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        <journal-title>Entretextos. Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe</journal-title>
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      <issn pub-type="epub">2805-6159</issn>
      <issn pub-type="ppub">0123-9333</issn>
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        <publisher-name>Universidad de La Guajira</publisher-name>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5281/zenodo.16790914</article-id>
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          <subject>Pinceladas Regionales/Regional Touches/
Ashajalaammapa’ajat</subject>
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        <article-title>La huella de Elfa Viecco en la educación: una maestra que sembró sueños</article-title>
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          <trans-title>Elfa
Viecco 's impact on education: a teacher who planted dreams</trans-title>
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          <contrib-id contrib-id-type="orcid">0009-0001-0700-1490</contrib-id>
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            <surname>Rutto Martínez</surname>
            <given-names>Alejandro</given-names>
          </name>
          <degrees>Magister</degrees>
          <bio>
            <p><bold>Alejandro Rutto
Martínez</bold>: Administrador de empresas, Universidad de La Guajira; Especialista en
Administración de Programas de Desarrollo Social, Universidad de Cartagena;
Especialista en Desarrollo Humano y Orientación Educativa, Universidad El
Bosque; Especialista en Docencia Universitaria, Universidad Santo Tomás. Magister en Pedagogía de las TIC, Universidad
de La Guajira. <bold/></p>
          </bio>
          <email>arutto@uniguajira.edu.co</email>
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        <label>1</label>
        <institution content-type="orgname">Universidad de La Guajira</institution>
        <institution content-type="original">Universidad de La Guajira, Riohacha, Colombia</institution>
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          <city>Riohacha</city>
          <state>La Guajira</state>
        </addr-line>
        <country country="CO">Colombia</country>
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      <pub-date publication-format="electronic" date-type="pub">
        <day>01</day>
        <month>09</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <pub-date publication-format="electronic" date-type="collection">
        <season>Sep-Dec</season>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>19</volume>
      <issue>38</issue>
      <fpage>300</fpage>
      <lpage>302</lpage>
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          <month>06</month>
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        <copyright-statement>Copyright © 2025, Los/as autores/as</copyright-statement>
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    <sec sec-type="discussion">
      <title>
        <bold>Pinceladas regionales</bold>
      </title>
      <p>
        <disp-quote>
          <p>“Un buen educador es como una
vela: se consume a sí mismo para iluminar el camino de los demás”. Anónimo</p>
        </disp-quote>
      </p>
      <p>Ese hermoso y
cálido pueblo llamado Maicao (La Guajira, Colombia), lleno del polvo de sus
calles sin pavimentar y la brisa que movía las copas de los árboles, era
testigo de una época que marcó un antes y un después en la educación de la
comarca. </p>
      <p>Los vendedores de
helados con sus melódicas campanitas, los gritos de los niños que jugaban en
los patios de las escuelas, y el olor del pan caliente transportado en las
carretillas, formaban parte de un paisaje cotidiano que, para muchos,
representaba una vida sencilla, pero vibrante de historias. </p>
      <p>Una de esas
historias es la de <italic>Elfa Viecco de Cuello</italic>, quien dedicó gran parte de su
vida a transformar ese entorno con su pasión por la enseñanza y su dedicación
incansable.</p>
      <p>Elfa Viecco nació
el 14 de noviembre de 1942 en Camarones, un pequeño poblado de La Guajira a
orillas del Caribe en donde los flamencos rosados se reencuentran para anidar y
procrear dentro de la sinfonía infinita de la vida. </p>
      <p>Desde muy joven, su
destino estuvo marcado por la educación. Se trasladó a Uribia, allí cursó sus
estudios y luego, en 1966, llegó a Maicao donde comenzó su carrera como docente
a los 24 años, desempeñándose en la Escuela Rodolfo Morales. Ese sería el primer
paso de una brillante trayectoria que la llevó a dejar huellas imborrables en
la comunidad educativa.</p>
      <p>En los años 60, en
Maicao, las condiciones de vida eran bastante singulares. Las calles sin
pavimentar, el polvo que invadía el aire y la vida en los barrios populares de
la ciudad daban un contexto complejo para la enseñanza. Sin embargo, para Elfa,
eso no fue un obstáculo, sino una oportunidad para enseñar valores,
conocimientos y amor por la vida. </p>
      <p>A los niños les
transmitió la importancia de trabajar en equipo, de ser responsables y
solidarios, también de divertirse y disfrutar de su infancia. Con entusiasmo,
dirigía los sábados una actividad en la que reparaban los pupitres viejos de la
escuela. Aquel espacio de trabajo colectivo se convertía en una enseñanza en sí
misma. Estos chiquillos, guiados por su maestra, trabajaban arduamente, y al
final de la jornada, ella los premiaba con un paseo a las orillas de la Laguna
de Majupay. Ese era su modo de recompensar el esfuerzo, de sembrar en ellos la
importancia de la dedicación y la gratificación.</p>
      <p>A lo largo de su
carrera, Elfa compartió su vida con varios compañeros y colegas, el profesor
José Cuello Herrera fue quien dejó una huella significativa en su vida personal
y profesional. Junto a él formó una familia, con cuatro hijos: José de los
Reyes, Gabriel José, Elfa Liliana y Antero José, quienes crecieron en la casa
de la calle 7 en el Barrio Santander, un lugar emblemático que se convirtió en
el hogar de la maestra querida por todos. “La casa grande de la seño Elfa” era
como la llamaban, una vivienda que reflejaba su generosidad y calor humano, y
que permanecía abierta a todo aquel que necesitara ayuda.</p>
      <p>Elfa continuó su
carrera en diferentes instituciones educativas de Maicao. Tras su tiempo en la
Escuela Rodolfo Morales, pasó a la José Domingo Boscán, y más tarde a la
escuela Lomafresca, donde trabajó como directora durante varios años. Fue allí,
en esta última institución, donde la comunidad educativa decidió rendirle un
merecido homenaje, rebautizando la escuela como sede Elfa Viecco de Cuello.
Este reconocimiento refleja el cariño de los estudiantes y compañeros, y el
impacto profundo de su labor educativa, que trascendió más allá de las paredes
de las aulas. </p>
      <p>Al hablar de Elfa,
se evoca una mujer que combinaba la sabiduría y la disciplina con una pasión
desbordante por la enseñanza. Rafael Ceballos, exalcalde de Riohacha y uno de
sus muchos estudiantes, recordó con afecto: “era un sol, conjugaba sabiduría y
disciplina con la pasión por la enseñanza. Con ella todos obteníamos más
conocimientos, nos formábamos como buenos seres humanos”. </p>
      <p>El legado de Elfa
es inmenso, no solo porque enseñó ciencias y matemáticas, sino porque enseñó a
ser personas, a vivir en comunidad, a ser solidarios y a luchar por un mundo
mejor.</p>
      <p>Por las calles del
barrio Santander, la memoria de la profesora perdura con fuerza. En cada rincón
de las escuelas en donde trabajó, en cada corazón de aquellos que fueron sus
alumnos, su influencia sigue viva. </p>
      <p>Años después de su
retiro en 2007, y de su posterior partida a la eternidad, la gente aún recuerda
a Elfa con cariño y respeto, y no solo como la profesora, sino como la mujer
que transformó vidas con su amor por la enseñanza y su dedicación incansable.</p>
      <p>En el Maicao de
antaño, con el bullicio cotidiano se daba paso a la atmósfera cálida que Esta
ilustre maestra sabía crear en sus aulas. Cada día, entre risas y cantos de los
niños, ella dejaba en cada uno de ellos una semilla que germinaría con los
años. </p>
      <p>La Sede Elfa Viecco
de Cuello es el testimonio tangible de su legado, un lugar donde generaciones
de niños y jóvenes no solo aprendieron los contenidos de sus materias, sino
también los valores que la profesora promovía en cada clase.</p>
      <p>La seño Elfa, fue
una maestra integral. Se constituyó en un pilar de la educación en Maicao,
dedicó su vida a construir un futuro mejor para los niños de su comunidad. Su
testimonio sigue vivo, en los recuerdos y en las acciones de aquellos que, al
igual que ella, se dedican a enseñar con el corazón. </p>
      <p>En cada esquina, en
cada rincón de Maicao, su nombre se menciona como un paradigma de amor,
dedicación y transformación.</p>
      <p>La maestra Elfa
Viecco nos dejó una lección para todos los tiempos: “la fe en lo que se enseña
enciende la pasión por aprender; la pasión por aprender fortalece la fe en el
futuro”.</p>
    </sec>
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