucho que aprender y estaba dispuesta a hacerlo. </p>
      <p>Mi mamá decidió
acompañarme para conocer de cerca dónde iba a trabajar, emprendimos viaje y el
día 7 de enero de 1961 me presenté   en
el Departamento Municipal de Educación de Puerto Padre<sup><xref ref-type="fn" rid="fn14">14</xref></sup>,  para 
tomar posesión de mi escuela como maestra de enseñanza primaria.  El aula era la No 2 de la Escuela Nacional
Rural No 40 situada en La Cana<sup><xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref></sup>
barrio de Yarey<sup><xref ref-type="fn" rid="fn16">16</xref></sup>.</p>
      <p>Coordinamos con un
chofer para ir a la finca, partimos de Puerto Padre, pasamos Yarey de Vázquez<sup><xref ref-type="fn" rid="fn17">17</xref></sup>
seguimos esa carretera y entramos cinco kilómetros buscando La Cana. Como no
conocía a nadie en la finca, preguntamos a quien podíamos ver para llegar a la
escuela y nos orientaron que fuésemos a casa de la conserje. Ella no nos
esperaba, sabía que iban a situar otra maestra, pero la sorprendimos.
Conversamos y muy claro le dijo a mi mamá que ella no quería ninguna maestra en
su casa, porque había recibido una en septiembre con la cual no se había
llevado bien. </p>
      <p>Mi mamá comenzó a
conversar con ella, le pedimos que nos llevara a la escuela. Así lo hizo y el
local nos dio buena impresión, lo único que tenía una sola aula, esto implicaba
que habría que dar clases por la mañana y por la tarde. Seguimos conversando, pero
mi mamá debía regresar a Puerto Padre, antes de salir lo único que le pidió a
la conserje, que me dejase allí ese día y le dijo: -yo se la confío-.  Me quedé sola, el tiempo iba transcurriendo,
y no sabía que iba a pasar conmigo. Al fin casi anocheciendo me enseñaron donde
podía quedarme, me prepararon un pequeño cuarto con una cama personal, un
listón en un esquinero para colgar la ropa y una silla con una mesa también
pequeñita. Me sentí tranquila, ya era algo para comenzar. Al final en esa casa
pasé los dos años que estuve en La Cana. </p>
      <p>Amanecí temprano,
como la otra maestra no había regresado aún de Santiago de Cuba, decidí
esperarla y aproveché el tiempo conociendo el lugar. Muchos de los que vivían
en la finca eran familia, había casas de tabla, techo de guano y piso de
tierra. Existía gran cantidad de analfabetos, había haitianos y jamaicanos que
trabajaban cultivos varios. Algunas familias eran numerosas hasta con veinte
hijos, pero eran las menos, en su mayoría las parejas tenían dos o tres
hijos.  Eran afables, sinceros, deseosos
de aprender, o sea era un terreno fértil para cultivar la mente y el espíritu. </p>
      <p>
        <fig id="f3">
          <label>Foto 3</label>
          <caption>
            <title>La conserje y yo en mi primera salida de la finca</title>
          </caption>
          <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-86-gf3.png">
            <alt-text>Retrato en blanco y negro de dos mujeres sentadas —la conserje y la autora— en su primera salida de la finca.</alt-text>
          </graphic>
        </fig>
      </p>
      <p>Al fin cuando llegó
la maestra, determinamos en conjunto que ella trabajaría en horas de la mañana
con primer grado y yo por la tarde de segundo a sexto grado (ver foto 4).
Trabajar grado múltiple es bastante complejo, pues no siempre los niños tienen
el mismo desarrollo. En las dos primeras semanas de clases, traté de conocer a
los alumnos con los que iba a trabajar, los aspectos biológicos eran más
fáciles de observar, no así lo pedagógico y lo sicológico, para lo que tuve que
utilizar lecturas que fueran propias para todas las edades, juegos de
participación que despertase la imaginación y estrategias que animasen el
espíritu colectivo, sin anular la proyección de las individualidades.  Para conocer la situación socioeconómica que
tenía el escolar me valí no solo por lo que pude observar en clase, sino
interactúe con la familia como célula básica, sobre la cual se construye el
andamiaje social. Hice de cada niño una ficha escolar donde estuviesen
recogidos todos estos datos (Cardounel, 1953, 180-187).</p>
      <p>Después de
caracterizar a cada escolar, establecí dos ciclos en el aula, uno con los
alumnos de segundo y tercer grado, porque los programas de estudio concuerdan y
sus niveles de aprovechamiento son bastante aproximados en los conocimientos y
habilidades que desarrollan y el otro con los alumnos de cuarto, quinto y sexto
grado, porque recibían programas donde hay actividades que se correlacionan, y
ya hay un desarrollo mental que les permite trabajar determinados temas solos.  El hecho de tener dos alumnos de sexto grado,
hacía que a ellos debía préstales mayor atención, aunque no fuera directa, pero
si preparándoles actividades que pudiesen hacer.  </p>
      <p>
        <fig id="f4">
          <label>Foto 4</label>
          <caption>
            <title>En el patio de la escuela con un grupo de alumnos</title>
          </caption>
          <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-86-gf4.png">
            <alt-text>Fotografía en blanco y negro de grupo escolar en el patio: niños y niñas en primera fila y adultos detrás; a la derecha, una flecha roja señala a la maestra</alt-text>
          </graphic>
        </fig>
      </p>
      <p>Una de las
cuestiones más difíciles para el maestro, es establecer los horarios para los
grados multigrados y mucho más en mí caso que las clases eran en horas de la
tarde. Utilicé en muchas ocasiones un horario directo, que consistía en señalar
la misma materia para todos los grados, pero le prestaba atención a los grupos
que lo necesitasen más. Como no había libros de texto para todos los alumnos
desarrollé el trabajo por equipos, en especial con el segundo ciclo.</p>
      <p>Algo que jugó un
papel importante en mi escuela fue la biblioteca escolar, aún conservo un
pequeño folleto de esa mi primera escuela, Páginas de Tagore<sup><xref ref-type="fn" rid="fn18">18</xref></sup>.
El Ministerio de Educación preparó un conjunto de pequeños folletos que servían
para enriquecer las lecturas para niños de diferentes edades, Les llamó Serie
Martí Lecturas para niños y jóvenes y lo distribuyó por las escuelas, en
especial por las rurales. </p>
      <p>En el mes de abril
planifiqué una actividad con los niños para incentivar el amor a los animales.
Les pedí que hicieran composiciones sobre sus mascotas favoritas, al final se
premiaron los mejores trabajos de los dos ciclos y con apoyo de los padres, se
les permitió traer a la escuela sus mascotas. Todos pasamos un buen rato. </p>
      <p>Mi vida en La Cana
me hizo conocer mucho más de cerca, todo lo que un maestro puede hacer cuando
tiene verdadera vocación, fue una etapa de reafirmación en la carrera que había
escogido. Además de trabajar con los niños y de apoyar a la comunidad, comencé
a atender en la escuela, en horas de la noche un aula de adultos, ya la Campaña
de Alfabetización estaba en marcha. El Departamento de Educación de Puerto
Padre dividió la zona en cuartones. Y al frente de cada uno de ellos nombró un
maestro como responsable, en La Cana estaba yo al frente, la primera tarea que
nos orientaron fue censar los analfabetos que existían en el cuartón, para
determinar qué cantidad de Brigadistas Conrado Benítez tendrían que enviar. </p>
      <p>Reportamos 300
analfabetos, pero ya algunos de ellos estaban recibiendo clases, por eso
decidieron que, con 10 brigadistas, más la labor de las dos maestras y la
conserje podríamos culminar de forma exitosa la batalla contra el
analfabetismo.  Los brigadistas que
tuvimos a nuestro cargo eran de La Habana, muchachones de 14 y 15 años que
habían dado el paso al frente para venir a enseñar a los que menos sabían. Su
labor fue encomiable, nos sentimos felices del trabajo que pudieron hacer en el
cuartón. </p>
      <p>Casi terminaba el
año 1961 cuando decidí casarme, pero esto no impidió que siguiera en mi escuela
dando clases. Al comenzar el año 1962 recibimos una citación del Ministerio,
acudimos y se nos pidió que nos quedásemos hasta finalizar el curso.  La mayor parte del grupo de San Lorenzo
aceptamos   y volví a La Cana con mis
alumnos. Una de las últimas iniciativas que hicimos en la escuela fue hacer un
huerto escolar, con el apoyo de los padres y la atención de los alumnos,
sembramos verduras y hortalizas. El huerto hizo a los alumnos, más solidarios,
y responsables.  </p>
      <p>Ya casi llegaba el
final del curso, se acercaban las evaluaciones finales y sobre todo para los
alumnos de sexto grado la posibilidad de iniciar estudios superiores; para mí,
representaba el final de mi trabajo como maestra rural, tenía ya casi siete meses
de embarazo y sabía que no iba a poder continuar lejos de la casa, debía
despedirme, pero cuánto trabajo me costaba, cuánto había ganado en experiencia,
cuánto enseñé y a la vez cuánto aprendí, en esta mi primera escuela.</p>
      <p>Muchos años
después, ya peinaba canas, era 1989, hacía más de 28 años era maestra, había
pasado por todos los niveles de enseñanza y ahora impartía docencia en el
Instituto Superior Pedagógico “Juan Marinello” en Matanzas. Como profesora de
Filosofía, debía asistir a un evento en Las Tunas. Este comenzaría un lunes y
mi esposo y yo tuvimos la idea, de irnos antes y ver si podíamos encontrar a la
familia de la conserje de mi escuelita rural. Teníamos referencia que se habían
mudado para Yarey de Vázquez. Fuimos a rumbo y los encontramos, nos llevaron a
La Cana, visité mi vieja escuela, pasó un tiempo y un día recibí una carta de
uno de mis alumnos de sexto grado, sabía que había estado en Yarey y quería que
supiera que tanto él, como el otro compañero, se habían hecho maestros. ¡Qué
feliz me sentí, la semilla que había sembrado había germinado en ellos!</p>
      <p> </p>
    </sec>
    <sec sec-type="conclusions">
      <title>
        <bold>Conclusiones</bold>
      </title>
      <p>Al cabo de más de
ochenta años, he revivido en este relato autobiográfico recuerdos de un pasado
ya lejano. La infancia en un hogar que supo sembrar valores. Mis primeros
estudios y la evocación de maestros como Nize Fernández que dejó huellas
imborrables en mi formación. El Colegio Irene Toland al que le debo tanto y
siempre lo sentiré como mío. La Escuela Normal que me dio no solo
conocimientos, sino que me inició en el largo camino del magisterio y me
permitió admirar y respetar a profesores como Mario Castro, que dedicó su vida
a formar nuevas canteras de maestros. Nunca me pesó concluir mis estudios de
maestra en el Curso de Adaptación al Medio Rural, ese fue para mí, mi verdadero
comienzo. Como maestra rural ejercí durante dos años y enseñé a niños y
adultos, pero aprendí una lección de vida. El magisterio es más que una
profesión, es en realidad una vocación.</p>
    </sec>
  </body>
  <back>
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      <title>Referencias bibliográficas</title>
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          <publisher-name>Imprenta P. Fernández y Cía. S. en C</publisher-name>
          <conf-loc>La Habana</conf-loc>
          <year>1953</year>
        </element-citation>
      </ref>
      <ref id="ref4">
        <label>4</label>
        <mixed-citation publication-type="report"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Castro
Ramos</surname><given-names>M. R.</given-names></name></person-group>
Castro Ramos, M. R. (s/f). Escuela Normal de Matanzas 1918-1959. Investigación Inédita.</mixed-citation>
        <element-citation publication-type="report">
          <person-group person-group-type="author">
            <name>
              <surname>Castro
Ramos</surname>
              <given-names>M. R.</given-names>
            </name>
          </person-group>
          <source>Escuela Normal de
Matanzas 1918-1959</source>
        </element-citation>
      </ref>
      <ref id="ref5">
        <label>5</label>
        <mixed-citation publication-type="confproc"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Castro
Ruz</surname><given-names>F.</given-names></name></person-group>
Castro Ruz, F. (1959). Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el acto de apertura del Primer Congreso Nacional de Maestros Rurales efectuado en el Teatro del Palacio de los Trabajadores el 27 de agosto. La Habana. www.fidelcastro.cu</mixed-citation>
        <element-citation publication-type="confproc">
          <person-group person-group-type="author">
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              <surname>Castro
Ruz</surname>
              <given-names>F.</given-names>
            </name>
          </person-group>
          <conf-name>Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en
el acto de apertura del Primer Congreso Nacional de Maestros Rurales efectuado
en el Teatro del Palacio de los Trabajadores el 27 de agosto</conf-name>
          <source>Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en
el acto de apertura del Primer Congreso Nacional de Maestros Rurales efectuado
en el Teatro del Palacio de los Trabajadores el 27 de agosto</source>
          <year>1959</year>
        </element-citation>
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        <label>6</label>
        <mixed-citation publication-type="confproc"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Castro
Ruz</surname><given-names>F.</given-names></name></person-group>
Castro Ruz, F. (1960). Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en el acto de graduación de los maestros voluntarios a su regreso de la Sierra Maestra celebrado en el teatro Auditórium el 29 de agosto, La Habana.  www.fidelcastro.cu</mixed-citation>
        <element-citation publication-type="confproc">
          <person-group person-group-type="author">
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              <surname>Castro
Ruz</surname>
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          </person-group>
          <conf-name>Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro
Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en el acto de graduación de los
maestros voluntarios a su regreso de la Sierra Maestra celebrado en el teatro
Auditórium el 29 de agosto</conf-name>
          <conf-loc>La Habana</conf-loc>
          <year>1960</year>
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        <mixed-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Chárriez
Cordero</surname><given-names>M.</given-names></name></person-group>
Chárriez Cordero, M. (2012). Historias de vida. Una metodología de investigación cualitativa. Revista Griot. Volumen 5. Número 1 Diciembre. Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico: 50-67.</mixed-citation>
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          <year>2012</year>
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      <ref id="ref8">
        <label>8</label>
        <mixed-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Hart,
Dávalos</surname><given-names>A.</given-names></name></person-group>
Hart, Dávalos, A. (2013). En el 50 aniversario de la Campaña de Alfabetización. El Homenaje al Museo Nacional de la Alfabetización y a Eduardo Saborit. En: Eloísa Carreras Varona, Armando Hart Dávalos. Por Esto. La Habana: Casa Editorial Abril: 326-328.</mixed-citation>
        <element-citation publication-type="book">
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              <surname>Hart,
Dávalos</surname>
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            </name>
          </person-group>
          <part-title>En el 50 aniversario
de la Campaña de Alfabetización. El Homenaje al Museo Nacional de la
Alfabetización y a Eduardo Saborit</part-title>
          <source>Eloísa Carreras Varona, Armando
Hart Dávalos. Por Esto</source>
          <publisher-name>Casa Editorial Abril</publisher-name>
          <year>2013</year>
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        <label>9</label>
        <mixed-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Martí
Pérez</surname><given-names>J.</given-names></name></person-group>
Martí Pérez, J. (1975). Maestros ambulantes. José Martí. Obras Completas Tomo 8. Nuestra América. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.</mixed-citation>
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          <person-group person-group-type="author">
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          <publisher-name>Editorial de
Ciencias Sociales</publisher-name>
          <year>1975</year>
        </element-citation>
      </ref>
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    <fn-group>
      <fn id="fn1" fn-type="presented-at">
        <label>1</label>
        <p> El presente
trabajo fue presentado en el VII Coloquio internacional de maestras rurales, de
pueblos originarios, afrodescendientes y africanas en la Universidad de
Catacamas, Honduras, octubre de 2023. Mesa de trabajo: No. 2 Maestras rurales.</p>
      </fn>
      <fn id="fn2" fn-type="other">
        <label>2</label>
        <p> Claudio Ángel
Galindo y Molina (1909-1995). Durante más de 34 años se dedicó por entero a su
labor como educador. En su larga carrera trabajó en diferentes escuelas rurales
y urbanas, fue miembro fundador del Primer Sindicato de Trabajadores de la
Enseñanza.</p>
      </fn>
      <fn id="fn3" fn-type="other">
        <label>3</label>
        <p> El Colegio Irene
Toland fue fundado en la ciudad de Matanzas en el año 1899 por la Iglesia
Metodista Episcopal del Sur con el objeto de ofrecer una educación cristiana a
la juventud cubana. En un inicio era solo para niñas y señoritas, después se
admitieron varones.</p>
      </fn>
      <fn id="fn4" fn-type="other">
        <label>4</label>
        <p> La Casa de
Beneficencia de Matanzas, se fundó en 1840, fue un importante establecimiento
benéfico que brindaba asilo a niños pobres y huérfanos. En la década del 40 del
siglo pasado poseía un kindergarten público con muy buen funcionamiento, así
como instrucción primaria y especial sobre trabajos manuales y tareas del
hogar. Estaba situada en San Carlos entre Manzano y Daoiz, enfrente de donde yo
vivía.</p>
      </fn>
      <fn id="fn5" fn-type="other">
        <label>5</label>
        <p> Escuela Primaria
Anexa a la Normal.  Era la escuela que
servía de laboratorio para la realización de las prácticas docentes de los
alumnos normalistas. Contaba con un profesorado de calidad, capaz de servir de
ejemplo a los estudiantes de la Normal.</p>
      </fn>
      <fn id="fn6" fn-type="other">
        <label>6</label>
        <p> Nize
Fernández.  Fue profesora del colegio
desde el año 1933, graduada del Colegio Buenavista de La Habana, recibió el
grado de Bachiller del Instituto de Gobierno de Matanzas y el de Doctora en Pedagogía de la Universidad de La Habana. </p>
      </fn>
      <fn id="fn7" fn-type="other">
        <label>7</label>
        <p> Saúl Vento
Almohalla. A partir de 1938 entró como profesor auxiliar del Grupo de Ciencias
Sociales Impartió Historia Universal, se desempeñó años más tarde como
Inspector Nacional de Historia. Fue Director Provincial de Educación de
Matanzas y Director del Archivo Histórico de Matanzas. </p>
      </fn>
      <fn id="fn8" fn-type="other">
        <label>8</label>
        <p> Mario Castro Ramos
Fue designado en un inicio en la Escuela Normal de Matanzas como contratado en
el área de Ciencias Sociales, el 4 de marzo de 1960 obtuvo la plaza por
Concurso de Oposición. Se desempeñó varios años con responsabilidades
nacionales en la Formación Emergente de Maestros Populares y la formación de
los mismos como Maestros Primarios. Ocupó cargos en la Dirección Provincial de
Educación en Matanzas.</p>
      </fn>
      <fn id="fn9" fn-type="other">
        <label>9</label>
        <p> San Lorenzo. Ubicado en el macizo
montañoso de la Sierra Maestra. Cuenta con una extensión territorial de 90 km
cuadrado. Limitado al norte por las Mercedes, al sur con el municipio de Pilón,
al este con el municipio de Guamá de la provincia de Santiago de Cuba y al
oeste con Minas del Frío.</p>
      </fn>
      <fn id="fn10" fn-type="other">
        <label>10</label>
        <p> Unión
de Reyes El municipio de Unión de Reyes se encuentra situado al suroeste de la
provincia de Matanzas. </p>
      </fn>
      <fn id="fn11" fn-type="other">
        <label>11</label>
        <p> Bayamo.
Segunda villa fundada en Cuba por Diego Velázquez el 5 de noviembre de 1512 con
el nombre de San Salvador de Bayamo. En la actualidad municipio cabecera de la
provincia Granma. Ciudad rica en historia, es Cuna de la Nacionalidad Cubana,
allí se cantó por primera vez el Himno Nacional de Cuba el 20 de octubre de
1868.</p>
      </fn>
      <fn id="fn12" fn-type="other">
        <label>12</label>
        <p> Caney
de las Mercedes Está situada en el actual municipio Bartolomé Masó Márquez en
la provincia Granma. </p>
      </fn>
      <fn id="fn13" fn-type="other">
        <label>13</label>
        <p> Se las llamaba así
a los miembros de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, que como una prueba de
fuego debían subir cinco veces el Pico Turquino. La Asociación estaba integrada
por una gran masa de muchachos, procedentes de las capas más humildes del pueblo,
que se mantenían en las calles sin trabajar ni estudiar. La primera gran tarea
que Fidel y la Revolución asignaron a la AJR fue la creación de las Brigadas
Juveniles de Trabajo Revolucionario. Los jóvenes se establecieron en
campamentos ubicados en la Sierra Maestra, donde vivían en condiciones de
campaña.</p>
      </fn>
      <fn id="fn14" fn-type="other">
        <label>14</label>
        <p> Puerto Padre
Municipio cubano localizado al norte de la provincia de Las Tunas. El
territorio de Puerto Padre perteneció inicialmente a la Villa De San Salvador
de Bayamo. Posteriormente al crearse el Ayuntamiento de Holguín. y por
necesidad de sufragar los gastos de este se solicitó la concesión de tierras
realengas a vecinos de Bayamo y de Holguín así se mercedaron las primeras
tierras del actual municipio de Puerto Padre.</p>
      </fn>
      <fn id="fn15" fn-type="other">
        <label>15</label>
        <p>  La Cana Hacienda mercedada a fines del siglo
XVIII a Don Diego de la Torre, fue dividida en sitios en 1814 por Don Miguel
Hechevarría, nieto de aquel.  De esa
manera surgieron los cuartones de La Cana, Gertrudis, Vázquez y Yarey.</p>
      </fn>
      <fn id="fn16" fn-type="other">
        <label>16</label>
        <p> El Yarey Provincia
de Las Tunas Municipio Puerto Padre. Se comunica hasta la carretera municipal a
una distancia de 16 km. Adopta su nombre debido a la existencia de un gran
número de palmas de Yarey.</p>
      </fn>
      <fn id="fn17" fn-type="other">
        <label>17</label>
        <p> Vázquez. Está
situado al norte de la provincia de Las Tunas, a unos 35 kilómetros de esta en
el municipio de Puerto Padre. Al este colinda con el Yarey. </p>
      </fn>
      <fn id="fn18" fn-type="other">
        <label>18</label>
        <p> Rabindrath Tagore
(1861.1941) poeta, narrador, dramaturgo, ensayista, nacido en Calcuta, la
India. Se le considera el más importante escritor hindú y un gran humanista.</p>
      </fn>
    </fn-group>
  </back>
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