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      <journal-id journal-id-type="redalyc">673</journal-id>
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        <journal-title>Entretextos. Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe</journal-title>
        <abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Entretextos</abbrev-journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn pub-type="epub">2805-6159</issn>
      <issn pub-type="ppub">0123-9333</issn>
      <publisher>
        <publisher-name>Universidad de La Guajira</publisher-name>
      </publisher>
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    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">10.5281/zenodo.16790800</article-id>
      <article-categories>
        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Artículos/Articles/Aküjialu’u</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Historia de vida de una maestra
enamorada de su profesión<sup><xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></sup></article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>Life
history of a teacher in love with her profession</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-7954-7444</contrib-id>
          <name>
            <surname>García Caballero</surname>
            <given-names>Ángela María</given-names>
          </name>
          <degrees>Doctora</degrees>
          <bio>
            <p><bold>Ángela
María García Caballero: </bold><bold/>Doctora
en Ciencias Pedagógicas. Universidad de Matanzas, Cuba. Vicepresidente de la
Cátedra de Lectura y Escritura de la Universidad de Matanzas. Tutora en el
Programa de Doctorado en Ciencias de la Educación y miembro de la planta del
Programa Maestría en Didáctica de las Humanidades. Ha publicado artículos y
capítulos de libros en Cuba, Colombia, México. Miembro de varias redes
académicas y del proyecto de investigación La influencia de la disponibilidad
en la educación lingüístico/comunicativa en la formación continua del
profesional.</p>
          </bio>
          <email>dr.angelagarcia59@gmail.com</email>
          <xref ref-type="aff" rid="aff1">1</xref>
        </contrib>
      </contrib-group>
      <aff id="aff1">
        <label>1</label>
        <institution content-type="orgname">Universidad de Matanzas</institution>
        <institution content-type="original">Universidad de Matanzas, Cuba</institution>
        <addr-line>
          <city>Matanzas</city>
        </addr-line>
        <country country="CU">Cuba</country>
      </aff>
      <pub-date publication-format="electronic" date-type="pub">
        <day>01</day>
        <month>09</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <pub-date publication-format="electronic" date-type="collection">
        <season>Sep-Dec</season>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>19</volume>
      <issue>38</issue>
      <fpage>66</fpage>
      <lpage>85</lpage>
      <history>
        <date date-type="received">
          <day>16</day>
          <month>03</month>
          <year>2025</year>
        </date>
        <date date-type="accepted">
          <day>02</day>
          <month>07</month>
          <year>2025</year>
        </date>
      </history>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Los/as autores/as</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Los/as autores/as</copyright-holder>
        <license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/" xml:lang="es"><ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/</ali:license_ref>
<license-p>Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas (CC BY-NC-ND 4.0).</license-p></license>
      </permissions>
      <abstract>
        <title>Resumen</title>
        <p>El presente trabajo persigue como objetivo hacer un recorrido por el
quehacer educativo de la autora, destacando su proceso de formación en el
Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech” en las Escuelas en el Campo
del Plan Citrícola de Jagüey Grande, bajo el principio estudio-trabajo, que
implicaba labores de trabajo en el campo en compañía de los alumnos, la
preparación para la enseñanza y la aplicación de los conocimientos adquiridos
en la dirección del proceso docente-educativo en la ESBEC “Primer Congreso
Nacional de Educación y Cultura”. Se incluye el recorrido posterior a su
graduación, en los niveles educativos Medio-Superior y Superior y el trabajo de
promoción de lectura realizado en el Hogar de niños sin amparo familiar de la
barriada La Playa en la ciudad de Matanzas. Se asume la metodología cualitativa
que caracteriza a la historia de vida como expresión de la investigación
biográfica, de tipo descriptiva, cuya importancia radica en describir e
interpretar el relato de la autora en su desarrollo y creación de significados,
al producir la reconstrucción y el seguimiento del hilo conductor que
relaciona, a través del tiempo, unas experiencias con otras en su vida. Cuenta
con la bibliografía actualizada que norma este tipo de estudio. </p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <title>Abstract</title>
        <p>This paper aims
to explore the author’s educational journey, highlighting her teacher training
process within the “Manuel Ascunce Domenech” Pedagogical Detachment at the
Field Schools of the Jagüey Grande Citrus Plan. Her formation followed the
study-work principle, which involved agricultural labor alongside students,
pedagogical preparation for teaching, and the application of acquired knowledge
in leading the teaching-learning process at the “First National Congress on
Education and Culture” Secondary School in the Countryside (ESBEC). The paper
also traces her professional trajectory after graduation, including her work in
the upper secondary and higher education levels, as well as her reading
promotion activities carried out at the shelter for children without family
support in the La Playa neighborhood in the city of Matanzas. The study employs
a qualitative methodology consistent with the life history approach as a form
of biographical research. It is descriptive and emphasizes the importance of
narrating and interpreting the author’s story, focusing on the development and
construction of meaning throughout her life. A central feature is the
reconstruction and continuity of a guiding thread linking different life
experiences over time. The study is supported by an updated bibliography
appropriate for this type of research.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <title>Palabras clave</title>
        <kwd>actividad educativa</kwd>
        <kwd>actividad
axiológica</kwd>
        <kwd>enseñanza</kwd>
        <kwd>escuelas en el campo</kwd>
        <kwd>proceso de formación</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <title>Keywords</title>
        <kwd>educational activity</kwd>
        <kwd>axiological activity</kwd>
        <kwd>teaching</kwd>
        <kwd>field schools</kwd>
        <kwd>teacher training process</kwd>
      </kwd-group>
      <counts>
        <fig-count count="9"/>
        <table-count count="0"/>
        <equation-count count="0"/>
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      </counts>
    </article-meta>
  </front>
  <body>
    <sec sec-type="intro">
      <title>
        <bold>Introducción</bold>
      </title>
      <p>Dicen que recordar
es volver a vivir, y eso hago al redactar este artículo, rememorar mis
experiencias en el ámbito educativo adquiridas durante el tránsito por 50 años
de trabajo vinculados a la hermosa labor de educar a las nuevas generaciones,
dando respuesta a una amable invitación, que me ofrece la oportunidad de dar
testimonio de la grandeza de la obra educacional, de multiplicar lo vivido, con
la esperanza de ser útil y seguir aportando a las nuevas generaciones. </p>
      <p>El presente trabajo
persigue como objetivo hacer un recorrido por el quehacer educativo de la
autora, destacando su proceso de formación en el destacamento pedagógico
“Manuel Ascunce Domenech” en las escuelas en el campo del plan citrícola de
Jagüey Grande, bajo el principio estudio-trabajo, que implicaba labores de
trabajo en el campo en compañía de los alumnos, la preparación para la
enseñanza y la aplicación de los conocimientos adquiridos en la dirección del
proceso docente-educativo en la ESBEC “Primer Congreso Nacional de Educación y
Cultura”. Se incluye el recorrido posterior a su graduación, en los niveles
educativos Medio-Superior y Superior y el trabajo de promoción de lectura
realizado en el Hogar de niños sin amparo familiar de la barriada La Playa en
la ciudad de Matanzas. Se asume la metodología cualitativa [Sánchez, y Murillo,
2021] que caracteriza a la historia de vida como expresión de la investigación
biográfica, de tipo descriptiva, cuya importancia radica en describir e
interpretar el relato de la autora en su desarrollo y creación de significados,
al producir la reconstrucción y el seguimiento del hilo conductor que
relaciona, a través del tiempo, unas experiencias con otras en su vida. Cuenta
con la bibliografía actualizada que norma este tipo de estudio.</p>
    </sec>
    <sec sec-type="intro">
      <title>
        <bold>Desarrollo</bold>
      </title>
      <sec>
        <title>
          <bold>La familia, la lectura y el ejemplo de los buenos maestros, antecedentes importantes en la conformación de mi identidad profesional</bold>
        </title>
        <p>Tuve
la dicha de nacer en el seno de una familia humilde y numerosa, que si bien
carecía de recursos económicos suficientes, llevaba una vida opulenta de amor,
comprensión y riqueza espiritual. Fui el miembro número seis y última de los
hijos de una madre guerrera, cuya máxima en la educación respondía al proverbio
“haz bien y no mires a quién” y con una vocación marcada por compartir lo que
teníamos con otros más necesitados. Y, decididamente, tuve una infancia muy
feliz.</p>
        <p>Inicié mi vida
escolar en la escuela “Amistad Cubano-Vietnamita”, la escuelita primaria del
pequeño pueblo “Juan Gualberto Gómez” del municipio Unión de Reyes. Creo que la
avidez por la lectura, en mi proceso de formación en estas edades tempranas,
constituyó un elemento importante en mi inclinación por el magisterio. </p>
        <p>
          <fig id="f1">
            <label>Imagen 1</label>
            <caption>
              <title>En la Escuela Primaria “Amistad Cubano-Vietnamita</title>
              <p>La autora, al centro, sentada frente al busto de José Martí</p>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf1.png">
              <alt-text>Retrato grupal en la Escuela Primaria “Amistad Cubano-Vietnamita”: estudiantes y docentes posan frente a una bandera cubana; al centro, la autora sentada delante del busto de José Martí</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>La lectura de “La
Edad de Oro”, excelente encuentro con Martí me hizo transitar de la emoción al
reconocimiento de las buenas cualidades humanas. Interioricé que el saber vale
más que la fuerza; que la bondad no entiende de clases ni diferencias raciales,
la igualdad de las personas ante la muerte, independientemente de su posición
social y cómo la ambición desmedida puede destruirlo todo. De modo que los
primeros significados que se actualizaron en mi lexicón mental a través de la
lectura fueron: amistad, descubrimiento, imaginación echada a volar, placer,
sensación de satisfacción por poder leer los libros y apropiarme de sus
cuentos, personajes, argumentos, sentimientos y valores. </p>
        <p>Mi predilección por
la declamación me hacía aprender de memoria, leer, comprender, interiorizar y
sentir para poder transmitir, textos líricos de incalculable valor como Los
zapaticos de rosa y Los dos príncipes, de José Martí; Romance de la niña mala,
de Raúl Ferrer; Mariquita María, anónimo; Caricias, de Gabriela Mistral, entre
otros. </p>
        <p>Mis estudios
secundarios los realicé en la secundaria básica “Hermanos Ameijeiras”. En
octavo grado, mi debut en el club de lectura martiana dirigido por el profesor
de Español-Literatura Efrén Santos, me contagió del humanismo martiano,
descubrí los principios y valores que fui incorporando a mi actuación ante la
vida y que me abrieron las puertas a la presentación de una ponencia en el III
Seminario Nacional de Estudios Martianos, celebrado en el año 1972 en La
Academia de Ciencias de Cuba.</p>
        <p>Con apenas 13 años
defendí una ponencia en la comisión presidida por Herminio Almendros Ibáñez<sup><xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref></sup> y Raúl Ferrer
Pérez<sup><xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref></sup>. Mezcla de
incredulidad y máximo placer me produjo conocer a los autores de libros y
poesías que amaba como “Había una vez” y “Oros viejos”, del primero y “Romance
de la niña mala”, del segundo; y a pesar del nerviosismo pude transmitir la
esencia de la ponencia y llevar de regreso los regalos de Herminio que con mano
temblorosa premió con su firma mi agenda y un pequeño poema de Raúl Ferrer.</p>
        <p>
          <fig id="f2">
            <label>Imagen 2</label>
            <caption>
              <title>La autora exponiendo en el III Seminario Nacional de Estudios Martianos</title>
              <p>La Habana. Academia de Ciencias de Cuba. 1972</p>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf2.png">
              <alt-text>Retrato en blanco y negro de la autora en tres cuartos, cabello recogido y mirada hacia la izquierda; fondo arquitectónico desenfocado</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>En el año 1974,
inicié mi décimo grado en la ESBEC<sup><xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref></sup>
“Rebelión de Triunvirato”. El encuentro con una profesora amante de la lectura
y de la literatura, Olga Caudales, me enamoró de “El Ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha”, apenas podía contener las carcajadas y muchas veces me
preguntaron, qué estaba leyendo que me mantenía en el rostro una sonrisa. La
entrañable amistad de Quijote y Sancho, el ideal de justicia del Quijote, la
evolución paulatina que van sufriendo estos personajes me trasmitió la armonía
en la conformación del ideal, de la fe, de la proyección hacia el futuro, hacia
lo trascendental. Quijotismo no es locura “…es ser casto en las palabras,
liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos,
caritativo con los menesterosos y finalmente, mantenedor de la verdad, aunque
le cueste la vida defenderla” [Aguirre, 1971: 156]. La obra me acompañó todos
los días, en todo momento, en cualquier lugar y para siempre.</p>
        <p>Precisamente,
porque la lectura me acompañó durante toda la vida como fuente de principios y
valores, también insidió en la selección de mi carrera, licenciatura en
educación español-literatura, vocación reforzada por los excelentes profesores.
Y fue en este grado en el que me incorporé al Destacamento Pedagógico “Manuel
Ascunce Domenech” (DPMAD)</p>
      </sec>
      <sec>
        <title>
          <bold>El Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”5, columna vertebral de mi formación profesional pedagógica</bold>
        </title>
        <p>Once
años después de declarar a Cuba territorio libre de Analfabetismo<sup><xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref></sup>,
se hizo necesario librar otra gran batalla en el campo educacional, había que
crear otra fuerza capaz de superar los nuevos desafíos que imponía la explosión
de matrícula en las educaciones primaria, media y media superior, a partir de
la notoria carencia de profesores para estos niveles y la necesidad de
titulación del elevado número de docentes en ejercicio. </p>
        <p>El
4 de abril de 1972, en el acto de clausura del II Congreso Nacional de la Unión
de Jóvenes Comunistas, el comandante en jefe de la revolución cubana, Fidel
Castro Ruz, hace un llamamiento a los jóvenes egresados de décimo grado para
integrar el Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”, hecho que marcó
un momento de especial significación en el proceso de formación de maestros y
profesores en la Cuba revolucionaria.</p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>¿Y cómo vamos a resolver el problema de los profesores de
secundaria básica, si este año se inician 40 nuevas escuelas, si en el año 1973
no menos de 120; si cada escuela lleva no menos de 40 profesores; si aumenta el
número de alumnos, no solo de escuelas secundarias sino de alumnos? ¿Cómo
resolver este problema? (…) Hay que desarrollar, a  través de las organizaciones estudiantiles y
de la Juventud, un movimiento de captación de jóvenes de décimo grado para que
marchen a enseñar a las secundarias en el campo, bajo la dirección de
profesores con más experiencia, e inscribiéndose en el Instituto Pedagógico (…)
Es decir, iniciar un amplio movimiento con esos jóvenes, que combinarían
también la enseñanza en la secundaria con el estudio superior en el Pedagógico
(…). </p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>Esa es la única fórmula mediante la cual nosotros podemos resolver
el problema del déficit de 18 000 profesores que vamos a tener en el año 1976.
[Castro, 1972: 65-66]. </p>
        <p>Según De Jesús (2010), a la par de este llamado
a la juventud cubana se van construyendo las primeras escuelas, ubicadas
estratégicamente a lo largo y ancho del país (ESBECs e IPUECs<sup><xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref></sup>) y
específicamente, en el caso de Matanzas, en el Plan Citrícola de Jagüey Grande
y para el IV contingente se construye también la Filial Universitaria “Alberto
Fernández Montes de Oca”<sup><xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref></sup></p>
        <p>Durante
los meses siguientes la Dirección del MINED y los tres institutos pedagógicos
existentes en el país, se dieron a la tarea de conformar los planes de estudio
en un nuevo diseño curricular donde se combinaba el estudio con el trabajo, a
partir de la incorporación de estos jóvenes como docentes de las recién creadas
escuelas en el campo, con el fin de graduarse como profesores de la educación
general media en un período de estudios de 5 años.</p>
        <p>Ante la convocatoria del líder histórico de la
revolución cubana, la respuesta de los jóvenes cubanos no se hizo esperar y en
arrolladora fuerza los egresados de décimo grado integraron, desde el 1972 al
1981, las filas de los cinco primeros contingentes del DPMAD. El 19 de mayo de
1972, se creaba en todo el país el I Contingente del DPMAD, como homenaje a la
caída del Héroe Nacional José Martí y en Matanzas se celebraba en la ESBEC “I
Congreso Nacional de Educación y Cultura” con la presencia del presidente
Osvaldo Dorticós y otros dirigentes nacionales y provinciales. Muy lejos
estábamos todos de imaginar, la gran epopeya educacional de la que seríamos
protagonistas. </p>
        <p>En la provincia de Matanzas, se incorporó a los
diferentes contingentes del DPMAD una cifra aproximada de 1468 estudiantes.
Entre ellos, 573 del 4to contingente. En mi caso personal, fui uno de los 573
estudiantes matanceros que se incorporaron al IV contingente del Destacamento
Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, en el curso escolar 1975-1976. nadie dudó
en poner en primer lugar los intereses sociales, antes que los personales, para
responder a un llamado de la patria, aun cuando, por nuestra corta edad,  no éramos del todo conscientes de la
responsabilidad que enfrentaríamos.</p>
        <p>Nos preparábamos en una sesión en la Filial
Pedagógica Universitaria de Torriente “Alberto Fernández Montes de Oca” y en la
sesión contraria impartíamos clases en las ESBECs del territorio. La formación
académica de nuevo tipo combinaba la preparación científico- docente, una
sólida cultura general, el principio estudio-trabajo<sup><xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref></sup> y una eficiente
labor de extensión universitaria que se caracterizó por la práctica masiva de
las manifestaciones culturales y deportivas.</p>
        <p>Los planes de estudio estaban organizados en
cinco años, divididos en semestres, en el primer año con cuatro asignaturas, la
formación psicológica y pedagógica se integraban en una asignatura común a
todos llamada psicopedagogía que duró los tres primeros años, las  humanidades recibieron (español, historia e
inglés), además de las asignaturas matemática, español y problemas del mundo
actual; en los años siguientes se incorporaron el resto de las asignaturas de
las disciplinas, estudios literarios, estudios lingüísticos y la didáctica. Así disfrutamos de una sólida preparación
científica. </p>
        <p>
          <fig id="f3">
            <label>Imagen 3</label>
            <caption>
              <title>Acto de apertura de la Jornada Científico-Estudiantil de la Filial, 1979</title>
              <p>La autora en el pódium haciendo uso de la palabra</p>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf3.png">
              <alt-text>Acto de apertura de la Jornada Científico-Estudiantil (1979): la autora habla desde el pódium; a su lado, una mesa con participantes en el escenario; al fondo, un cartel con el lema “Esforzarse más… para ser mejores estudiantes, mejores revolucionarios”</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>Se coincide con Héctor (2024), cuando plantea que “Nuestra formación académica
fue de excelencia, con mucho peso en la investigación”
[5]. Especial significado tenían las
jornadas científicas estudiantiles, los juegos deportivos universitarios y los
festivales de artistas aficionados. En el V festival nacional de artistas
aficionados de la FEU obtuve mención especial por la mejor actuación femenina
del festival, en el rol de narradora de una trilogía de cuentos de Onelio Jorge
Cardoso, el cuentero mayor de Cuba y participé como bailarina en una revista
musical que representó a Matanzas y a nuestra Filial en el XI Festival Mundial
de la Juventud y los estudiantes, en 1978, en La Habana. Las visitas a museos
en la ciudad de La Habana y Trinidad, la participación en ciclos de conferencias
de importantes intelectuales cubanos, las rutas de la historia, todas estas
actividades recibieron un despliegue de tesón y voluntad que fueron acompañados
de excelentes resultados.</p>
        <p>Participamos
también en el movimiento de las mil bolsas para la creación de los viveros del
plan citrícola, los chequeos de emulación por la obtención del Tanque de la
Victoria,  la realización de la caminata
de los 62 km como homenaje al heroísmo de Playa Girón y las donaciones de
sangre de la Filial Pedagógica “Alberto Fernández Montes de Oca”, lo que le
valió a la provincia la condición de vanguardia nacional en este rubro. Todas
estas actividades signaron nuestro compromiso con la educación y la Revolución.</p>
      </sec>
      <sec>
        <title>
          <bold>Mi primer día de clases, mi primera escuela rural: la magia de sentirme maestra</bold>
        </title>
        <p>Me sentía muy orgullosa
de ser miembro del IV Contingente del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce
Domenech”, por lo que, durante la última semana de agosto de 1975, me había
preparado conscientemente para entrar a clases, por primera vez, como profesora.
Sabía que la tarea encomendada debía ser cumplida; pero no imaginaba que fuese
a ser ubicada en la escuela vocacional “Primer Congreso Nacional de Educación y
Cultura”, en la zona rural de Torriente del municipio Jagüey Grande, proyecto
educativo y productivo más grande de Cuba en cuanto a magnitud y geografía,
creada con el objetivo de la vinculación del estudio-trabajo en el campo, para
la producción de alimentos. </p>
        <p>Aquella
escuela tenía una bella historia, debía su nombre al Ier Congreso Nacional de
Educación y Cultura celebrado el 23 de abril de 1971, una de las citas más
relevantes efectuadas en Cuba, que convocó a la sociedad cubana a reflexionar y
discutir sobre el tema de la educación, en un momento en que se había vencido
al analfabetismo y se proyectaban nuevas metas; esta escuela fue la primera
institución educativa construida en el territorio e inaugurada el 25 de abril
de 1971, fue sede del acto de
creación del I Contingente del DPMAD el 19 de mayo de 1972, y justamente en esa
escuela trabajaría con estudiantes
catalogados como los mejores de la provincia. </p>
        <p>El trabajo de esta ESBEC se organizaba en dos sesiones: una de docencia
y la otra de trabajo de sus estudiantes en el campo en las labores agrícolas,
lo que implicaba una organización similar para los miembros del Destacamento
Pedagógico insertados en esta escuela, los que daban clases por la mañana,
recibían la formación por la tarde en la Filial Universitaria y viceversa. En
la sesión en que impartíamos docencia y luego de regresar de la filial,
realizábamos la guardia docente, acompañábamos a los estudiantes a las labores
agrícolas, organizábamos el comedor, los llevábamos al médico, participábamos
en todas las actividades de la escuela. </p>
        <p>Durante la última semana de agosto de 1975, recibimos una preparación
concentrada en la ESBEC “Vitalio Acuña” a manera de preparación, para iniciar
el curso escolar. Finalmente llegó el 1ero de septiembre, los
estudiantes esperaban por la clase y yo me debatía en la orientación de mis
próximos pasos, solo contaba con mis dudas, mi planeamiento, mi borrador, mis
tizas y con la experiencia de mis 15 años, durante los cuales fui la niña más
pequeña y mimada de la casa. </p>
        <p>Y llegó el momento más
temido. Recuerdo la boca reseca, los fuertes latidos de mi corazón, la
resistencia al andar y a mi compañera de destacamento, Norma Suárez, quien me
empujaba cariñosamente hacia el aula ocultando su propio miedo. Entré muy
lentamente, con la expresión de quien sabe muy bien lo que hace; pero deseosa
de salir corriendo de allí, a toda prisa. </p>
        <p>A mis buenos días,
respondieron las voces de 35 caritas de 12 años, deseosas de escuchar a la
maestra, plenamente confiadas en su sapiencia, pendientes de cada palabra,
atentas a las preguntas, solícitas ante cualquier reclamo, seguras de que en
aquel preciso instante no existía alguien o algo más importante que ella.</p>
        <p>Y ya no hubo más lugar
para las dudas; poco a poco el amor al magisterio ahuyentó al miedo, a la
inseguridad, a la niña más pequeña y mimada de la casa, enamoró a mi sentido de
pertenencia y abrió para siempre las puertas del aula a esta maestra de 50 años
de experiencia, que en su primer día de clases estuvo tan lejos de imaginar,
que ese día, la magia de sentirse maestra, definiría su vida para siempre.</p>
        <p>En estas escuelas en el
campo los estudiantes se mantenían en régimen interno durante 15 días, recibían
la docencia en una jornada y trabajaban en las labores agrícolas en la sesión
contraria, en la chapea, regadío y recogida de críticos que aportarían grandes
beneficios a la población y para la exportación. Luego, salían de pase durante
un fin de semana hacia sus hogares. </p>
        <p>En esta escuela
enfrenté la realidad de la vida de adulta al frente de tres grupos de séptimo
grado impartiendo la asignatura español-literatura, y con ello las primeras
falencias a resolver para estar a la altura de mis alumnos. Acostumbraba a
recibirlos con un beso cada vez que regresaban del pase, como muestra de cariño
y de bienvenida a la escuela. Mis niños, como los llamaba, eran todos
extremadamente cariñosos, inteligentes y con un buen desarrollo del lenguaje y
la expresión oral. Una estudiante, Ercilia Argüelles, se destacaba por el
esmerado uso del lenguaje culto como resultado de su formación familiar, lo que
la ubicaba entre una de mis preferidas. Ese lunes, Ercilia llegó muy contenta
del pase y me hizo una solicitud:</p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__Profesora, Ángela, ¿pudiera
usted regalarme un ósculo? </p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Inmediatamente me puse a
pensar, ¿y qué será un ósculo? En mis 15 años de vida nadie me había pedido
algo semejante. Un sentimiento de ignorancia me invadió y sin preguntarle nada
me incliné hacia ella y le deposité en la mejilla el acostumbrado beso de bienvenida.
</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Mi sorpresa fue grande cuando
Ercilia, completamente feliz, comenta a sus compañeros: </p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__Estaba segura de que mi
profe de español sabía lo que es un ósculo, porque los demás profesores no
saben de lo que estoy hablando. Y muy alegre continuó saludando.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Me sentí cada vez más
confundida, pues estaba segura de que no le había dado nada que tuviera que ver
con aquella palabra rara. Rápidamente corrí en busca de mi mejor amigo, el
diccionario, a quien constantemente mis niños me hacían acudir en busca de ayuda,
en el que encontré la respuesta: ósculo significa beso de afecto.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>Sentí un gran alivio al darme cuenta de que el amor a mis alumnos me había
salvado de decepcionar a una de las mejores estudiantes; pero comprendí que
cada día se puede aprender algo nuevo de cualquiera de las personas que nos
rodean y que hay que estar enriqueciendo constantemente la competencia léxica
para poder ser modelo lingüístico en la profesión pedagógica.</p>
        <p>
          <fig id="f4">
            <label>Imagen 4</label>
            <caption>
              <title>La autora impartiendo clases en séptima grado en la ESBEC “Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura” 1975</title>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf4.png">
              <alt-text>Aula de séptimo grado en la ESBEC “Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura” (1975): la autora de pie junto al pizarrón mientras numerosos estudiantes levantan la mano desde sus pupitres.</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>También
me enfrenté a situaciones difíciles que por mi corta edad no sabía cómo
resolver. Siempre fui al médico de la mano de mi mamá,
quien se encargaba de explicar mis síntomas, los primeros auxilios recibidos en
la casa, la evolución de la enfermedad, y de responder cualquier tipo de
pregunta que el médico pudiera hacer. Pero esta vez, iba al frente de una
guagua repleta de estudiantes de séptimo grado con diarreas agudas, motivadas
quién sabe por qué. Solo yo sabía la falta que en el aquel momento me estaba
haciendo mi mamá.</p>
        <p>Mi baja estatura y los 3 o 4 escasos años que me separaban de mis
estudiantes, me hacían pasar a cada rato por momentos difíciles. Cuando
llegamos al hospital de Jagüey Grande, el médico nos observó a todos y muy
preocupado comentó:</p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>_ ¿Cómo es posible que nos
envíen a todos estos niños sin una persona mayor al frente?</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Muy contrariada le contesté:</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__ La profesora soy yo.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>El médico me miró sorprendido
y volvió a preguntar:</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__ ¿Pero qué edad tienes tú?</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>A lo que respondí rápidamente.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__ 15 años, pero es suficiente
para cuidar a mis alumnos.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>El médico sonrió y comenzó a
realizarme preguntas. Todas fueron respondidas porque teníamos una vida tan
ligada a los estudiantes que era como si nos preguntaran por nuestra propia
vida. Cuando nos fuimos a retirar, el médico me puso su brazo sobre los hombros
y a manera de reconocimiento me dijo:</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>__Con una profesora como
usted, cualquier estudiante puede darse el lujo de enfermarse.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Muy lejos estaba el médico de
imaginarse que llegando a la escuela comenzaron mis diarreas, y aunque todos
pensaron que la causa era la misma que había motivado estos síntomas en mis
alumnos, yo sabía que se trataba del impacto de un proceso de crecimiento
profesional ante la vida.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>También aprendí en la práctica
educativa a corregir mis métodos y procedimientos pedagógicos a partir del
comportamiento de mis estudiantes. Uno de los más queridos, Lázaro, sin
siquiera imaginarlo, me dio una lección de vida.</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>Vi venir a Lázaro
por el pasillo y sentí la necesidad de interesarme por su salud, porque sabía
que había estado enfermo. Me había sido asignado en la labor de tutoría y
siempre estaba al tanto de sus resultados académicos y de su desempeño. Lo
llamé, se jiró y me contestó en actitud defensiva: </p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>
          <disp-quote>
            <p>_¿Y ahora qué fue
lo que hice? ¿cuál es la causa del nuevo regaño?</p>
          </disp-quote>
        </p>
        <p>La actitud de Lázaro me dejó confundida, porque
decididamente era la manifestación inequívoca de la percepción de este alumno
sobre mi estilo comunicativo. Repasé hasta donde pude mis conversaciones con
Lázaro y solo hallé reclamaciones, llamadas de atención, alertas pedagógicas y
ningún rastro del afecto y la estimación que le profesaba, ni de las cualidades
positivas de su personalidad. Descubrí mi tendencia a destacar más sus
dificultades que sus logros, a utilizar más la reprobación que la estimulación.
</p>
        <p>La autorreflexión oportuna acerca de aquella crítica,
no consciente, encontró respuesta en un cambio radical en mi estilo
comunicativo con mis alumnos, que marcó una pauta a seguir en los días
iniciales de mi labor pedagógica profesional y durante la vida y me aseguró el
respeto, la admiración y el afecto de quienes me rodean.</p>
        <p>Cada vez que pienso en
el lugar que ocupa la escuela en el campo “Ier Congreso Nacional de Educación y
Cultura” en mi corazón, las palabras me parecen inexactas, imprecisas e
inexpresivas. Son tantos y tan fuertes los sentimientos, que resulta difícil elegir
alguna que pueda sintetizarlos. Cuando pienso en mi extrema juventud al llegar
como profesora a Congreso y lo perdurable de su significación, me resulta
inevitable pensar en mi percepción sobre esta escuela, en un antes y un
después, en un fue y en un es. Allí aprendí la fuerza perdurable de la
educación, a sentirme maestra, a beber del ejemplo de profesionales paradigmas
de la pedagogía del amor. Allí construimos puentes de amistad, formamos hombres
aptos para su inserción eficiente en la sociedad. </p>
        <p>Fue en Congreso donde conocí el amor a la profesión y donde me enamoré de
mi escuela, de mis compañeros de trabajo, de mis alumnos y de mi profesión. Fue
Congreso la fragua donde se forjaron mis intereses profesionales, la cuna donde
descansaron mis primeros sueños, la sabia que nutrió mi espíritu y mi voluntad,
la brújula que guio mi actuación ante la vida.</p>
        <p>Y ese fue el inicio, el cimiento de lo que hoy representa el “Congreso” y
de lo que llegará a ser. Cada encuentro del 10 de octubre nos une, porque esta
fecha, en sí misma, es historia cubana; porque fortalece nuestros lazos y hace
indestructible nuestra amistad; porque compartimos sueños comunes y escribimos
juntos una nueva página en su legado imperecedero. Cada 10 de octubre
reafirmamos nuestras promesas de amarnos siempre, de hacer presente un pasado
glorioso, de mantenernos firmes en el compromiso educativo ante los desafíos
del tiempo y de permanecer unidos, a pesar de todo.</p>
        <p>Por eso, cada vez que pienso en el lugar que ocupa Congreso en mi corazón,
encuentro mil razones para asistir cada 10 de octubre, porque es mi primera
escuela, es el reencuentro con mis niños y mis maestros, es amor verdadero, es
sentimiento vital, es necesidad imperiosa de educar, es magia contagiosa de la
unión entre el deber y la amistad, porque, en fin,  “Congreso” fue, es, y  será siempre, el bastión en la “construcción
de mi identidad profesional” Leite (2011).</p>
        <p>
          <fig id="f5">
            <label>Imagen 5</label>
            <caption>
              <title>Encuentro de celebración de los 25 años de la ESBEC “Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura” en dicha escuela, 1996</title>
              <p>La autora al centro, vestido blanco con encaje azul</p>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf5.png">
              <alt-text>grupo numeroso de exdocentes y exalumnos posando en interior; la autora al centro con vestido blanco y encaje azul</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
      </sec>
      <sec>
        <title>
          <bold>Graduación y reencuentro con nuevos escenarios rurales</bold>
        </title>
        <p>Después de 5 años
de preparación y de práctica educativa, como criterio valorativo de la verdad,
me gradué de profesora de Educación General Media. Especialidad
Español-Literatura (1980). Mucho me costó separarme de mi filial, profesores,
compañeros de estudio, estudiantes y compañeros de trabajo de aquella escuela
rural.</p>
        <p>Y llegó el momento de agradecer, desde mi profesión, a todos aquellos que
dejaron su más profunda huella en mi formación profesional. Una vez
graduada en 1980, continúe mis estudios universitarios de Licenciatura en
Educación, título que obtuve en el Instituto Superior Pedagógico “Juan
Marinello Vidaurreta” en 1982, fecha en la que me incorporé a la Educación
Superior en esta misma institución pedagógica, luego Universidad Pedagógica
“Juan Marinello Vidaurreta” de Matanzas y actual Universidad de Matanzas.</p>
        <p>En este
nuevo espacio de formación obtuve las categorías académicas Máster en Educación
y Profesora Titular y la categoría científica Doctor en Ciencias Pedagógicas y
ocupé diferentes responsabilidades que contribuyeron, sin lugar a dudas, a una
mejor actuación profesional: Vicedecana de
Investigación, Postgrado y Relaciones Internacionales durante cinco años en la
Facultad de Español y Lenguas Extranjeras (1985-1990), Vicedecana docente en
las facultades de Español y Lenguas Extranjeras, Educación Media Superior, y en
la Facultad de Profesores Generales integrales, (1991-2004), Vicerrectora
Docente por sustitución (2004-2005), Asesora Principal de la Misión Sucre en
Portuguesa, Venezuela (2005-2007), Directora de la escuela de peruanos del
Nuevo Programa de Formación de Médicos en el Polo Científico de Jagüey Grande
(2007), Jefa del Equipo Metodológico Provincial del Nuevo Programa de Formación
de Médicos (2008-2009), Jefa de Departamento de
Español-Literatura 2011-2017.
Coordinadora de la carrera y Miembro de la Comisión Nacional de Carrera
(2017-2020) y Profesora del Departamento Español-Literatura. </p>
        <p>Para mi
gran satisfacción, el trabajo de superación postgraduada y de atención
metodológica a las escuelas, me trajeron de vuelta a mi Filial Pedagógica,
aquella en la que había estudiado durante 5 años y a las ESBECs e IPUECs, pero
desde otra perspectiva. Ahora regresaba la profesora que impartía clases a los
estudiantes de nuevos contingentes pedagógicos de la Licenciatura en Educación
en la especialidad español-literatura, que impartiría las diferentes figuras de
posgrado y que visitaría las escuelas rurales para la preparación metodológica
de los profesores.  </p>
        <p>
          <fig id="f6">
            <label>Imagen 6</label>
            <caption>
              <title>La autora en sesión de trabajo metodológico en la escuela “José Luis Dubrocq”, 1982 (a la derecha)</title>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf6.png">
              <alt-text>Sesión de trabajo metodológico en la escuela “José Luis Dubrocq”, 1982: la autora (a la derecha) sentada, observa un documento que sostiene otra docente de pie.</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>Allí compartí conocimientos, experiencias y emociones
con mis compañeros de aula que ahora eran mis alumnos de posgrado, con mi
primera tutora  de la ESBEC “Primer
Congreso Nacional de Educación y Cultura”, Aurora Oviedo, Jefa de la Cátedra de
Español-Literatura, quien jugó un papel esencial en mi formación; con una de
mis hermanas mayores, que era profesora de Español-Literatura no titulada, a la
que entregué el título de Licenciatura en Educación Español-Literatura y fui la
tutora de muchas tesis de maestría de mis antiguos compañeros de aula.</p>
        <p>Y este proceso de dar, después de tanto recibir, me
permitió tener una comprensión, representación y ser consciente de los valores,
principios y prácticas que guían el propio trabajo docente, de establecer
relaciones sólidas con colegas, estudiantes y padres para crear un entorno de
aprendizaje enriquecedor, inclusivo y receptivo, de respeto a la diversidad,
las diferentes culturas, así como la búsqueda de soluciones colaborativas a los
desafíos. Y esta experiencia única y reconfortante, fue decisiva en la consolidación
de mi identidad profesional y me hizo sentir humanamente mejor. </p>
        <p>En el
año 2005, cumpliendo acuerdos establecidos en el Convenio de Cooperación
Cuba-Venezuela, me desempeñé como asesora principal de la Misión Sucre en el
estado portuguesa, hasta el año 2007. La misión Sucre es una de las misiones
bolivarianas nacida del Plan Extraordinario Mariscal Antonio José de Sucre,
alternativa basada en la municipalización de la educación universitaria, con el
objetivo de erradicar la exclusión de los bachilleres sin cupo, orientada hacia
el desarrollo endógeno y sustentable de cada una de las regiones, de manera que
los espacios educativos se expandieran a todos los ámbitos de la vida social,
en entornos urbanos y rurales, y no fueran exclusivas de las aulas Martínez, Sánchez y
Villalobos, (2006).</p>
        <p>En este contexto, realicé la labor de asesoría de los
procesos de formación de pregrado y posgrado en las aldeas universitarias,
urbanas y rurales, las universidades experimentales e Institutos Tecnológicos
del estado portuguesa con el objetivo de establecer la sinergia institucional.  </p>
        <p>
          <fig id="f7">
            <label>Imagen 7</label>
            <caption>
              <title>Estudio de especialización en lengua materna impartido a maestros y profesores de dicha asignatura en los diferentes niveles de educación en el estado portuguesa, en la República Bolivariana de Venezuela, 2013. (La autora sentada al centro)</title>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf7.png">
              <alt-text>Grupo de docentes con certificados tras un estudio de especialización en lengua materna (Estado Portuguesa, Venezuela, 2013); la autora sentada al centro, frente a un mural y banderas venezolanas.</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>Durante mi estancia en Venezuela logramos abrir 19
programas universitarios en portuguesa con especial atención al Programa
Nacional de Formación de Educadores y Medicina Integral Comunitaria.</p>
        <p>De regreso a Cuba, me incorporé,
durante el 2008, como directora de la escuela en el campo “Pedro Albizu Campo”
de estudiantes peruanos que se preparaban en el curso premédico para
incorporarse posteriormente al Nuevo Programa de Formación
de Médicos (NPFM) en el Polo Científico de Jagüey Grande y durante el 2009 me
desempeñé como jefa de La Comisión Metodológica de este programa, asesorando a
las escuelas de estudiantes de diferentes nacionalidades.</p>
      </sec>
      <sec>
        <title>
          <bold>Encuentro con los niños del Hogar “Flores de la Sierra” de la comunidad La Playa</bold>
        </title>
        <p>Siempre tuve la preocupación por la formación
de lectores desde las edades más tempranas. generalmente, el primer acercamiento a la lectura se
realiza por la vía de la relación con los padres, con la familia, cuando se
comparte el amor maternal a través de la lectura de los libros infantiles,
momentos que dejan huellas imborrables porque permiten al niño el
fortalecimiento de los lazos afectivos, el disfrute de la lectura, el encuentro
con la fantasía, a la vez que se enriquece su capacidad cognoscitiva y se les
prepara para nuevas adquisiciones García, Jiménez y Perera (2013).</p>
        <p>Pero los niños, del hogar “Flores de la Sierra” de la comunidad La Playa, por
circunstancias desfavorables de la vida, en ese especial momento en la
formación como lectores, no pudieron disfrutar del privilegio familiar y su
encuentro con la lectura se desarrolló en espacios docentes en los cuales<bold> </bold>los
elementos formativos e informativos, predominaban, obviando la esencia
lúdico-estética de la lectura.</p>
        <p>Por esta razón,
cuando tuve conocimiento de los resultados del diagnóstico realizado por mi
Facultad, en el hogar de niños sin amparo familiar “Flores de la Sierra” de la
comunidad La Playa, del municipio Matanzas -niños
procedentes de entornos urbanos y rurales, muy sensibles, necesitados de afecto
y atención, en muchos de los casos con necesidades en el orden del aprendizaje,
en la ortografía y con poca motivación hacia la lectura y el cálculo-, me
incorporé al proyecto “por un empleo sano del tiempo libre”.</p>
        <p>Con la participación de otros profesores y de mis estudiantes, concebí un sistema
de actividades de promoción de lectura con carácter lúdico para contribuir a la formación integral, de estos niños, que estuvimos
implementando durante 4 años, segura de que: “El que lee…nunca está solo,
ensancha su horizonte espiritual, desarrolla de forma especial la imaginación,
comprende mejor la realidad, está en mejor disposición de transformar esa
realidad, (y) afina de manera particular los procesos de pensamiento análisis,
síntesis, generalización y abstracción, Rodríguez,
López y Galloso (2009).</p>
        <p>El núcleo central
de las actividades lo constituyó la promoción de lectura, se partía de un texto
que determinaba la temática a trabajar y del cual se derivaban las demás
actividades, en función de una actuación intencional de carácter lúdico y
creativo, para transformar actitudes individuales y colectivas en torno a la
lectura y al libro y realizar una labor transformadora con respecto a las
carencias detectadas en el diagnóstico inicial.</p>
        <p>
          <fig id="f8">
            <label>Imagen 8</label>
            <caption>
              <title>Actividades de lectura en el Hogar de niños sin amparo familiar “Flores de la Sierra” (La autora a la izquierda, en el suelo, frente al televisor)</title>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf8.png">
              <alt-text>Actividad de lectura en el Hogar de niños sin amparo familiar “Flores de la Sierra”: la autora, sentada en el suelo frente al televisor, coordina un círculo de niñas y niños que sostienen figuras de papel.</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>Se realizaron
actividades que transitaron por las funciones de la lectura desde la
lúdico-estética, como función esencial hasta<bold> </bold>las derivadas o secundarias,
formativa e informativa, que permitieron perfeccionar el componente interactivo
de la comunicación en grupo, lo que implicó la organización de estas desde la
lectura extensiva (más general), para incentivar el deseo de leer, hasta
actividades de lectura intensiva
(profunda) del texto, para el análisis, la interpretación y valoración. En tal
sentido, resultó importante el trabajo de promoción y animación, sustentado en
las categorías: actividad y comunicación.</p>
        <p>
          <fig id="f9">
            <label>Imagen 9</label>
            <caption>
              <title>Premiación en la celebración del Festival del Libro y la Lectura en el Hogar de niños “Flores de la Sierra”, 2012. (La autora al centro)</title>
            </caption>
            <graphic xlink:href="2805-6159-Entretextos-19-38-66-gf9.png">
              <alt-text>Premiación del Festival del Libro y la Lectura en el Hogar de niños “Flores de la Sierra” (2012): grupo de niñas, niños y adultos posan con medallas y obsequios; la autora al centro</alt-text>
            </graphic>
          </fig>
        </p>
        <p>El desarrollo de estas actividades con carácter lúdico, además de
motivar a los niños hacia la lectura: favoreció un clima positivo, relajado,
distendido, de confianza  e intercambio
mutuo, incitó a la participación, pues durante las actividades los niños se
involucraron de una manera activa en el proceso; propició la aplicación de sus
conocimientos con respecto al tema tratado; permitió trabajar contenidos con
dificultades, además de afianzar y repasar los contenidos aprendidos; generó
placer, a través de la lectura, el cálculo matemático, el juego, el baile y la
creación artística, al mismo tiempo que desarrolló la creatividad y la
imaginación, fravoreció la comunicación, la integración y la cohesión grupal,
hizo de los niños protagonistas del acto de lectura y comunicación, y
transformó al equipo de promotores-docentes, profesores, educadoras del hogar,
estudiantes de español-literatura, niños y director de hogar en una gran
familia.</p>
      </sec>
    </sec>
    <sec sec-type="conclusions">
      <title>
        <bold>Conclusiones</bold>
      </title>
      <p>Sin lugar a dudas, mi tránsito por el
Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech” me hizo reflexionar sobre
cómo llegué al proceso de formación y cómo salí una vez graduada: Llegué
curiosa, expectante, pero con el entusiasmo de mis años juveniles; inexperta
ante la vida pero con la seguridad de que lo daría todo en la consecución de
las metas trazadas; asustada ante la responsabilidad del aula, con la garganta
seca y las piernas temblorosas, pero con firmeza grabé en la pizarra y en mi
historia personal la fecha de mi primera clase; sin la preparación necesaria,
sin las herramientas pedagógicas que luego dominaría, pero con la convicción
del cumplimiento del deber; descubrí mis miedos y mis limitaciones, pero los
vencí a fuerza de tesón, estudio y perseverancia; llegué sin la certeza de la
vocación pero me fui enamorando en cada clase hasta alcanzar la identidad
profesional pedagógica.</p>
      <p>Aprendí que no llegaría a ser
buena profesora si no era consecuente en mis actitudes cotidianas con el modelo
de educador que necesitaba el país, si dejaba de ser ejemplo ante mis alumnos,
si me dejaba de preocupar por los problemas docentes o personales de mis
compañeros. Y aprendí lo más importante: que un joven cubano, que abrazaba a la
educación como profesión debía ser fiel a sus principios y luchar por formar
generaciones humanamente buenas y preparadas para ser útiles a la sociedad.</p>
      <p>Coincido con Mendoza (2023), quien en un
artículo periodístico me considera “una profesora enamorada de su profesión”. Fui protagonista y testigo de un proceso de continuidad generacional, unas
generaciones depositarias de todo el saber cultural, educacional,
político-ideológico y pedagógico que le antecedía (mis directores y profesores)
y otras receptoras de dicho saber (los estudiantes de los diferentes
contingentes del DPMAD), imbricadas en la continuidad de la batalla por la
educación cubana, que dio lugar a  una
generación que se incorporó a la vida social aportando lo mejor de sí a la
profesión pedagógica, avalada por  una
actuación profesional competente y por el alto sentido de crecimiento
espiritual y humano. </p>
      <p>En el proceso de
formación pedagógica a lo largo de toda la vida, entre todos, construimos una
familia pedagógica unida por lazos tan fuertes, que no han podido ser desatados
por el tiempo ni la distancia ni el olvido ni la desmemoria. He transitado el camino del magisterio durante 50 años y me mantengo en la
trinchera del combate educacional, enamora por siempre de mi profesión.</p>
    </sec>
  </body>
  <back>
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      <title>Referencias bibliográficas</title>
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          <source>Discurso pronunciado en la
Clausura del II Congreso  de la Unión de
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Manuel Ascunce Domenech puso en alto la calidad de la educación” Cuba Debate</source>
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      <fn id="fn1" fn-type="presented-at">
        <label>1</label>
        <p> El presente
trabajo fue presentado en el VIII Coloquio internacional de maestras rurales,
de pueblos originarios, afrodescendientes y africanas en la Universidad de
Catacamas, Honduras, octubre de 2023. Mesa de trabajo: No. 2 Maestras rurales.</p>
      </fn>
      <fn id="fn2" fn-type="other">
        <label>2</label>
        <p> (1898-1974).
Escritor, maestro y pedagogo, español de cuna y cubano por ciudadanía, uno de
los más destacados introductores en España de la pedagogía Freinet. Nombrado
Asesor Principal del Ministro de Educación de Cuba, Armando Hart Dávalos, como
director general de Educación Rural  y
posteriormente delegado de la Editora Nacional 
y director de la Editora Juvenil. Impulsó la publicación de libros de
lectura  para niños conjugando el
atractivo de la historia con la calidad literaria y la intencionalidad educativa.
</p>
      </fn>
      <fn id="fn3" fn-type="other">
        <label>3</label>
        <p> (1915- 1993).
Educador, poeta cubano, maestro cívico rural. En 1941 organiza la Federación
Nacional de Maestro Rurales. A partir del triunfo de la Revolución cubana ocupó
importantes responsabilidades en el Ministerio de Educación, desempeñó un papel
de primer orden en la Campaña de Alfabetización 
y luego en la Dirección de educación para Adultos hasta ocupar la
responsabilidad de Viceministro. En 1981 fue designado  Consejero Cultural en la embajada  cubana de la URSS y al regresar encabeza la
Comisión Nacional de Promoción de Lectura.</p>
      </fn>
      <fn id="fn4" fn-type="other">
        <label>4</label>
        <p> Escuela rural
dedicada a la Educación Secundaria Básica en Cuba, en la que se vincula la
educación con la preparación para el trabajo agrícola, en sesiones alternas a
la docencia. Los estudiantes de estos centros rurales tienen generalmente un
régimen interno. En la actualidad muchas de estas escuelas han sido
reutilizadas para facilitar viviendas a los campesinos.</p>
      </fn>
      <fn id="fn5" fn-type="other">
        <label>5</label>
        <p> Nombre del joven
cubano de 16 años que participó en la Campaña de Alfabetización y que fue
cruelmente asesinado, conjuntamente con su alumno el campesino Pedro Lantigua,
por bandas contrarrevolucionarias de alzados en zonas rurales del Escambray,
apoyados materialmente por el gobierno de los E.E.U.U., el 26 de noviembre de
1961, con el objetivo de amedrentar a los jóvenes y a sus padres y hacer
fracasar el proceso de alfabetización. Como homenaje a este joven profesor se
nombra así al Destacamento Pedagógico.</p>
      </fn>
      <fn id="fn6" fn-type="other">
        <label>6</label>
        <p>  Como resultado de la culminación exitosa de
la campaña de alfabetización llevada a cabo en Cuba, se le declara  territorio Libre de analfabetismo el 22 de
diciembre de 1961.</p>
      </fn>
      <fn id="fn7" fn-type="other">
        <label>7</label>
        <p> Escuelas rurales
dedicadas a la Educación Preuniversitaria en Cuba, en la que se vincula la
educación con la preparación para el trabajo agrícola, en sesiones alternas a
la docencia. Los estudiantes de estos centros rurales tienen generalmente un
régimen interno. </p>
      </fn>
      <fn id="fn8" fn-type="other">
        <label>8</label>
        <p> Sede Universitaria
enclavada en el municipio Torriente en la cual recibían la formación los
miembros del DDPMAD.</p>
      </fn>
      <fn id="fn9" fn-type="other">
        <label>9</label>
        <p> Principio básico de
la educación cubana: Combinación estudio-trabajo en sesiones alternas. Se
garantiza la alimentación, atención médica y protección de los estudiantes,
mediante riguroso control, organización y disciplina ejercida por las
direcciones de las escuelas. </p>
      </fn>
    </fn-group>
  </back>
</article>