La interseccionalidad como horizonte para una educación inclusiva: una lectura crítica de Intersectionality
Reseña de libro
Reseña de libro / Book reviews / Jejeetsema'a karaloutta
La publicación de la segunda edición de Intersectionality, de Patricia Hill Collins1 y Sirma Bilge2, representa uno de los aportes más relevantes al desarrollo contemporáneo de la teoría interseccional. Más que ofrecer una revisión histórica del concepto introducido por Kimberlé Crenshaw, las autoras amplían su alcance al presentarlo como un marco crítico para comprender las múltiples formas en que el poder, las desigualdades y las identidades interactúan en las sociedades actuales. Esta perspectiva convierte la obra en una referencia indispensable para quienes investigan la educación inclusiva, la diversidad cultural y la justicia social.
Uno de los principales méritos del libro consiste en demostrar que la interseccionalidad no constituye una teoría restringida al estudio del género o la raza, sino un enfoque analítico capaz de explicar la complejidad de las relaciones sociales. Collins y Bilge (2020) sostienen que las categorías de identidad adquieren significado en la medida en que interactúan con estructuras históricas de poder, de modo que ninguna experiencia humana puede comprenderse desde una única condición social. Esta afirmación resulta particularmente pertinente para los sistemas educativos, donde las trayectorias escolares están determinadas por la convergencia de factores como la pertenencia étnica, la lengua, el género, la discapacidad, la clase social, el territorio y las condiciones de movilidad humana.
Desde el campo educativo, esta obra invita a cuestionar las concepciones tradicionales de la inclusión. Durante décadas, la educación inclusiva ha estado asociada principalmente con la atención a estudiantes con discapacidad. Sin embargo, la perspectiva interseccional muestra que las barreras para el aprendizaje y la participación no pueden atribuirse exclusivamente a una condición individual, sino que responden a procesos estructurales donde confluyen múltiples formas de discriminación. En este sentido, el libro dialoga con los planteamientos de Mel Ainscow, quien entiende la inclusión como un proceso permanente de transformación de las culturas.
Por su parte los estudios de Vaca, Iglesias-Rodriguez y Martín-González (2025) sobre ecodidácticas atravesadas por la interseccionalidad y la interculturalidad plantean la urgencia de documentar repertorios culturales y de diversos lenguajes, para promover la inclusión de distintas voces que pongan en valor el conocimiento generado desde otras epistemes, en iálogo con ello Ainscow (2020) plantea la necesidad de incorporar estas voces en las políticas y las prácticas institucionales para garantizar la participación de todos los estudiantes.
Otro aspecto relevante de la obra es su reflexión sobre la producción del conocimiento. Collins y Bilge cuestionan la pretendida neutralidad de las ciencias sociales y muestran cómo las relaciones de poder también atraviesan la construcción de las teorías y las agendas de investigación. Este planteamiento adquiere especial importancia para América Latina, donde las discusiones sobre interculturalidad crítica y justicia epistémica han evidenciado la necesidad de reconocer los saberes producidos por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y otros colectivos históricamente marginados. La interseccionalidad se convierte, así, en una herramienta para ampliar el diálogo entre distintas formas de conocimiento y fortalecer procesos educativos más democráticos.
La lectura de esta obra resulta especialmente significativa para territorios pluriculturales como La Guajira colombiana. La convivencia entre comunidades wayuu, afrodescendientes, población migrante y diversos grupos sociales evidencia que las desigualdades educativas no pueden comprenderse mediante categorías únicas. La exclusión escolar se configura a partir de la interacción entre factores culturales, lingüísticos, económicos, territoriales y de género. En consecuencia, las respuestas pedagógicas requieren enfoques capaces de interpretar esa complejidad y de reconocer la diversidad como un valor constitutivo del proceso educativo.
Uno de los mayores aportes del libro radica en su capacidad para tender puentes entre la teoría y la práctica. Collins y Bilge no presentan la interseccionalidad como un concepto abstracto, sino como una forma de pensar y actuar frente a los problemas sociales contemporáneos. Esta característica convierte la obra en una referencia de gran utilidad para docentes, investigadores y responsables de políticas públicas interesados en construir instituciones educativas más inclusivas y socialmente justas.
En síntesis, Intersectionality ofrece herramientas conceptuales para replantear la educación inclusiva desde una perspectiva que reconoce la complejidad de las identidades y de las relaciones de poder. Su principal contribución consiste en demostrar que la inclusión no puede reducirse al acceso de determinados grupos al sistema educativo, sino que exige transformar las estructuras que producen exclusión y reconocer la diversidad cultural como fundamento de la justicia social. Por ello, esta obra constituye una lectura imprescindible para quienes buscan comprender los desafíos de la educación contemporánea y contribuir a la construcción de escenarios educativos más equitativos, interculturales y democráticos.
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No existe conflicto de interés entre los/as autores/as del artículo.
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NOTAS
Distinguished University Professor of Sociology, University of Maryland (Estados Unidos). Reconocida internacionalmente por sus aportes a la teoría feminista negra, la interseccionalidad y la justicia social.
Profesora titular de Sociología en la Université de Montréal (Canadá). Sus investigaciones se centran en la interseccionalidad, la migración, el género, el racismo y las políticas de diversidad.
Referencias bibliográficas
Biodata
Doctora en Educación intercultural (doctorado en consorcio de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Universidad Católica del Maule, Universidad Católica de Temuco, Universidad del Bío Bío) con la beca docente UCSC (2019 al 2020) y beca ANID Chile (2021 al 2023) con pasantía doctoral de un año en la Universidad de Salamanca. Máster en Ética social y desarrollo humano (Universidad Alberto Hurtado, Chile) con la beca de la Fundación Adveniat de Alemania, Lic. en Filología Hispánica y lenguas modernas (Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Bolivia) con la beca bachiller de excelencia de toda Bolivia. Técnico en bibliotecología y secretariado (Instituto María Goretti, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) con la beca de estudiante de excelencia. Profesora de magisterio de Lenguaje, literatura y Comunicación (Escuela Normal de Maestros Enrique Finot). Especializaciones en gestión de proyectos educativos interculturales, mediación lectora en contextos de migración, industrias culturales con distintas becas de intercambio y movilidad académico-cultural en Canadá, Tailandia, Egipto, Uruguay, Argentina, Chile, Brasil. Actualmente Investigadora en la Universidad de Salamanca, programa de doctorado de Formación en la sociedad del conocimiento en Salamanca, España. Fundadora de la red Profes fuera de la caja, pedagogías interseccionales y del cuidado y del programa Jasayé, de diálogos y pensamiento crítico.
Doctoranda en Ciencias Sociales, mención en estudios de juventud en la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH) de Chile. Máster en Ética social y desarrollo humano por la Universidad Alberto Hurtado, Chile. Lic. en Filosofía por la Universidad de Chile. Pedagoga y asesora educativa. Su trabajo se centra en el ámbito de la educación, la formación docente y la investigación en ciencias sociales, con especial interés en los procesos educativos, el pensamiento crítico y el desarrollo humano. Ha participado en iniciativas de innovación educativa y proyectos de investigación orientados a la transformación social desde una perspectiva interdisciplinaria. Cofundadora de la red Profes fuera de la caja junto a Claudia Vaca, Veranika Lis, Pablo Carbone, Daniela Bolívar, Valentina Bacherer. Cofundadora del programa de análisis y reflexión Jasayé, junto a Claudia Vaca y Daniela Bolívar.